lunes, 25 de junio de 2007

PALABRAS DEL DR. NÉSTOR KIRCHNER EN LA PRESENTACIÓN DEL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL EXTRAORDINARIO DE FILOSOFÍA

21/06/2007 - Casa Rosada, Salón Sur

Señor Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; señor Gobernador de San Juan; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; autoridades nacionales, provinciales; representantes del cuerpo diplomático; legisladores; señores Intendentes; profesores; filósofos; señoras y señores: en primer lugar, ustedes saben - y esto también es parte de la filosofía - que cuando a muchos de nosotros la historia nos da la posibilidad de tener la iniciativa política en la conducción de la nación, nos sentimos administradores, estadistas, filósofos, somos todos. Conmigo quédense tranquilos que yo no voy a inventar ninguna frase de Sócrates, como hizo algún expresidente.

Creo que si queremos hablar de filosofía y de este Segundo Congreso sobre Filosofía; en 1949 el General Perón fue quien lo convocó; en 1987, en Córdoba, el Dr. Alfonsín y ahora tenemos este Tercer Congreso, que se hace en nuestra querida provincia de San Juan, donde la provincia de San Juan tiene un rol relevante.

Yo creo que son épocas muy diferentes, son Estados y tiempos diferentes; es muy difícil poder enlazar y es muy difícil encontrar y combinar las respuestas que se daban en el 49’, con las del 87’, con las del 2007 y por supuesto las propuestas de la construcción del mundo que está por venir. Porque Argentina forma parte de un mundo, de un mundo que tiene basada su esencia hoy en el fundamentalismo, de muchos vértices y que evidentemente si tomamos y miramos décadas hacia atrás, nos vamos a encontrar que quienes hoy formamos parte y podemos ser activos en la convocatoria de este Congreso, que es muy interesante e importante para discutir y profundizar el concepto filosófico de qué es lo que somos, hacia dónde vamos y qué debemos construir, nosotros, la mayoría de nosotros pertenecemos a generaciones que cargan una honda frustración sobre sus espaldas.

Porque muchos de los valores que nosotros defendimos con mucha convicción y lo seguimos haciendo han sido puesto en crisis, a veces por nosotros mismos y a veces por las circunstancias, los hechos y a veces por los errores propios cometidos como generación, porque es muy difícil discutir y debatir la realidad de este mundo y de la Argentina sin que se coloquen aditamentos cada vez que se intenta pensar, cada vez que se intenta elaborar una idea, cada vez que se intenta elaborar un pensamiento.

En la Argentina, y pasa en la mayoría de los lugares del mundo, pero hablando de la Argentina cada vez que alguien se anima a pensar, que se anima a elaborar ideas nuevas, distintas o que generan tensiones o que agudizan y muestran la crisis o lo que nos muestran lo qué somos en nuestra identidad, en nuestra calidad cultural o cuando nos sacamos el ropaje, la discusión y la elaboración de la propia idea nos demuestra qué es lo que somos y que nuestras crisis no fueron casualidades, sino son fundamentos propios de lo que nosotros somos, generalmente se colocan aditamentos y etiquetas. Es decir, acá se habla mucho del pensamiento, de la libertad de pensamiento, de la necesidad de la pluralidad, de la necesidad de los consensos, pero cada vez que alguien va a ejercer – con acierto y con errores – la voluntad de pensar, de elaborar, de discutir la identidad, la calidad humana, de valores que están en juego, enseguida surgen etiquetas y aditamentos, a veces, groseros y absolutamente injuriantes y agraviantes en muchos temas difíciles, que tiene la Argentina por delante para resolver. Veo como la sociedad española lo está discutiendo con mucho valor, con mucho fundamento en nuevas pautas culturales, de convivencia y demás y rápidamente se le colocan aditamentos y etiquetas y se dice que se ataca tal o cual valor que es histórico para la formación, es decir surge un pensamiento supuestamente tradicionalista que no es tal, sino que esconde el derecho a no pensar.

Por eso yo creo que lo más importante que tiene que tener este Congreso de Filosofía es no temer miedo, hay que atreverse, hay que pensar, hay que discutir todos los temas.(APLAUSOS).

Seguramente, se tendrán posiciones absolutamente diferentes, pero si no resolvemos qué es lo que somos, hacia dónde vamos o en qué fracasamos o por qué pasamos de esa autoestima, de eso de creernos que somos los mejores del mundo cuando las cosas más o menos nos van bien a cuando las cosas no nos salen tan bien y nos creemos los peores, tenemos una absoluta baja estima. No nos lo podemos explicar con la calidad de pensamiento, de recurso humano, con la calidad de los intelectuales argentinos, con la calidad de los intelectuales latinoamericanos o con la calidad de los intelectuales que hay en el mundo. Esto yo lo decíamos en una Cumbre Iberoamericana con nuestro amigo el Presidente de España, el doctor Zapatero, con quien hablábamos sobre que la marcha del nuevo marco de las civilizaciones era muy importante.

Yo creo que hay que atreverse, no hay que tener miedo, a este Congreso no vayamos con las ideas supuestas o con discusiones antagónicas, porque en el espacio de pensamiento al que yo pertenezco también tenemos muchas responsabilidades y si tenemos la verdad, que no sea la verdad absoluta y los que no piensan como nosotros es gente que no entiende lo que hay que hacer o por qué etapa estamos pasando. Esto, evidentemente, nos puede llevar a una nueva frustración.

Entonces, tiene que ser un Congreso bien abierto, donde se discuta fuertemente, que la sociedad tenga la oportunidad de estar informada porque necesariamente nos vamos a encontrar con muchos que dirán por qué se tienen que poner a discutir de filosofía, por qué se ponen a discutir el destino con todos los problemas y cosas que tenemos. Nos quieren llevar a un pragmatismo vacío porque esto es lo fundamental, para que no se formen intelectuales que puedan pensar, que puedan determinar y que puedan ayudar al avance tecnológico, al avance científico que le puedan dar un contenido, un sentido y un rumbo para construir la sociedad que nosotros merecemos.

Porque sino, tiene razón Gobernador, podemos lograr grandes éxitos económicos y hasta podemos avanzar mucho en el campo de la investigación y de la tecnología, pero si no sabemos para qué, por qué y hacia dónde vamos, evidentemente, corremos el riesgo de nuevas frustraciones.

También hace a la identidad del propio ser humano, hace ver que parecían indestructibles, es decir, hay sectores de la sociedad que si uno quiere discutir ciertos temas o debatir ciertos temas que hacen a la propia vida de la gente y a la propia construcción de la vida que rápidamente se generan los peores de los epítetos para tratar de descalificar al que puede pensar así.

Uno puede pensar así o no puede pensar así, pero es necesario debatir. El mundo de hoy nos lleva a debatir todos los temas en forma muy profunda, muy abierta y éste es el pensamiento que nosotros tenemos.

Llamamos a quienes nos visitan, a todos nuestros intelectuales, a todos nuestros pensadores, a todos los argentinos, es decir, este tipo es el peor de los temores que se pueden tener, porque el nacimiento del sectarismo, del fundamentalismo en el mundo precisamente se debe a que se ha coartado la libertad de pensar. No se puede pensar y esto lo hacen quienes más poder ostentan en el mundo y nosotros, necesariamente, tenemos que tener un concepto diferente y una construcción diferente, por lo menos de las convicciones que uno tiene. De lo contrario, la verdad es que vamos a construir nuevas frustraciones y nosotros, que venimos de una generación con muchos aciertos, con muchos desaciertos pero, fundamentalmente, de una generación golpeada, dolorida, donde en determinado momento creíamos que teníamos valores absolutos, estos son los valores, nos llevaba un determinismo que estos son los valores y para allí tenemos que ir y tengamos cuidado con aquél que discute ese determinismo y ese camino porque ese está equivocado o el que no piensa como yo es un traidor, todas esas frases tan grandilocuentes que en la Argentina se saturó.

Por eso, creo que ustedes pueden dar un paso fundamental, puede ser un punto de inflexión de una sociedad que quiere crecer, tiene que entrar a valorar a los pensadores, a los intelectuales, a los constructores de cultura, a los constructores de identidad, a los constructores del tiempo que la Argentina necesita.

Yo creo que es un gran desafío, que estamos en condiciones de hacerlo y hagámoslo con la mayor de las libertades.

Ya sabemos las sociedades del pensamiento único y uniforme donde terminan, yo prefiero las sociedades tensionadas, a veces en crisis, porque de las crisis del pensamiento, naturalmente, salen nuevas verdades contenedoras que nos permiten construir nuevos caminos, y, evidentemente, una sociedad que no tiene referentes intelectuales y que no tiene referentes y pensadores que la ayuden a orientarse hacia dónde vamos, es muy difícil que tenga y se pueda orientar en el futuro que la Argentina necesita.

Así que, bien entroncados en el mundo, entendiendo la globalización que no existe solamente en la economía, hay una globalización del pensamiento nos guste o no. A veces, algunos grandes pensadores amigos se enojan cuando yo digo esto, pero yo creo que nos han globalizado en muchos casos también el pensamiento, nos han generado miedos de definir ciertos temas, nos han generado etiquetas cuando nos definimos, creo que ustedes pueden generar ese punto de inflexión para cualificar y lograr esa síntesis superadora que el mundo, América y la Argentina están necesitando.

Así que, para mí, Gobernador, queridos amigos, visitantes, gente de la Argentina, es un tremendo honor poder hacer esta presentación y espero que sea un debate duro, difícil, tensionante; no importa, discutan, debatan, generen nuevas síntesis, ayúdennos a pensar y todo lo que está en crisis hay que discutirlo y sabemos que tenemos muchísimas cosas en crisis porque no hubiéramos tenido las crisis que terminaron derivando siendo económicas si hubiéramos avanzado de acuerdo con las necesidades globales que tenía el mundo y la Argentina y no hubiéramos dejado de discutir y debatir como pasó en la Argentina en algún momento y como muchas veces nos generan el temor, “no, mejor no, vamos a lo concreto”. Y ustedes se dan cuenta, nosotros, los propios dirigentes a veces decimos “vayamos a lo concreto, no discutamos ciertos temas”, como si discutir ciertos temas fuera perder el tiempo.

Perdamos el tiempo si queremos construir una Argentina como corresponde.

Muchísimas gracias.

jueves, 21 de junio de 2007

Conducción Política (J. D. Perón)

FORMACIÓN DE LOS CUADROS PERONISTAS

Como tercer asunto, o tercera misión, creo que sigue en importancia la formación de los cuadros. Los cuadros peronistas deben ser cubiertos, no solamente con hombres que trabajen para nuestro Movimiento, sino que también deben ser predicadores de nuestra doctrina. Todos los movimientos de acción colectiva, si necesitan de realizadores, necesitan también de predicadores. El realizador es también hombre que hace sin mirar atrás. El predicador es el hombre que persuade para que todos hagamos, simultáneamente, lo que tenemos que hacer.

PREDICADORES Y REALIZADORES

Por eso considero que la formación de los cuadros, que ha de iniciarse en esta casa, es una función principalísima para el éxito de nuestro Movimiento y de nuestra doctrina: formar hombres realizadores y formar también predicadores. Los dos son indispensables para nuestro Movimiento. En esos cuadros quien logre ser a la vez realizador y predicador es, el ideal que puede alcanzar un hombre. Pero hay algunos que no tienen condiciones para realizar. No los debemos desechar, porque ellos pueden tener condiciones para hacer realizar a los otros, lo que ellos no son capaces de realizar. Es indudable que en este orden de ideas, para el Movimiento Peronista todos los hombres que llegan a esta casa son útiles.

CAPACITAR A LOS HOMBRES PARA OUE SEAN MAS ÚTILES

Nuestra misión es capacitarlos para que sean más útiles. Debe estudiarse aquí a cada hombre, porque cada uno ha recibido, en diversa dosificación , condiciones que son siempre útiles, activas y constructivas para nuestro Movimiento. Les daremos las armas que más cuadran a sus inclinaciones y a la misión que deberán desarrollar en la vida peronista, y si lo hacemos bien, ellos nos lo agradecerán y el Movimiento irá progresando paulatinamente, en proporción con la capacidad de que sepamos dotar a nuestros propios hombres. Por eso la función de formar los cuadros de nuestro Movimiento en esta Escuela tiene una importancia extraordinaria, porque en la formación de ellos ya va incluido todo el proceso anterior, de mantener, consolidar y desarrollar nuestra doctrina, inculcarla y mantenerla al día, como ya hemos explicado, que son las cuatro funciones de la Escuela.

CAPACITAR LA CONDUCCIÓN

Ahora, dentro de la formación de esos cuadros, viene un capítulo que es de suma importancia: el de capacitar la conducción. En los movimientos de hombres, en los movimientos colectivos, siempre la función más difícil es la de conducir. Por eso no existen muchos conductores en el mundo y muchas colectividades carecen de hombres que las sepan y las puedan conducir, porque la conducción es un arte, y los artistas no se forman, desgraciadamente, en las escuelas. Las escuelas dan técnicos, pero no dan artistas.

CONDUCTORES NACEN O SE HACEN POR EL TRABAJO

Por esa razón nosotros no decimos que puede ser función de la Escuela el formar conductores, porque los conductores no se hacen. Desgraciadamente, los conductores nacen, y aquel que no haya nacido, sólo puede acercarse al conductor por el método. El que nace con suficiente óleo sagrado de Samuel, no necesita mucho para conducir; pero el que no nace con él, puede llegar a la misma altura por el trabajo. Por eso Moltke dijo una vez que el genio es trabajo. Al genio se llega por esos dos caminos. También por la perseverancia, el perfeccionamiento, el trabajo constante, se puede llegar al genio.

NECESIDAD DE CULTIVAR LAS ARTES

Esas dos concepciones son las que nos apartan de la escuela fatalista del siglo XVIII, donde decían que si los artistas nacen, no habría necesidad de cultivar las artes, ya que si nace, nacerá sólo, y si no, no llegará nunca a conformar un artista.

Yo no creo que todos los artistas hayan nacido. Hay un gran porcentaje que con el trabajo se acerca tanto al genio que ha llegado a conseguirlo. Por eso digo que esta cuarta función de la Escuela es quizá la más difícil y la que hay que manejar con una mayor prudencia, para no descorazonar a los hombres y para prestar al Movimiento la ayuda más eficaz, en el orden de su conducción.

TÉCNICA DE LA CONDUCCIÓN

Por otra parte, la conducción, en el campo político es toda una técnica. En el mundo, en general, no se ha estudiado mayormente esta conducción, porque los hombres encargados de realizarla, en su mayoría, no apuntaron a ser grandes conductores desde muchachos. Apuntaron a todas las demás inclinaciones, más o menos convenientes para ganarse la vida o para triunfar en la vida, pero pocos se han dedicado a profundizar lo que es la conducción, pensando a los quince años que a los cincuenta ellos serian conductores. De manera que poca gente se ha dedicado en el mundo a estudiar profundamente lo que es la técnica de la conducción.

LA CIENCIA Y EL ARTE DE LA CONDUCCIÓN

La conducción política es todo un arte, y ese arte está regido por principios, como todas las artes. Si no tuviera principios no sería un arte, así como una ciencia que no tiene leyes tampoco es una ciencia. La diferencia que hay entre la ciencia y el arte consiste en que la ciencia se rige por leyes, leyes que dicen que a las mismas causas obedecen los mismos efectos, y el arte se rige por principios que son comunes en su enunciación, pero que son infinitamente variables en su aplicación, y ahí está la dificultad del arte, porque el arte no presupone solamente la aplicación de leyes, sino también la aplicación de principios en las cuales la creación representa el ochenta por ciento del fenómeno, y la creación no es producto de una técnica. La creación es producto de una inspiración que los hombres tienen o no.

En esa técnica de la conducción es indudable que existen factores ponderables y factores imponderables.

NO HAY RECETAS PARA CONDUCIR PUEBLOS

Por esa razón, en este proceso no se puede aplicar un cálculo de probabilidades, porque los imponderables son tan grandes como los factores que pueden ser previstos y contrapesados en el cálculo.

El empleo de formas rígidas, en esta clase de acciones, no es posible. No hay recetas para conducir pueblos, ni hay libros que aconsejen cuáles son los procedimientos para conducirlos. Los pueblos se conducen vívidamente, y los movimientos políticos se manejan de acuerdo al movimiento, al lugar y a la capacidad de quienes la acción para manejarlos. Sin eso es difícil que pueda conducirse bien. No es la fuerza, no es solamente la inteligencia, no es el empleo mecánico de los métodos, no es tampoco el sentido ni el sentimiento aislado, no hay un método ideal para realizarlo, ni existe un medio eminentemente empírico. Es decir, es una concentración de circunstancias tan variables, tan difíciles de apreciar, tan complejas de percibir, que la inteligencia y el racionalismo son a menudo sobrepasados por la acción del propio fenómeno. Y para concebirlo hay solamente una cosa superior, que es la percepción intuitiva e inmediata y la contra acción que de ese fenómeno vuelve a reproducirse como fenómeno en la colectividad.

ACCIÓN INMEDIATA DEL CONDUCTOR

Sin esa acción, rápida, eficaz, donde se aplican los principios y se aprovecha la experiencia, pero no pensando ni en el principio ni en la experiencia, porque si uno analiza ambas cosas, llega tarde y el fenómeno se ha producido en contra de todo cuanto uno había previsto. Es decir, que son acciones inmediatas que deben producir reacciones también inmediatas, donde la inteligencia interviene sólo en parte. Hay una fuerza de distinto orden de percepción, que los hombres tienen o no tienen y que los capacitan o no para tomar por reacción inmediata lo que el racionalismo tardaría mucho tiempo para producir.

UNA FUERZA SUPERIOR

En este sentido, la planificación y todas esas innumerables operaciones que la inteligencia humana ha planeado a lo largo de los ciclos de todos los tiempos de la historia, no son suficientes. Es una cosa que se adquiere, que se posee. Es un fenómeno de aquellos que la inteligencia no puede ni podrá jamás explicar. Es una fuerza superior. Es muchas veces la suerte, el destino, la casualidad. Pero ellos suelen estar también guiados por una fuerza superior, donde la moral, la razón y la verdad podrían ser tres nombres magníficos para representar esas fuerzas que no podríamos denominar de otra manera.

IMPORTANCIA DE LA INTUICIÓN

Por eso se ha dicho que la conducción es un arte simple y todo de ejecución. Es un arte simple, y todo de ejecución; si... para algunos. Es un arte simple y todo de ejecución como son todas las artes. Pero hay tina interpretación aún de esa fórmula simple de la conducción, y que es casi intuitiva. Por eso yo tengo un poco de fe en que las mujeres capacitadas para esto pueden llegar a grandes destinos, porque en ellas se ha observado más profundamente guardada la intuición, y ese sentido de la conducción tiene mucho de intuición. Conocemos casos, en la conducción, de hombres oscuros que no han cometido casi errores, y de sabios que no han dejado de cometer casi ninguno de los errores que se les presentaron en el camino de la conducción.

LOS PRINCIPIOS Y LA EXPERIENCIA

Lo que aquí se puede enseñar, en la Escuela es lo que conforma toda la teoría de la conducción, que es simple. Lo primero que se necesita es conocer la parte inerte del arte. La parte inerte del arte es lo que el hombre puede recoger de su inteligencia y reflexión y de lo que la historia presenta como ejemplo. Vale decir, hay una teoría que se conoce, que es conocida, que se puede enunciar con una serie de principios que nacen de la racionalización de los hechos mismos. Es un estudio filosófico de los hechos que cristalizan reglas, que en la mayor parte de los casos han dado buen resultado y han sido aparentes para la conducción. A eso llamamos principios.

En la historia hay un sinnúmero de ejemplos, que en tales circunstancias, mediando tales causas, produjeron tales efectos. Y eso le da al hombre la experiencia, experiencia que no puede esperar de su propia persona, porque la experiencia de la conducción llega tarde y cuesta muy caro, puesto que cuando uno la aprende, ya no le sirve para nada.

FORMAR EL CRITERIO PARA LAS RESOLUCIONES RÁPIDAS

Combinando el estudio activo de esos ejemplos, que la experiencia y la realidad presentan como concretos, al análisis, mediante los principios que la inteligencia ha aislado quizá de los propios hechos, uno puede conformar una gimnasia intelectual que le va formando el criterio necesario para la interpretación rápida y eficaz de los hechos y las medidas que en consecuencia puede tomar. Se estudian todos esos ejemplos en la historia de la conducción política, no para aprenderlos por si se repiten, porque en la historia no se repite dos veces el mismo caso en igual forma. No se estudian para aprenderlos: se estudian como una gimnasia para ser más sabios en todas las ocasiones. Y eso, realizado en forma activa, no en forma de conferencia o en forma, diremos, de lección. No, no; hay que trabajarlo; hay que hacer trabajar el criterio propio en cada caso, porque es el criterio el que va a servir en los casos y no el ejemplo ni el principio.

jueves, 14 de junio de 2007

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LOS METODOS DE DIRECCION (MAO TSE TUNG, junio de 1943)

1. Hay dos métodos que los comunistas debemos aplicar en todo trabajo que realicemos: uno es combinar lo general con lo particular, y el otro, ligar la dirección con las masas.

2. Ante cualquier tarea, si no se hace un llamamiento general, es imposible movilizar a las amplias masas para la acción. Sin embargo, si los dirigentes se quedan en el llamamiento general no se ocupan concreta y directamente de la ejecución cabal, en algunas organizaciones, del trabajo que llaman a realizar, para abrir una brecha en un punto dado, adquirir allí experiencia y luego orientar con ella a las demás entidades, no podrán comprobar si es justo ese llamamiento ni enriquecer su contenido, con lo que dicho llamamiento correrá el peligro de quedar en letra muerta. Por ejemplo, durante la campaña de rectificación en 1942, hubo éxitos allí donde se empleó el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular, y no los hubo donde no se aplicó este método. En la campaña de rectificación en 1943, todos los burós y subburós del Comité Central y los comités regionales y de prefectura del Partido, además de lanzar un llamamiento general (plan anual de la campaña), deben hacer lo siguiente a fin de adquirir experiencia: elegir dos o tres lugares (no muchos), sean departamentos de su propio organismo o entidades oficiales, escuelas o unidades militares cercanas; realizar en ellos un estudio en profundidad para conocer detalladamente el desarrollo de la campaña de rectificación allí y para conocer minuciosamente el pasado político, características ideológicas, aplicación en el estudio y diligencia en el trabajo de algunos miembros representativos (no muchos tampoco) de su personal, y además, orientar personalmente a los responsables de estos lugares en la solución concreta de los problemas prácticos. Como cada entidad oficial, escuela y unidad militar tiene también varias secciones, sus dirigentes deben proceder de igual manera. Este es además un método que permite a los dirigentes aprender y dirigir al mismo tiempo. Ningún dirigente sabrá dar orientación general al conjunto de las entidades a su cargo, a menos que obtenga experiencia concreta en cuanto a individuos y asuntos determinados de entidades subordinadas específicas. Este método debe ser generalizado para que los cuadros dirigentes de todos los niveles aprendan a aplicarlo.

3. La experiencia de la campaña de rectificación en 1942 demuestra también que en cada entidad es indispensable para el éxito de la campaña que se forme en el curso de ésta un grupo dirigente compuesto de un pequeño número de activistas reunidos en torno al responsable principal de la entidad en cuestión, y que este grupo forje una estrecha ligazón con las amplias masas participantes en la campaña. Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, si no se la liga con la actividad de las amplias masas. No obstante, la actividad de las amplias masas, sin un fuerte grupo dirigente que la organice en forma apropiada, no puede mantenerse por mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección correcta, ni elevarse a un alto nivel. En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres categorías de personas: las relativamente activas, las intermedias y las relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes deben saber unir en torno suyo al pequeño número de elementos activos y, apoyándose en ellos, elevar la conciencia política de los elementos intermedios y ganarse a los atrasados. Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo puede formarse gradualmente en medio de la lucha de las masas, y no al margen de ella. En el curso de una gran lucha, la composición del grupo dirigente no debe ni puede, en la mayoría de los casos, permanecer invariable a través de las etapas inicial, media y final; es necesario promover constantemente a los activistas surgidos en la lucha, para sustituir a aquellos miembros del grupo dirigente que resulten inferiores en comparación con ellos o que hayan degenerado. Una de las causas fundamentales de por qué no ha podido avanzar el trabajo en muchos lugares y entidades oficiales, está en la falta de un grupo dirigente así, que se mantenga bien unido, vinculado con las masas y siempre sano. Si en una escuela de un centenar de personas no hay un grupo dirigente formado de acuerdo con las circunstancias reales (y no reunido artificialmente) y compuesto de varios o algo más de una decena de los elementos más activos, rectos y sagaces entre los profesores, empleados y estudiantes, esa escuela ha de marchar mal. Debemos aplicar en todas las entidades oficiales, escuelas, unidades militares, fábricas y aldeas, sean grandes o pequeñas, lo que indica Stalin acerca de la creación de un grupo dirigente en la novena de las doce condiciones para la bolchevización de los Partidos Comunistas[1]. La elección de los miembros de tal grupo dirigente debe tener por criterio las cuatro condiciones formuladas por Dimitrov al tratar de la política de cuadros: devoción total, ligazón con las masas, capacidad para orientarse independientemente en toda situación y espíritu de disciplina[2]. Tanto al cumplir cualquiera de las tareas centrales -- guerra, producción, educación (incluida la campaña de rectificación) --, como al inspeccionar el trabajo, examinar la historia de los cuadros o realizar cualquier otra labor, hay que adoptar el método de ligar el grupo dirigente con las amplias masas, además del método de combinar el llamamiento general con la orientación particular.

4. En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección correcta está basada necesariamente en el principio: "de las masas, a las masas". Esto significa recoger las ideas (dispersas y no sistemáticas) de las masas y sintetizarlas (transformarlas, mediante el estudio, en ideas sintetizadas y sistematizadas) para luego llevarlas a las masas, difundirlas y explicarlas, de modo que las masas las hagan suyas, perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y comprobar en la acción de las masas la justeza de esas ideas. Luego, hay que volver a recoger y sintetizar las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para que perseveren en ellas, y así indefinidamente, de modo que las ideas se tornan cada vez más justas, más vivas y más ricas de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.

5. La concepción de que, trátese de una organización o de una lucha, entre el grupo dirigente y las amplias masas debe haber relaciones correctas, la concepción de que las ideas correctas de dirección sólo pueden elaborarse recogiendo y sintetizando las ideas de las masas y llevándolas luego a las masas para que perseveren en ellas, y la concepción de que, al poner en práctica las ideas de dirección, se debe combinar el llamamiento general con la orientación particular, deben ser ampliamente difundidas en el curso de la actual campaña de rectificación, con el fin de corregir los puntos de vista erróneos que al respecto existen entre nuestros cuadros. Muchos camaradas no conceden importancia a unir en torno suyo a los activistas para formar un núcleo dirigente, o no saben hacerlo, y no conceden importancia a ligar estrechamente este núcleo dirigente con las amplias masas, o no saben hacerlo; por eso la suya se convierte en una dirección burocrática, divorciada de las masas. Muchos camaradas no conceden importancia a sintetizar las experiencias de la lucha de las masas, o no saben hacerlo, y, pasándose de listos, gustan de plantear de manera subjetivista cantidad de opiniones, por lo cual sus ideas resultan hueras y ajenas a la realidad. Muchos camaradas se contentan con lanzar un llamamiento general para una tarea y no conceden importancia a dar inmediatamente después orientación particular y concreta, o no saben hacerlo; en consecuencia, su llamamiento se queda en la boca, en el papel o en la sala de reuniones, y su dirección se hace burocrática. Hay que corregir estos defectos en la presente campaña de rectificación; hay que aprender a aplicar los métodos de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular en la campaña de rectificación, en la inspección del trabajo y en el examen de la historia de los cuadros, y también hay que emplearlos en todo nuestro trabajo futuro.

6. Recoger y sintetizar las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que perseveren en ellas, y, de esta manera, elaborar ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de dirección. En el proceso durante el cual se recogen y sintetizan las ideas de las masas y éstas perseveran en ellas, es necesario aplicar el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular; esto es parte integrante de dicho método fundamental. Elaborar las ideas generales (llamamiento general) partiendo de la orientación particular en numerosos casos concretos, y llevar estas ideas a muchas entidades diferentes para comprobarlas (no sólo debemos hacerlo nosotros mismos, sino aconsejárselo a los demás); después, recoger y sintetizar las nuevas experiencias (hacer el balance) y elaborar nuevas directrices para la orientación general de las masas. Así deben proceder nuestros camaradas en la presente campaña de rectificación, y también en cualquier otro trabajo. La calidad de la dirección depende de la aptitud de los dirigentes para proceder según este método.

7. Al asignar a las entidades subordinadas cualquier tarea (guerra revolucionaria, producción, educación; campaña de rectificación, inspección del trabajo, examen de la historia de los cuadros; o trabajo de propaganda, de organización, de contraespionaje, etc.), un organismo dirigente superior y sus diferentes departamentos deben hacerlo por intermedio de los responsables principales de los organismos inferiores correspondientes, para que éstos asuman responsabilidades; de esta manera se asegurarán tanto la división del trabajo como la dirección unificada (centralizada). Un departamento de un organismo superior no debe ponerse en contacto sólo con el departamento correspondiente de un organismo inferior (por ejemplo, el departamento de organización, el de propaganda o el de contraespionaje de nivel superior con los departamentos inferiores correspondientes), porque en tal caso el responsable principal del organismo inferior (por ejemplo, un secretario, presidente, jefe, director de escuela, etc.) no estará informado y no podrá asumir responsabilidades. Es necesario que estén informados y asuman responsabilidades tanto el responsable principal del organismo inferior como los responsables de los departamentos interesados. Este método de centralización, que combina la división del trabajo y la dirección unificada, permite movilizar, a través del responsable principal, a muchos y a veces incluso al personal entero para que cumplan una tarea, y así se puede superar la insuficiencia de cuadros en uno u otro departamento y convertir a un buen número de personas en cuadros activos en la realización de esa tarea. Esta es también una de las formas de ligar la dirección con las masas. Tomemos por ejemplo el examen de la historia de los cuadros. Si lo realiza aisladamente un pequeño grupo de personas de un organismo dirigente, como el departamento de organización, sin duda este trabajo no se hará bien. Pero, si por intermedio del responsable de una entidad oficial o del director de una escuela, se moviliza a muchos, y a veces incluso a todo el personal o estudiantado de la entidad o escuela para que participen en este trabajo, mientras que los dirigentes del departamento de organización de nivel superior les dan una orientación correcta, aplicando así el principio de ligar la dirección con las masas, no hay duda de que será logrado satisfactoriamente el fin que se persigue con el examen de la historia de los cuadros.

8. En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas centrales. Sólo puede haber, en un tiempo determinado, una tarea central, complementada por otras de segundo y tercer orden. Por lo tanto, el responsable principal de una localidad debe, teniendo en cuenta la historia y circunstancias de la lucha allí, establecer el orden apropiado de las diferentes tareas; no debe actuar sin plan propio, emprendiendo una y otra tarea según le lleguen las instrucciones de los organismos superiores, pues esto crearía multitud de "tareas centrales" y daría paso a la confusión y el desorden. Por su parte, ningún organismo superior debe asignar simultáneamente muchas tareas a los organismos inferiores, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni especificar cuál es la tarea central, porque esto llevará desorden al trabajo de los organismos inferiores y les impedirá conseguir los resultados previstos. El dirigente debe, a la luz de las condiciones históricas y las circunstancias existentes en una localidad dada y teniendo en cuenta la situación en su conjunto, determinar con justeza el centro de gravedad del trabajo y el orden de ejecución de las tareas para cada período, aplicar con tenacidad lo decidido y asegurar el logro de los resultados previstos: esto es parte del arte de dirigir. Se trata también de una cuestión de método de dirección, a cuya solución debe prestarse atención al aplicar los principios de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular.

9. No vamos a tratar de todos los detalles concernientes a los métodos de dirección, y esperamos que los camaradas en cada localidad, partiendo de los principios aquí expuestos, reflexionen concienzudamente y pongan en juego su iniciativa creadora. Cuanto más dura sea la lucha, tanto más indispensable será para los comunistas ligar estrechamente su dirección con las exigencias de las amplias masas y combinar estrechamente su llamamiento general con su orientación particular, a fin de liquidar de manera definitiva los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos. Todos los camaradas de nuestro Partido que se ocupan del trabajo de dirección, deben contraponer siempre los métodos de dirección científicos marxistas a los métodos subjetivistas y burocráticos, y eliminar éstos valiéndose de los primeros. Los subjetivistas y los burócratas no comprenden el principio de ligar la dirección con las masas ni el de combinar lo general con lo particular, y obstaculizan enormemente la marcha del trabajo del Partido. Para combatir los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos, es necesario generalizar y hacer arraigar los métodos de dirección científicos marxistas.



Notas:

[1] Véase J. V. Stalin, "Sobre las perspectivas del PC de Alemania y sobre la bolchevización".

[2] Véase J. Dimitrov, Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo, conclusiones del VII Congreso de la Internacional Comunista, parte VII: "Sobre los cuadros".

jueves, 31 de mayo de 2007

PALABRAS DE LA SENADORA NACIONAL CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL SEGUNDO SEMINARIO INTERNACIONAL DE MODERNIZACIÓN DEL ESTADO (30 de mayo de 2007)

Después de escuchar a mi querido amigo Ricardo Lagos creo que le voy a recomendar que por favor se aboque de inmediato a escribir un manual ser Presidente. (APLAUSOS)

Conozco también algún otro argentino que podría ayudarlo en la obra, tal vez usted para el tomo 1 y él para el tomo 2, pero también sé de algún argentino que puede construir un manual para ser Presidente.

Recién escuchaba atentamente a Ricardo, y muchas veces uno escucha o lee en letra de molde la necesidad de que Argentina tenga por fin alguna vez políticas de Estado. Comparaba nuestras historias, la de la hermana República de Chile y la de nuestro país, Chile que se caracterizó, salvo la tragedia del ´73, por ser un país con gran estabilidad institucional, con Fuerzas Armadas respetuosas y democráticas hasta la tragedia de Pinochet, y también como un país con una determinada estabilidad económica, casi la contracara de nuestra historia como República y como país. Un país sacudido desde el 30 en adelante por recurrentes golpes militares y un país con una fuerte inestabilidad económica y también de modelo de Estado. De levantar a un Estado que fue el modelo de bienestar en los años ´40, ´50, luego vino la moda del Consenso de Washington donde la Argentina como un péndulo iba de un lado hacia el otro, casi saltaba de la omnipresencia del Estado a la ausencia total del Estado. Ambos obviamente constituyen modelos de sociedades y modelos de país.

La primera cosa que se me ocurre entonces es redefinir el rol del Estado; un Estado que no podría ser el omnipresente, omnicomprensivo total que imaginamos o que tuvimos en la Argentina de los años ´40 ó ´50, que también tuvo una razón de ser histórica en virtud de que ante la ausencia de un gran empresariado nacional, de una gran burguesía nacional, el Estado fue a sustituir esa carencia, esa ausencia en lo que era el modelo de acumulación de aquellos años, al otro modelo, al modelo que se enseñoreó en nuestro país y en toda la región en realidad durante la década de los ´90, que consistía básicamente en un Estado ausente, porque el mercado en definitiva iba a distribuir los bienes y servicios que cada uno de los ciudadanos tenía.

No podemos menos que hacernos eco de lo que significó en términos de tragedia social esta historia; tragedia social y tragedia institucional, porque en definitiva en el año 2001 el país implosionó, casi se nos desintegra en nuestras propias manos y entonces hubo que revisar todo aquello que había sido presentado casi como paradigma de algún funcionamiento estatal y de un modelo de funcionario público.

Se me ocurre entonces que este Estado que debemos y estamos reconstruyendo tiene que ver con la necesidad de abordar políticas de Estado pero también definir para qué políticas de Estado, cuál es la dirección que van a tener esas políticas de Estado. Porque en definitiva, la mera enunciación de políticas de Estado sin claramente definir el modelo cómo está orientado, hacia dónde va, a quiénes va a beneficiar, puede constituir nada más que un enunciado de carácter político institucional pero sin mayores valores para la ciudadanía que en definitiva, -esto es básico que lo entendamos, creo que toda la región lo ha entendido y también la Argentina en particular- la base de cualquier modelo se encuentra en la construcción democrática.

Esto creo que es definitivo y es una certeza hoy en toda la ciudadanía y en la mayoría de sus estamentos dirigenciales. Construir un Estado en una sociedad democrática presupone entonces abordar al ciudadano, a la ciudadana como el objetivo de ese Estado, la política pública dirigida en ese sentido.

Yo quiero comentar lo que recién se daba como ejemplo, antes de que me olvide porque me parece que es muy interesante, cuando él plantea que la necesidad de una política pública que hasta este momento puede haber sido exitosa, luego necesita, ante el éxito de esa política, ser variada, porque por ejemplo, en el caso puntual de la pobreza, algo que nosotros también estamos viendo, cuando se llega a lo que se denominan los núcleos duros de la pobreza…. Todos tenemos claro que la pobreza no es una cuestión que tenga que ver con el Ministerio de Asuntos Sociales, que solamente actúa como paliativo frente a las crisis económicas y sociales que ha tenido la República Argentina o la región, todos sabemos que la existencia de pobres tiene que ver con un modelo económico, porque hace esencialmente a la distribución del ingreso, pero muchas veces cuando han pasado períodos demasiado prolongados donde los ciudadanos y ciudadanas carecen de trabajo y por lo tanto no se construye en esas familias saberes de trabajo, aunque a ustedes les parezca mentira hay jóvenes en la República Argentina que nunca vieron trabajar a sus padres, porque quedaron sin trabajo el padre y la madre y solamente vivieron a partir de las distintas ayudas que el Estado o el gobierno de turno les daba o tal vez el ejercicio de la delincuencia -por qué no decirlo-, entonces estamos muchas veces llegando, cuando un modelo económico comienza a tener éxito, cuando se genera ocupación, cuando se disminuye la pobreza, a lo que denominamos los núcleos duros de la pobreza que necesitan políticas focalizadas muy fuertes y muy direccionadas. Ya no alcanza únicamente el éxito de un modelo económico o el éxito de determinadas políticas sociales, debe ser abordado de otra manera. Es algo que me quedó de la exposición porque realmente es uno de los problemas que muchas veces charlamos con la ministra de Asuntos Sociales y esta es una de las cosas que estamos comenzando a percibir, esos núcleos duros a los cuales hay que abordar con políticas absolutamente diferenciadas y focalizadas.

Pero políticas de Estado presupone también la necesidad de un sistema político sólido. Un sistema político sólido por supuesto no significa que todos pensemos igual pero sí exige la presencia de formaciones políticas, de partidos políticos con una propuesta de modelo de sociedad y de organización del país, y esto es otra de las cosas que implosionó también en la Argentina en el año 2001. El surgimiento de partidos individuales, como yo los denomino, mi amigo Alberto Fernández habla de partidos narcisistas, yo hablo muchas veces de ejercicios individuales de disociación, porque en definitiva la política constituye asociación, la política tiende naturalmente como actividad del hombre, como actividad de la mujer, a agrupar a la mayor cantidad de ciudadanos atrás de una idea, de un modelo de sociedad, de un modelo de país y llevarlos a esa construcción.

Esta es también una de las dificultades que en la Argentina, ante la implosión de todo el sistema de representación política en el año 2001, encontró la administración del presidente Kirchner para abordar lo que podíamos denominar políticas de consenso. Más aún, ni siquiera dentro de nuestro propio partido teníamos un consenso de cómo abordar la crisis. Había sectores en mi partido que proponían más Fondo Monetario Internacional, que proponían más de lo mismo, había otros que concebíamos que para salir de la crisis debíamos apuntar a un modelo de producción en definitiva y no a un modelo de servicios como se había venido dando en el país. Había algunos que creíamos que era necesario con firmeza pero con mucha racionalidad, abordar la negociación en materia de deuda externa, un condicionante externo de la Argentina brutal. Sin embargo, había quienes sostenían que no, que lo que se hacía de esa manera era romper lanzas definitivamente con el resto del mundo y que esto iba a traer desastres y aislamiento de la República Argentina. Había quienes sostenían que debíamos seguir tributando en materia de relaciones exteriores, de posicionamiento de la Argentina en una suerte de subordinación absoluta con Estados Unidos y nosotros planteábamos que debíamos relacionarnos con todo el mundo, también con Estados Unidos pero en una relación seria, profunda y madura, y volver además, a nuestra casa, a América Latina, al MERCOSUR, una política realmente de Estado.

Entonces las grandes dificultades en ese momento no eran cuestiones de diferenciación político-partidaria, eran la necesidad no solamente de consensuar sino de convencer que ese era el camino a seguir y además, claro Ricardo, claro amigos, tener éxito en lo que uno estaba proponiendo, porque podía haber sido cierto que negociar de esa manera nos hubiera aislado del mundo y entonces nos hubiéramos equivocado.

A lo mejor tenían razón quienes decían que no teníamos que estar en América Latina con los amigos pobres sino que teníamos que mirar únicamente a los amigos del Norte, pero se equivocaban. Algunos sostenían por ejemplo, en materia de políticas en los servicios públicos, que debíamos sí o sí ceder a las demandas que por allí se realizaban desde las empresas de servicios públicos y nosotros sosteníamos que esto hubiera desatado un proceso inflacionario en ese momento y además de desapoderamiento de los sectores que más habían sido castigados por la crisis.

Entonces era necesario tomar la iniciativa política y era necesario impulsar estas políticas que, fíjate Ricardo y fíjense amigos y amigas que hoy están aquí, sí contaron con un consenso básico para mí en democracia, que es el consenso de la sociedad. Esto era lo que esperaba la sociedad de sus gobernantes, este consensuar con lo que usuarios, consumidores, ciudadanos, ciudadanas aspiraban, ser representados políticamente.

También coincido y me encanta que lo hayas dicho Ricardo, que hayas abordado el que muchas veces es un tema álgido aquí, cuando vos decís que el presidente es el primer comunicador, me encanta que lo digas vos Ricardo Lagos porque muchos de los medios que le critican esto al presidente te tienen a ti como el modelo de estadista. Así que me encanta haberte escuchado hoy decir esto, que no es disputar, que no es confrontar, es el derecho y la obligación del presidente de comunicar a los ciudadanos, a las ciudadanas, cuáles son las políticas, hacia dónde vamos, cuáles son los beneficios, los obstáculos y cuáles van a ser los resultados de esas políticas de Estado.

Esto me parece que es central en toda construcción democrática y hace esencialmente a la representación política. ¿Pero fue solamente un hombre, en este caso Kirchner el que abordó este modelo de cómo formulábamos esto que debían y van a ser políticas de Estado? El sólo no, lo hizo también acompañado -y quiero recordar entre otras cosas por ejemplo la Ley de Financiamiento Educativo- por todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidades concretas de gestión y que no necesariamente militan en nuestro espacio político, es más son de otro partido, definido formalmente como partido de oposición, gobernadores, intendentes, que también tienen la misma responsabilidad del presidente para sus conciudadanos.

Entonces me parece que esta primera forma consensual que hemos realizado en políticas de Estado y que lo hemos hecho hombres y mujeres de distintos partidos políticos, hasta el desarrollo de lo que el presidente denomina la concertación plural, van a ser los ejes que nos van a permitir en una Argentina más estabilizada social, económica y políticamente, discutir sí a fondo lo que van a constituir políticas de Estado.

La primera cuestión en que debemos ponernos de acuerdo para discutir políticas de Estado es cuál es el modelo que queremos desarrollar de país. ¿Vamos a ser una sociedad cristalizada, sin movilidad social ascendente, donde los que son trabajadores sigan siempre siendo trabajadores ellos y sus hijos, sin posibilidades de aspirar, como la Argentina que nos caracterizó y nos hizo distintivos en América Latina, a que podamos abordar los hijos de los trabajadores por ejemplo la universidad? Ese es un modelo, una sociedad cristalizada, donde los niveles de pobreza se pueden contener, donde se produce, se exporta, etcétera, ese es un modelo. Pero no me satisface únicamente ese modelo, yo quiero un modelo donde la utopía, la esperanza, la ilusión del progreso no sea solamente para reducidas clases sociales sino que sea para todos y cada uno de los ciudadanos, más allá del éxito que tengamos cada uno de nosotros en base obviamente también a las diferencias naturales que existen entre los componentes de una sociedad.

Entonces vamos a concebirnos como la necesidad de un modelo que tenga que ver con la producción y el trabajo. En esto tenemos que aprender, de lo que se constituyó también en una política de Estado a principios del siglo pasado en la Argentina y que es el diálogo social, el diálogo entre los trabajadores por ejemplo organizados y el sector empresarial, el sector del trabajo también organizado. Un modelo en la Argentina que es una política de Estado, en la República Argentina trabajadores y empresarios discuten condiciones de trabajo y discuten en definitiva la distribución del ingreso. Este es un modelo de política de Estado. Tal vez a algunos no les gustaba mucho y por eso daban golpes de Estado, pero como en definitiva la etapa de los golpes de Estado desapareció esta es una verdadera política de Estado.

Financiamiento educativo, otra verdadera política de Estado, que nos va a permitir abordar la segunda discusión que viene después del financiamiento educativo que es la calidad educativa, una discusión pendiente en la República Argentina, y en donde todos, absolutamente todos los actores, la familia del educando, el docente que le enseña y el Estado que pone el dinero pero que luego debe controlar la eficacia, la eficiencia, la calidad de la educación, tienen un rol que discutir y abordar en este sentido.

Justicia, salud pública, la necesidad de articular una red de salud pública no para competir con la privada, porque en definitiva el Estado no debe ser el competidor del sector privado, debe ser el gran articulador social entre lo público y lo privado. Pero no puede estar ausente porque en definitiva la política y toda organización siempre se maneja en base a relaciones de fuerza. En ese sentido el Estado viene a proteger a aquellos que por su posicionamiento social no están en condiciones por su propia relación de fuerzas de asegurarse sus derechos y por lo tanto el Estado debe cumplir también ese rol.

Creo que vamos a estar y estamos los argentinos en un momento inmejorable. Hemos logrado cosas que parecían impensadas hace exactamente apenas 4 años, pero creo que todavía falta mucho más y que estamos en el camino acertado para hacerlo. El otro día, Ricardo, se cumplió 4 años de gestión de Gobierno, hicimos un acto muy lindo allí cerca de Santiago de Chile en Mendoza y pude ver algo, yo tengo 54 años, hace mucho tiempo que milito en política y nunca había visto en un mismo acto hombres y mujeres de mi partido, el Justicialismo, el peronismo como me gusta decir a mí, y hombres y mujeres del radicalismo que fueron algo así como la historia de Boca y River en la República Argentina, podían compartir un mismo espacio político sin barras, sin agresiones, al contrario, aplaudiendo cuando se mencionaba a Hipólito Yrigoyen y también a Perón o a Eva Perón. (APLAUSOS) Tuve claramente la sensación de que habíamos dado un salto cualitativo en la historia de los argentinos. Y era cualitativo porque los que allí estábamos no renunciábamos a nuestra identidad ni a nuestra historia, sino que al contrario, hacíamos un duro aprendizaje de los fracasos, de los partidos populares y democráticos en Argentina, que sólo sirvieron para que los intereses, que nunca han representado a los intereses de las clases medias, de los empresarios nacionales, de los profesionales, de los estudiantes, de los trabajadores, pudieran instalar modelos en la Argentina que nos llevaron a tragedias sociales e institucionales. Yo creo que muchos de esos desencuentros, muchos de esos falsos enfrentamientos tuvieron que ver precisamente con la necesidad de dividir trabajadores, sectores medios, empresarios, estudiantes, para poder caminar tranquilos en la consecución de los intereses que ya todos conocemos y que estamos absolutamente seguros que el pueblo argentino cada vez que ha podido expresarse en las urnas los ha rechazado.

Por eso en este particular momento que vive la Argentina y la región, porque también quiero contarte Ricardo que tengo grandes esperanzas cifradas en la región, creo que América Latina por las características, una región con muchísimos recursos naturales, no densamente poblada, sin enfrentamientos étnicos ni religiosos, ni corrientes migratorias que puedan modificar el escenario de la región y en un mundo cada vez, desgraciadamente, más conflictuado, más difícil, más complejo, creo que sinceramente que la región tiene oportunidades en términos históricos inéditas y debemos aprovecharlas.

Por eso quiero agradecerte profundamente la presencia tuya hoy aquí, la de todos ustedes, y decirles que políticas de Estado, Estado, consenso, son en definitiva los desafíos que vienen en la próxima etapa. Tenemos un país que ha sido estabilizado social y económicamente, es necesario darle entonces concertación y consolidación política, para que definitivamente este modelo de acumulación, este creer que el trabajo y la producción son los que movilizan y organizan a una sociedad, este abrirnos al mundo pero desde nuestro propio proyecto, esta convicción de que la política debe ser el instrumento movilizador de la sociedad para que todos tengan la oportunidad que se merecen, como la tuve yo por ejemplo de poder ir a una universidad y hoy estar aquí hablando frente a ustedes siendo hija de trabajadores, esa es la Argentina, esa es la región y en definitiva esa es la visión por la cual hace muchos años, muchísimos hombres y mujeres aquí, en Chile y en tantísimos otros países de América Latina nos incorporamos a la actividad política. Queremos honrar esa historia y esa decisión. Muchas gracias.

Invasiones Inglesas: el pueblo hace la historia (Ernesto Jauretche)

A la hora de poner en claro los acontecimientos ocurridos con motivo de las “invasiones inglesas” de 1806 y 1807, es un dato de la mayor relevancia el que en el vasto territorio de imprecisos límites que se daba en llamar Buenos Aires los caminos conducían a un puerto. Pero era principalmente el puerto del Tucumán y del enorme y riquísimo conjunto del Virreynato del Río de la Plata, que abarcaba regiones donde hoy se reconocen países enteros, como Bolivia, Paraguay, Uruguay y parte de Brasil. La ciudad de Buenos Aires, capital del Virreynato, cuya mayor importancia era de orden político, era un poblado administrativo y comercial menor en ese contexto. Es claro, entonces, que el objetivo perseguido por los ejércitos imperiales británicos no se limitaba de manera alguna al dominio de la Ciudad; ésta era sólo la puerta de entrada a la fabulosa fuente de recursos materiales y humanos que hoy mismo sigue asechada por los ávidos apetitos del capitalismo globalizado.

En la interpretación de esos hechos, nunca será completamente impropio tomar en cuenta la referencia a ciertos codiciosos aventureros persiguiendo tesoros, al espionaje británico y a las conspiraciones de palacio: todo hecho político y militar siempre supone múltiples determinaciones. Pero no debería dejarse en el tintero que algunos criollos y españoles de las clases acomodadas de comerciantes y aristócratas del puerto y ciertos intelectuales motivados por fines altruistas basados en el novedoso ideario liberal, acompañaron a los británicos en aquella desdichada aventura. Volveremos a encontrarlos a lo largo de nuestro pasado, incluso hasta en el más reciente.

Por fin, es preciso poner el foco de la atención en los actores de la fuerza real que se opuso a la nueva colonización.

La victoria sobre las poderosas fuerzas enviadas por el imperio más grande de la época fue posible porque desaparecieron los estamentos, estalló la esclavitud, se igualaron las fortunas, se equipararon los patrimonios: un gaucho alzado o un indio y un patricio hacendado o un comerciante pasaron a valer lo mismo: un caballo, un cuchillo y un fusil. Aquellos paisanos, y entre ellos Martín Miguel de Güemes, Juan Manuel de Rosas, José Gervasio Artigas, Juan Bautista Bustos, Lucio Mansilla y Manuela la Tucumanesa, paraguayos, chilenos, peruanos y, por supuesto, orientales que participaron de la Reconquista, pobres y ricos, campesinos, productores, mercachifles o artesanos, criollos y españoles, indios, negros, zambos y mulatos, de la campaña bonaerense y del interior del Virreynato, fueron los verdaderos protagonistas de aquella epopeya y quienes le abrieron la puerta al futuro a nuestra Argentina de hoy.

Los protagonistas principales y decisivos fueron los que con Manuel Belgrano dijeron: Para vasallaje, el mismo o ninguno. Idea que, traducida al lenguaje contemporáneo de Arturo Jauretche sería: “No es cuestión de cambiar de collar sino de dejar de ser perro”. Ante el invasor primó por encima de todo: LA UNIDAD. Y ahí empezó lo que haría eclosión el 25 de mayo y se continuaría -no sin graves tropezones, idas y venidas- con la Asamblea del año 13 y la Declaración de la Independencia en 1816.

En nuestros días no hacen falta cañones para conquistar territorios y dominar a otros Pueblos, pero aquellos paisanos transfigurados en milicia son los mismos que hoy, con otras armas, pueden decidir la historia con su voluntad. Como en 1806 han resistido con éxito otras invasiones y también perdieron algunas batallas. Nuevamente, trabajadores desocupados, explotados, marginados de todos los derechos ciudadanos y familias enteras bajo los niveles de la pobreza, luchan por volver a entrar en la historia.

Ese sujeto histórico ancho y hondo que se mueve en los subsuelos de la Patria dijo otra vez basta en 2001 y, ya se sabe, cuando un movimiento popular encuentra su liderazgo se produce el momento del cambio revolucionario.

La rememoración del bicentenario de las invasiones inglesas está, entonces, destinada a vincular aquella Reconquista de Buenos Aires con la de toda la Patria hoy, con el objeto de generar una conciencia de la historia: pensar el Bicentenario como una continuidad y no como un hecho aislado y descontextuado:

1- La organización de las milicias populares autoconvocadas para la defensa y reconquista de la Ciudad tiene las características de un proceso insurreccional: fue una gesta regida por la necesidad de vencer las vacilaciones y deserciones de los sectores dominantes de la época. El vigor y la eficacia de la Nación en armas puso en marcha al movimiento revolucionario: así, la semana de mayo de 1810 lejos de ser un punto de partida fue un lugar de llegada.

2- La defensa de la Ciudad de Buenos Aires convocó a luchar a hombres y mujeres que provenían de toda la extensión del Virreynato, desde el Río de la Plata a las tierras guaraníes, de la Banda Oriental, Cuyo y Tucumán hasta Chuquisaca y La Paz. Es preciso entonces resignificar culturalmente la Reconquista, mostrando la histórica solidaridad de los Pueblos hermanados por encima de las disensiones políticas que balcanizaron Sudamérica, porque hoy los argentinos podemos volver a reconocemos como ciudadanos de la Patria Grande y compartir las tradiciones milenarias de aquel tronco común.

3- En el marco contingente de la realidad argentina y su inscripción en el concierto internacional, los homenajes a la Reconquista deben ser entendidos como acciones de proselitismo que conjugan lo histórico con lo político.

En tal escenario, la celebración de la victoria criolla sobre los invasores británicos será resignificada como un acto de refundación de la identidad nacional para lograr una nueva RECONQUISTA: la de un Pueblo feliz en una gran Nación.

martes, 22 de mayo de 2007

La estrategia * (Alfredo Ossorio)

La estrategia es un estilo y un método de pensamiento acerca de la acción. Tiene un carácter dialéctico que podemos describir de la siguiente manera:

- Organiza la reflexión y análisis de situaciones desde la perspectiva de la correlación de fuerzas de los actores.

- Considera a las relaciones entre actores sociales en sus vínculos de colaboración, neutralidad, enfrentamiento u oposición de fuerzas.

- Reconoce a la realidad como un conjunto complejo de intenciones, voluntades y actos diversos que producen una pluralidad de interpretaciones y comprensiones (que explican su significado desde diversas posiciones y prácticas sociales.)

En el razonamiento estratégico el actor social diseña sus acciones con base en el cálculo hipotético de las fuerzas adversas, contrarias o neutrales. De este estilo de pensamiento deriva el carácter consciente, adaptativo y condicional de la estrategia.

Es consciente, porque surge de un análisis sistemático de las propias fortalezas y vulnerabilidades y de su comparación con las oportunidades y desafíos del escenario donde se dan cita los diferentes actores sociales que compiten por los recursos escasos de poder que brinda la sociedad. Esta conciencia situacional que implica la estrategia es condición de la toma de decisiones del actor social.

Es adaptativa puesto que obliga a un ejercicio versátil del razonamiento, que acompañe los cambios que se producen en las distintas coyunturas, produciendo desplazamientos de los “centros de gravedad” de la acción y, en consecuencia, de las iniciativas y respuestas previstas por el actor social.

Es condicional, por la relativa permanencia y la necesidad de adecuación de las hipótesis de trabajo derivadas de la confrontación entre la intencionalidad del plan y el cambio de las condiciones de los escenarios donde opera.

La estrategia, entonces implica:

- Ponderación de las fuerzas en juego en el escenario,

- Cálculo de las decisiones por medio de hipótesis sobre el comportamiento del adversario y de las fuerzas propias,

- La previsión de las reacciones adversas posibles frente a las acciones propias,

- La selección de los medios que considera idóneos, y

- La combinación de los diversos dispositivos orgánicos e instrumentales y del capital humano en forma convergente y sincronizada hacia un mismo resultado.

De aquí la definición de la estrategia como arte: la composición y articulación armónica de lo diverso en un sistema que tiende a conservar y a ampliar el poder (como capacidad de modificación de las circunstancias) y el desarrollo del plan (que es una expresión de la propia iniciativa) a pesar de la oposición que realiza en sentido contrario la fuerza adversaria.

El pensamiento estratégico expresa una filosofía de la acción. Esta filosofía de la acción reconoce y privilegia el papel de la persona en la transformación de las circunstancias. Afirma el papel de la voluntad humana en la generación de condiciones favorables que se obtienen a partir de la comprensión de los fenómenos y de la aplicación consciente y direccionada de la energía social.

En su condición de filosofía de la acción rechaza las cosmovisiones deterministas que atribuyen a las circunstancias un rol fatal e ineluctable que limita la intervención del hombre en la elaboración del porvenir y lo condena a vivir esclavo de los acontecimientos.

Karl Von Clausevitz señala que la serie de actos que conducirán a alcanzar los propósitos, en gran medida “sólo pueden ser determinados en base a suposiciones, algunas de las cuales no se materializan (...), es evidente por sí mismo que la estrategia debe entrar al campo de batalla (...) para concertar sobre el terreno y hacer las modificaciones al plan general, cosas que son incesantemente necesarias. En consecuencia la estrategia no puede ni por un momento suspender su trabajo”.

Con lo anterior, el autor atribuye al cálculo estratégico una tarea determinante en el desarrollo de los acontecimientos, al que define como un proceso ininterrumpido de actualización que procede de la confrontación permanente de las hipótesis previstas y el curso que toman los acontecimientos en el campo de actuación. De igual forma, el autor destaca el carácter hipotético de la “mirada” estratégica, que compone conceptualmente el escenario sin contar con el total de los datos que informan sobre la situación, lo que refuerza el carácter de provisoriedad de la estrategia, condicionada por la materialización de las acciones propias y ajenas.

¿Puede –entonces- realizarse una estrategia desvinculada de la materialización práctica de las acciones que esa estrategia definió? ¿Es la estrategia un acto de reflexión inicial que permanece idéntica a sí misma desde su definición hasta el momento de la evaluación de resultados? ¿Un organismo de gobierno puede realizar evaluaciones cada año sin mediar monitoreos, revisiones y actualizaciones permanentes? ¿Es suficiente con hacer una estrategia y un plan operativo anual sin revisiones de las condiciones del escenario o contexto exterior de la organización y actualizaciones del plan?

La estrategia está directamente vinculada a la percepción e interpretación dinámica del escenario donde se ponen en juego las intenciones, recursos y organización de los diferentes actores sociales. Acerca del particular dirá Lidell Hart:

“(...) el éxito de la estrategia depende primero y fundamentalmente, de un sano cálculo y coordinación del fin y los medios”.

Vista desde esta perspectiva, la estrategia es un cálculo permanente que vincula el fin y los medios, porque el desarrollo de las acciones que la estrategia dispone se expresa en un contexto cambiante y con una correlación de fuerzas (relación de fuerzas favorables y desfavorables a la estrategia de un actor social) en continua transformación.

A continuación, transcribimos algunas definiciones del concepto de “estrategia”:

“Arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver su conflicto”. Gral. Beaufré

“Arte de emplear las fuerzas militares para alcanzar los resultados fijados por la política”. Gral. Lidell Hart.

“Arte de retrasar las operaciones hasta que la desintegración moral del enemigo torne a la vez posible y fácil asestarle el golpe decisivo”. V.I. Lenin.

“Procedimiento mediante el cual se procura encausar la dirección del proceso de desarrollo, el cual a su vez es un sistema dinámico complejo que debe ser orientado a otro rumbo mediante una acción ejercida sobre sus variables”. Carlos Matus (1987)

“La estrategia se emplea en la dirección básica a largo plazo (...) es cualitativa, proporciona orientación a los planes de corto, integra los planes funcionales en un esquema general, es realista y se halla orientada a la acción.” Boris Yavitz, William Newman.

“Es un conjunto de decisiones condicionales que definen los actos a realizar en función de todas las circunstancias susceptibles de presentarse en el futuro. Definir una estrategia es establecer la lista de todas las situaciones a las cuales se podría llegar y escoger desde el origen la decisión que se tomará frente a cada una de ellas”. Pierre Massé (1966).

“La conducta estratégica es el proceso de interacción de una empresa con el entorno y el proceso dinámico de cambio de su configuración interna para mejorar la interacción”. Alberto Levy (1981).

Las características comunes expresadas de diferentes maneras se resumen en los siguientes puntos:

- Voluntad e intencionalidad.

- Diseño del empleo de las fuerzas propias.

- Cálculo de las fuerzas contrarias.

- Direccionalidad de las acciones.

- Carácter consciente, condicional y adaptativo de las acciones en función de las circunstancias.

- Previsión de respuestas ante situaciones contingentes.

- Condición integradora y multidimensional.


* Este texto forma parte del trabajo Planeamiento Estratégico de Alfredo Ossorio, publicado por la Dirección de Planeamiento y Reingeniería Organizacional, Oficina Nacional de Innovación de Gestión e Instituto Nacional de la Administración Pública, Subsecretaría de la Gestión Pública, en agosto de 2003.

martes, 15 de mayo de 2007

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA NACIÓN, NÉSTOR KIRCHNER, EN LA PRESENTACIÓN DEL PLAN PRODUCTIVO NACIONAL

11/05/2007 - Casa Rosada

Agradezco que estén acá todos los ministros de Producción y Economía del país. Estaba reunido con Daniel y con Carlos y les dije “¿che no trajeron al ministro de Producción de ustedes, quién va a ser? (risas) Como Daniel trabaja permanentemente con todas las provincias también quería acercarse a saludarlos.

Realmente en esta tarea de pensar la Argentina, en esta tarea de construir un país con características estratégicas, es fundamental el aporte y los conceptos de una punta a la otra de la Argentina. En la Argentina naturalmente siempre se ha construido un país del centro hacia la periferia, y nosotros sabemos que hay que construir un país con equilibrio, que no sea de la periferia al centro ni del centro a la periferia sino un país que tenga una síntesis superadora que nos permita construir la nación clara y concreta.

Estamos ante una oportunidad muy grande, estamos con números muy interesantes e importantes, pero ustedes y todos nosotros ahora podemos empezar a pensar más tranquilos, porque baja la indigencia, la pobreza, la desocupación, crece la inversión, se reindustrializa la Argentina. Ustedes saben que esta Argentina es tres argentinas diferentes. Está la Argentina del Centro, que se desarrolló de alguna manera en forma más importante que el resto de la Argentina. Está la Argentina del Sur, que es una Argentina pujante, con posibilidades, con problemas de aislamiento, muchas veces -como lo sabe Mario- ha sido el patrio trasero de la Argentina, por muchos años, pero con una potencialidad muy grande. Y está la Argentina del Norte, que fue la condenada, como siempre digo, la condenaron a no crecer y estamos haciendo una tarea enorme con todos los gobernadores de esas provincias y del Gobierno Nacional para recuperar el tiempo perdido. No es fácil, ustedes saben que cuando alguien cae en la exclusión, en la marginalidad, después recuperarlo culturalmente, económicamente, políticamente, institucionalmente es muy difícil. Lo vamos a lograr, yo estoy convencido que la Argentina del Norte va a ser parte viva de la Argentina concreta y real, y que se va a terminar con esta teoría de no hacer rutas porque había una concepción geopolítica de posible confrontación con nuestros vecinos, que venía de hace 70 ó 100 años atrás. Esto pasaba en la Argentina, ¡miren las cosas y las realidades que se pensaban!

Ahora fíjense ustedes, superávit fiscal primario, superávit comercial, crecimiento de la recaudación, crecimiento de la industria fuertemente, crecimiento del producto bruto interno más del 40 por ciento, dentro de poco vamos a estar llegando al 50 por ciento. Con un gran crecimiento de las riquezas que tenía la Argentina con respecto a 1998, tenemos un 15 por ciento más de riquezas, se terminó esta idea del rebote y todo lo demás. La exportación de manufacturas industriales ya es el 48 por ciento en la conformación de la estructura de las exportaciones, no es como en los ’70 que dependíamos absolutamente de las exportaciones primarias.

Cuando ustedes van a analizar las importaciones, son importaciones de bienes de capital, se está multiplicando la inversión que directa está rondando en el 25, 26, promedio 21, 22. La pobreza era el 60 ahora es el 26,9; la indigencia era el 27, hoy es el 8; la desocupación era casi el 30 y está en el 9,2 - 9,7 según la estacionalidad y el tiempo.

Estamos haciendo obras públicas fundamentales, entramos en una política de construcción social, la vivienda es una construcción social, hay barrios y se están construyendo viviendas donde nunca se hicieron en la Argentina. Lanzamos otro plan de 250.000 viviendas más. No es sólo mano de obra sino la consolidación de la salida de la indigencia y de la pobreza para poder ser un argentino con posibilidades reales.

Tenemos que recuperar una generación de 20 a 30 años que por la crisis incubada en estos últimos 30 años no pudo trabajar. Sufrimos el cierre de las escuelas técnicas y la tarea de Daniel en el trabajo de recuperación de las escuelas técnicas es muy importante. En dos provincias no se cerraron las escuelas técnicas y se siguieron haciendo nuevas, una fue mi provincia Santa Cruz y la otra la Capital Federal, Jefatura de Gobierno. Se decía que teníamos que ser un país de servicios y que no servía más el oficio. Hay empresas -esto lo sabe Carlos y estamos mirando los datos ahora- que están buscando gente para darle trabajo y no lo puede dar porque a los chicos les falta oficio, ¡miren en que contradicción tenemos en la Argentina hoy! Hay oferta de puestos de trabajo y no tenemos gente preparada en algunos lugares porque falta preparación técnica. Es terrible lo que nos pasó. Por primera vez se pone en marcha en muchísimos años una verdadera Ley de Educación discutida por todos los sectores, gran tarea de Filmus también. Una Ley seria, responsable, porque en este país se han sacado leyes de todo tipo, esta tiene un financiamiento concreto, 6 puntos del producto bruto interno para el año 2010. Es decir que si hay racionalidad en todos los sectores de la comunidad educativa va a seguir mejorando la calidad de la educación, la inversión en educación y también el sueldo de los docentes en, por la propia evolución de los ingresos que va a tener la inversión educativa. Porque ya hay un destino, el crecimiento argentino ya tiene destinados 6 puntos del producto para la educación. Nunca se había pensado así, ese es un pensamiento estratégico. 700 escuelas, todos ustedes lo saben, en toda la Argentina. ¿Cuándo se hicieron 700 escuelas en toda la Argentina? Nunca.

Calculo que la Argentina el 10 de diciembre de 2007 va a salir del infierno y viene ese gran debate nacional, que es el debate que están esperando los argentinos. Ya no si es bueno, malo, si me gusta más, si me gusta menos, eso que achata la idea y el pensamiento, sino que viene el gran debate nacional donde un país al salir del infierno empieza a tener la amplitud de mirada para discutir el pensamiento estratégico de la Argentina que hay que construir, la Argentina estratégica.

Si nosotros generamos los basamentos de la Argentina estratégica, que como dice muy bien nuestra ministro de Economía está basada en mantener las pautas de superávit fiscal primario y comercial, obviamente que sigan creciendo bien las importaciones de bienes de capital, la reindustrialización de la Argentina y demás, tendremos un pensamiento estratégico que permita que gobierne quien gobierne habrá un matiz más acá o más allá, pero vamos a tener un proyecto de país. Como de alguna manera lo construyó la generación del ’80, que podemos estar de acuerdo o no pero fue por allí la última generación que pensó un proyecto de país. Después apareció fuertemente un movimiento nacional y social que cambió la Argentina, como fue el Justicialismo en los años ’45, ’46. Pero una generación que con distintas ideas se haya puesto a pensar la Argentina, después fue sucumbiendo paso a paso por todos los marcos históricos que nosotros conocemos.

Entonces decimos, qué lindo que podamos hacer y podamos sintetizar la construcción de una Argentina estratégica, y hay madurez para hacerlo. Porque en el 90 por ciento que podido recorrer de las provincias, por no decir en casi todos lados, siempre me encontré con funcionarios elegidos por el pueblo con predisposición a construir esa Argentina, no a poner trabas, a veces las trabas vienes de otro lado. Dispuestos a construir, la alegría de hacer, la alegría de transformar, de cambiar, de mejorar, eso es lo que nosotros tenemos que llevar adelante en este país.

No podemos desperdiciar esta oportunidad, lo tenemos que hacer con absoluta grandeza y pluralidad. Pero la pluralidad no es a veces entremezclarse en acuerdos corporativos, la pluralidad no es juntar el agua con el aceite, la pluralidad es que todos aquellos argentinos que pensemos en un país estratégico con inclusión social, con justicia social, con industrialización, apoyando fuertemente nuestra producción, la producción del campo, apoyando fuertemente la construcción de un país equilibrado, un país sin asimetrías, sin patios traseros, es decir un país con justicia y equidad, un país con una justa distribución del ingreso, que crezca y no se concentre en unos pocos, esa pluralidad se juntará y construirá una opción política desde un lado; y habrá otra pluralidad que será de los sectores de la derecha argentina, que creen que hay que concentrar la riqueza en unos pocos, que quieren un país de servicios, que hay que cuidar el gasto público porque si se hacen muchas viviendas se desequilibran las cuentas, si se hacen muchos hospitales se gasta mucho y esto no sirve. Así piensa la derecha argentina, los neoliberales piensan así. Claro, si hay mejores hospitales, ustedes lo saben, el hospital con mejor aparatología, con mejor inversión descubre muchas enfermedades y gasta mucho más, eso para ellos es gasto público. Para nosotros es justicia, seguridad, es darle al pueblo lo que realmente merece; no darle, sino reconocerle estructuralmente lo que es en el conjunto de la sociedad argentina, reconocerle lo que corresponde, es decir reconocer los derechos de los argentinos.

Por eso digo que vivimos una etapa histórica espectacular pero tenemos que saber construir con claridad las alternativas y las opciones que se van a dar en el país. Indudablemente en la futura Argentina que vendrá se van a debatir estas opciones. No está mal, algunos piensan de una forma y otros pensamos de otra, yo sé que la gran mayoría de los argentinos pensamos de otra forma y que vamos a poder construir esa concertación plural y una Argentina con justicia, con equidad y con equilibrio. Y vamos a salir de la lucha chiquita.

Esto lo tienen que hablar a fondo porque todo lo que ustedes hablan de la producción en la Argentina tiene una definición política y una definición ideológica, el pensamiento de un país es el pensamiento político de qué país se quiere construir, esta es la realidad. Siempre se han creado los ministerios de la producción y demás con la idea de decir “nos ocupamos de la producción”, creen que basta con crear un ministerio para ocuparse de la producción; tenemos que construir las políticas que promuevan la producción y la industrialización de la Argentina.

Creo que ustedes con toda la experiencia que tienen pueden ser el marco y la síntesis que ayude a tener una política que nos contenga a todos. Por lo menos a mí me entusiasma tremendamente, por eso le dije hoy a la ministro de Economía “¿puedo ir a molestar un ratito?”, quería hablar esto con ustedes porque creo que es lo fundamental. Tenemos que comunicarnos, tenemos que hablarnos, tenemos que defender la idea, el concepto y obviamente hay verdades relativas. Entre todos ustedes debe haber verdades relativas, pero cómo no vamos a encontrar una verdad síntesis que nos contenga a todos para impulsar el país productivo, del trabajo, de la equidad, de la justicia, de sentirnos que como generación somos útiles para darle un punto de inflexión a un país distinto. Yo creo que es bárbaro.

Les agradezco profundamente la bondad de escucharme, les agradezco profundamente el poder participar con ustedes en esta reunión y gracias, discúlpenme pero sentía la necesidad de decírselos, cuenten conmigo trabajando fiel al lado de ustedes con todas las fuerzas que pueda tener para construir ese país productivo, equilibrado, donde el país del interior sea el país vivo, lleno de esperanzas que los argentinos nos merecemos. Cuando digo que el Norte fue el gran condenado del proceso anterior es porque cuando recorrí el Norte argentino me conmoví muchas veces. Uno en el Sur lucha, pelea, pero tenemos una calidad de vida distinta. Yo vi lo que sufrieron los hombres y mujeres del Norte argentino, por eso el crédito del BID, por eso hay que multiplicar la inversión, por eso hay que llevar los interconectados, hay que llevar el gas, las rutas, hay que fortalecer los hospitales; hay que hacer mucha inversión en infraestructura, porque no puede ser que falten obras básicas de servicios –junto con algún sector del Conurbano que también sufre lo mismo- cuestiones que son inalienables para los seres humanos. Los argentinos tenemos una deuda con el Norte, que la estamos saldando y la vamos a saldar, no tengan ninguna duda. Y que tenemos una gran voluntad de cambio en todo el país para seguir creciendo, también, somos muy optimistas.

Muchas gracias, mucha fuerza y humildemente a vuestras órdenes. Nosotros creemos en el país de la producción y el trabajo. Gracias.