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martes, 12 de mayo de 2009

Plebiscito y proceso golpista (Rubén Dri *)

Hace unos días, el conocido amante de los golpes Mariano Grondona y el patrón sojero Hugo Biolcati se divertían en la televisión jugando a las adivinanzas sobre el momento en que se produciría el golpe destituyente. El candidato propuesto, que por otra parte ya tiene el gabinete en la sombra, es Julio Cobos. La manera sobradora en la que se expresaron ambos protagonistas es una clara manifestación de la seguridad con la que camina el movimiento golpista (o “destituyente” para no herir oídos delicados). Desde que las patronales del agro se largaron a hacer el agresivo y violento lockout del año pasado, estuvo claro para quien quiso verlo que lo que se pretendía como máxima era la destitución del Gobierno y, como mínima, su debilitamiento. Por ello a Eduardo Buzzi no le importó que el rechazo de la 125 dañase logros para los medianos productores, pues lo que se pretendía era derrotar al Gobierno, debilitarlo para terminar con un Estado que pretende “entrometerse” en los negocios sojeros. Aunque a mentes puristas les incomode, de lo que se trató (y de lo que se sigue tratando ahora, y el próximo plebiscito es parte de ello) es de la lucha entre dos proyectos de país enfrentados. No me gusta hablar de modelos, porque éstos hacen alusión a algo puro, cosa que no se da en ninguno de los dos proyectos. Si bien es cierto que el proyecto expresado por el gobierno de Cristina Fernández presenta contradicciones que lo oscurecen, poseemos algunas claves infalibles para saber si efectivamente se trata de un proyecto nacional y, en consecuencia, con beneficios para el pueblo. Se trata de ver cómo lo tratan Clarín y La Nación, sus voceros más connotados, Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, y los canales de televisión en manos en los grandes monopolios. Pocas veces se han visto en nuestra historia reciente tanto odio, tanta saña, tanta mentira, como la que diariamente nos muestran los grandes medios de comunicación. Da la impresión de que nos encontramos bajo la más feroz dictadura, con el peligro diario de ser asaltados, con la prensa amordazada, aislados del mundo. Una negra dictadura a la que sólo le falta Auschwitz, como dijera la pitonisa chaqueña. A partir del feroz lockout con que las corporaciones agrarias castigaron a la sociedad toda, salió a relucir el accionar de una derecha reaccionaria que supo conquistar un espacio social en proporciones que nunca antes había logrado. Su avance es el dato más peligroso que presenta la actual coyuntura. En un momento en que finalmente en América latina se está respirando un aire de autonomía y de solidaridad en proyectos independentistas y liberadores, esta derecha presenta el peligro mayor. Néstor Kirchner llega a la presidencia por la ventana, sin base social. Con una inteligente lectura de lo que había sucedido en la pueblada del 19-20 diciembre de 2001, rápidamente toma diversas medidas direccionadas a responder a demandas urgentes que habían sido expresadas en dicha pueblada. Es necesario confesar que nadie o muy pocos, si había alguno, sospechaba el giro que su gobierno habría de tomar rápidamente. Recuperación del Estado, saneamiento de la Corte Suprema y del Ejército, derogación de las leyes de impunidad, fortalecimiento de los organismos de derechos humanos, una serie de reestatizaciones como AYSA, Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas, fin del negocio de las jubilaciones privadas, creación del Museo de la Memoria y del Archivo Nacional de la Memoria en lo que fuera la ESMA, fortalecimiento de la integración latinoamericana, muerte del ALCA, creación de Unasur y del Banco del Sur, por citar algunas de las acciones del Gobierno que hace que se pueda hablar de un gobierno nacional con medidas en beneficio del pueblo. Para ser efectivamente “popular” se necesita algo más, participación popular, la que es imposible sin la creación de un movimiento popular. Este movimiento existe “en-sí” o en potencia, en la medida en que se encuentra fraccionado, sin posibilidades de constituirse en el actor fundamental de la política del Estado. La política de transversalidad intentada por el Gobierno tuvo magros resultados, en gran parte por no ser una iniciativa que creciera de abajo hacia arriba. Desde los ’60 y ’70 la deficiencia fundamental para una política nacional y popular ha sido la falta de ese movimiento que supo expresarse en momentos críticos como 2001, pero que no pudo cuajar en una organización o estructura en la que se respetasen las divergencias para ser realmente el factor fundamental de poder. En el proyecto del Gobierno hay una profunda contradicción entre la política del Estado que, pese a fallas graves, se orienta hacia la recuperación del Estado con orientación popular en lo interno y latinoamericana en lo externo, y el instrumento político formado por el PJ y sus alianzas. De no resolverse esa contradicción de forma superadora, que sólo puede efectivizarse con la creación del movimiento popular, se resolverá con un retroceso inevitable. Creación del movimiento popular, creación de poder popular, de abajo hacia arriba, es una tarea imprescindible si se pretende que el proyecto nacional sea verdaderamente popular y tenga posibilidades ciertas de producir las profundas transformaciones que requiere el país. Mientras, ¿qué pasa con las próximas elecciones? ¿El movimiento popular debe desentenderse? Para una respuesta, menester es tener en cuenta que las elecciones legislativas a mitad de un período presidencial siempre fueron plebiscitarias, es decir, siempre sirvieron para aprobar o desaprobar la política del Ejecutivo. Cuando se produce una fuerte desaprobación, esto es, una derrota del Ejecutivo, éste ya está muerto aunque todavía pueda durar un tiempo. Así les pasó a Alfonsín y a De la Rúa, quien pretendió desentenderse del problema alegando que él no era candidato. Un triunfo de esta derecha agresiva que ante nada se detiene significará la marcha hacia la destitución soñada y predicada por Grondona, el inicio del retroceso hacia el neoliberalismo y todas sus nefastas recetas, la vuelta del FMI, de las relaciones carnales con el imperio. Los diversos movimientos populares encontrarán los mayores obstáculos para su crecimiento. Uno de los aspectos más negativos que se producirían con el avance de la derecha sería el dar la espalda a la construcción de la Patria Grande Latinoamericana. La Argentina podría tener el triste y nefasto papel de ser tal vez el mayor obstáculo para esta construcción.

* Profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

miércoles, 4 de marzo de 2009

La desestabilización (Rubén Dri *, Página 12, 4 de marzo de 2009)

Luego del arrasador huracán neoliberal que rugió en las décadas del ’80 y especialmente el ’90, en el continente latinoamericano se fueron dando en algunas naciones vigorosos movimientos nacionales y, en otras, gobiernos que se replantearon políticas nacionales, a contrapelo de lo que fuera el neoliberalismo necrófilo.

En este esperanzador proceso algunos movimientos nacionales, siempre con orientación continental latinoamericana de la Patria Grande, sobresalen sobre los demás, dibujando lo que podríamos denominar una avanzada de la liberación latinoamericana. Pertenecen a esta avanzada, sin lugar a dudas, Venezuela, Ecuador y Bolivia, cada uno de estos movimientos con sus características y contradicciones particulares. Para la mirada imperial constituyen un verdadero peligro. Son los “populismos” que vinieron a ocupar el lugar del comunismo.

Con la misma mirada latinoamericana con la que se forjó la independencia del continente por obra de Artigas, San Martín, Bolívar, Martí, otros movimientos latinoamericanos tienen en sus gobiernos claras expresiones de la visión latinoamericana. Aquí se ubican Brasil, Paraguay, Chile y Argentina. Es precisamente en nuestro país donde, en Mar del Plata, se le hicieron las exequias al ALCA.

Cada país arrastra sus propias contradicciones, sus avances y retrocesos, pero no se pueden negar avances fundamentales como los de Unasur y su decidida intervención para hacer fracasar el sangriento golpe “prefectural” contra el gobierno de Evo Morales y la admisión de Cuba al Grupo Río, por citar dos de los hechos más significativos de este avance hacia la realización de la Patria Grande.

En nuestro país hay un juego de pinzas desestabilizador conformado por los patrones agrarios, los grandes medios de comunicación y la denominada “oposición”. Pero a la pinza le faltaba la fuerza que hiciera realmente tambalear al Gobierno y su proyecto, el imperio. Bueno, en realidad, está presente desde que los patrones agrarios el año pasado hicieron su lockout destituyente, con la IV Flota, pero ahora interviene directamente la CIA.

Leon Panetta, el nuevo jefe, se mostró preocupado porque la crisis que se extiende “particularmente en la Argentina, Ecuador y Venezuela”, podría afectar la estabilidad y la política externa de dichos países. Esto más que un análisis es un anuncio. Estos países deben ser desestabilizados y allí está la CIA, cuya historia en desestabilizaciones es sumamente rica.

Bolivia, Venezuela y Ecuador se encuentran en una situación de fortaleza por la identificación de los movimientos populares con sus respectivos gobiernos, debido a que éstos expresan cabalmente sus intereses. Cuando el pueblo hace suyo el proceso revolucionario, éste se torna poco menos que invencible. Ese y no otro es el secreto de la vigencia de la revolución cubana.

En nuestro caso, la situación es diferente. No contamos con un movimiento popular fuerte que sienta suyo el proceso de transformación que expresa el gobierno kirchnerista. Aquí las contradicciones son más profundas que en los países que llevan la delantera, pero no se puede no ver que en estos momentos se encuentran enfrentados dos proyectos de país, el del país agroexportador y el de la industrialización, el del mercado como agente exclusivo y el que sostiene la necesaria intervención del Estado.

Las reacciones histéricas, descontroladas, llenas de odio, de la denominada “oposición” ante el discurso medido, sustancioso, de la Presidenta, muestran a las claras que lo que prima es la voluntad de “desgaste” del Gobierno, según lo aclarara en su momento Eduardo Buzzi, al mismo tiempo que “se pintaba la cara” y ofrecía la fuerza de choque a la Sociedad Rural y socios.

No nos puede extrañar, pero sí alertar, que la noticia de la escuela de cuadros o como se le llame que funciona por obra de las corporaciones agrarias, en la que fungen de maestros Vicente Massot, conocido reivindicador de la tortura y de la violación sistemática de los derechos humanos, y el singular rabino Bergman, no haya merecido comentarios en los grandes medios de comunicación.

De esta manera la acción de desgaste, cuya meta máxima es el golpe institucional, se acompaña con la debida formación de cuadros. ¿A dónde se quiere llegar? La periodista boliviana Anahí Fernández hace un parangón inquietante entre la “Media Luna” boliviana y su gemela argentina, formada especialmente por la derecha sojera de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. Mientras la Media Luna boliviana tiene como ideario no pagar impuestos por las superganancias petroleras, gasíferas y agrícolas, su hermana argentina sostiene lo mismo con la superganancias sojeras.

En su momento habíamos llamado la atención sobre la coincidencia estratégica de las corporaciones agrarias argentinas con la derecha boliviana y la presencia de la IV Flota a la que ahora hay que agregar el accionar de la CIA. ¿O la IV Flota ya se fue? ¿Alguien puede informarnos al respecto? ¿Obama dijo algo? ¿Piensa desactivarla?

El proyecto nacional que en estos momentos expresa Cristina tiene demasiados baches, encierra múltiples contradicciones y deficiencias, pero es el proyecto que la derecha, expresada abierta y agresivamente por los grandes medios de comunicación y especialmente por La Nación y Clarín, quiere derrotar. El enemigo es el gobierno de Cristina en la medida en que expresa ese proyecto y con el enemigo no se dialoga, todo es bueno para desgastarlo hasta, si es posible, hacerlo caer.

* Filósofo, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

lunes, 29 de diciembre de 2008

Kirchner en Carta Abierta



Fuente: Carta Abierta

domingo, 21 de diciembre de 2008

KIRCHNER VISITO A CARTA ABIERTA Y LLAMO A “PROFUNDIZAR LA DISTRIBUCION DEL INGRESO”

“No nos derrotaron, fuimos traicionados”

El ex presidente participó del encuentro de intelectuales para agradecerles “el gesto de valentía” durante el conflicto rural. Repasó el año, discutió con el público sobre las alianzas del oficialismo y dijo que en 2009 habrá “un punto de inflexión” con la Ley de Radiodifusión.

“¡Ahí llega el flaco!”, se escuchó gritar a algún confianzudo. “¡Ahí viene Kirchner!”, confirmó otro. Los integrantes de Carta Abierta no lograban salir de su asombro: sonriente y chispeante, esperando su turno para participar como uno más de la asamblea, el ex presidente apareció ayer en la Biblioteca Nacional, en la última reunión anual del espacio de intelectuales y artistas surgido al comienzo del lockout campestre. “Sentí que tenía que estar por el gesto de valentía que ustedes tuvieron entonces”, dijo Kirchner. Durante los 15 minutos que duró su discurso, llamó a “profundizar la redistribución de la riqueza”, insistió con que en el conflicto rural “no nos derrotaron, sino que fuimos traicionados”, y adelantó: “En el 2009 puede haber un punto de inflexión que va a ser la Ley de Radiodifusión”. La sala Juan L. Ortiz de la biblioteca estaba llena, había representantes de Carta Abierta de La Pampa, Mar del Plata, San Juan, Córdoba, La Plata, San Nicolás, San Martín, Necochea, entre otros lugares del país. La reunión ya había comenzado y Diego Tatián, representante del espacio en Córdoba, reflexionaba sobre la necesidad de buscar nuevas palabras que recuperen y resignifiquen una perspectiva crítico-emancipatoria de la política. En ese momento, casi sin custodia, el ex presidente aparecía en la última reunión del primer año de existencia del espacio. Tatián continuó hablando después de la intervención del moderador de turno, el editor Rodolfo Hamawi, que le explicó al “compañero Néstor”: “Como estamos en una asamblea, esperaremos que termine el compañero de Córdoba”, pedido que Kirchner aceptó con agrado y uno de sus característicos guiños. A su lado estaba el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, y más tarde se sumaría el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Kirchner ya había visitado al espacio en junio, en pleno conflicto con el agro. Ayer, cuando le tocó hablar, reconoció la significación de Carta Abierta como colectivo intelectual-político. “Cristina me dijo que tenía la obligación de venir al brindis y apenas me dijo eso sentí que tenía que estar por el gesto de valentía que ustedes tuvieron entonces”, contó Kirchner. “No nos derrotaron –dijo en referencia a la puja con la Mesa de Enlace rural–, sino que fuimos traicionados. Pudimos haber tenido mil errores, pero lo cierto es que después de muchísimas décadas se planteó seriamente la discusión de la redistribución del ingreso frente a sectores del poder”. Kirchner llamó a “profundizar el modelo de redistribución de riqueza”, y señaló que “la medida más importante del 2003 a la fecha es la estatización del sistema jubilatorio porque los fondos de la gente volverán a la gente”. También remarcó “la recuperación de Aerolíneas Argentinas como línea de bandera”. Pero los aplausos se hicieron oír cuando anticipó que “en el 2009 puede haber un punto de inflexión que me parece a mí va a ser la Ley de Radiodifusión”, un reiterado reclamo de amplios sectores sociales y culturales. En un momento, Kirchner afirmó que “es necesario juntar a todas las fuerzas posibles”, pero una mujer le reprochó: “Con todos, no”. Sin que se lo mencionara, el fantasma del ex carapintada Aldo Rico, flamante titular del PJ de San Miguel, acechó por unos segundos. Pero Kirchner no se inmutó y sólo respondió “es necesario porque debemos ganar si queremos profundizar el modelo”. Luego, el titular del PJ finalizó su breve discurso elogiando al espacio de intelectuales porque “su nacimiento marca la oportunidad de que la política vuelva a ser pensada, de volver a sentir que es posible la construcción de un espacio progresista, transformador”. Al término de la asamblea, Ignacio Vélez, integrante de la comisión de salud del espacio, todavía celebraba: “Es un gesto cargado de política, fue una manifestación de valoración y de respeto hacia Carta Abierta, aun sabiendo que es un espacio en el que no somos ciegamente adherentes, él rescató justamente nuestra libertad crítica”. Nacho Vélez remarcó que “es una muestra más del esfuerzo por construir un campo popular conformado por distintos sectores”. Antes de que Kirchner sorprendiera con su visita, el filósofo Ricardo Forster abría una jornada que estuvo marcada por la valoración del corto pero fructífero camino recorrido por el colectivo. “Carta Abierta reivindica la unión de emancipación, autonomía, igualdad y compromiso crítico”, afirmó Forster. Y resaltó que el espacio “es la conjunción de sus escrituras, la asamblea con su clima libertario y la búsqueda de un lenguaje para tratar de decir aquello que acontece”. El intelectual recordó al fallecido Nicolás Casullo, uno de los principales gestores y articuladores conceptuales del grupo. Invitado especial, el juez Norberto Lorenzo, integrante del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata que condenó al represor Miguel Etchecolatz y al cura Christian von Wernich, habló de la difícil situación que atraviesa. El encuentro finalizó con el brindis de fin de año y unas palabras del director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, que habló sobre el sentido del compañerismo político ante la atenta mirada de Néstor Kirchner, que luego se quedó saludando a los participantes. Informe: Tomás Forster.

Fuente: Página 12, domingo 21 de diciembre 2008

domingo, 14 de diciembre de 2008

Evita, símbolo insoportable (Rubén Dri)

Durante la protesta que la Federación Agraria entrerriana comandada por el líder sojero Alfredo De Angeli, en el 25° aniversario de la reimplantación de la democracia, pintaron de negro del busto de bronce de la compañera Evita que se encuentra en la explanada de la casa de gobierno de Entre Ríos. Acción cargada de denso contenido simbólico que expresa cabalmente qué se está dirimiendo en la lucha.

El ser humano no tiene una entidad determinada, fija, lograda, como los objetos. Es constitutivamente incompleto. Nunca es lo que es, siempre es lo que no es, y esto se aplica no sólo al ser humano individual, sino también y esencialmente al colectivo. Todo grupo humano transita el camino de su propia constitución, o sea, el de su identidad que coincide con el de su propia creación.

La identidad es una tarea y un problema. En realidad no existe la identidad sino el proceso de identificación, en el cual juegan un papel fundamental, los símbolos que, tanto en la historia del sujeto individual como en la del sujeto colectivo aparecen hacia atrás como arquetipos y hacia adelante, como ideales.

El vocablo “símbolo” tiene su raíz en el verbo griego sym-bállo cuya traducción es “echar, poner juntamente, unir”, todo lo contrario de dia-bállo que significa “desunir, enemistar”. El símbolo une lo desunido, religa lo desligado. El símbolo es religioso o, al revés, la religión es simbólica.

El ser humano tanto en su realidad individual como en al colectiva se siente fracturado, desligado, a causa de lo cual su vida no tiene sentido o, en otras palabras no logra identidad. La construcción de su propia identidad es, al mismo tiempo la construcción o reinterpretación de determinados símbolos. Toda construcción subjetiva es al mismo tiempo una construcción simbólica, y, como los símbolos son polisémicas, y, en consecuencia expresan identidades diferentes, entronca ellos siempre hay una lucha hermenéutica.

Los símbolos se reinterpretan, pero no siempre ello es posible. Ciertos símbolos, debido a determinadas experiencias, a veces traumáticas, no pueden ser reinterpretados. Es el caso de la cruz svástica. De por sí este símbolo no significa “genocidio”. Es la experiencia traumática del nazismo la que, para occidente, le dio ese significado que torna imposible su resignificación para proyectos liberadores.

Evita es un símbolo insoportable para determinados sectores sociales que persisten en el gorilismo oligárquico que fue marcado a fuego por la Evita histórica, la del primer peronismo. Es lo que claramente mostraron las huestes del sojero De Angeli, al pintar de “negro” el busto de la fuera la “abanderada de los humildes”. Precisamente los “negros” son los humildes.

Buzzi buscó desligarse de semejante gorilismo, pero en vano, pues ya lo había afirmado previamente que estaba con la “cara pintada”, cuya finalidad era y es como lo declaró terminantemente “desgastar a este gobierno”.


Buenos Aires, 13 de diciemrbe de 2009

miércoles, 20 de agosto de 2008

El verdadero poder (Ricardo Aronskind *, Página 12, 17 de agosto 2008)

Desvincular lo político de lo social y lo económico es en sí una victoria del pensamiento conservador.


Julio Cobos fue recibido en su ciudad natal con un cartel que decía “gracias por tu honestidad y tu coraje”. Seguramente para quien escribió ese cartel la honestidad es haber defendido ciertas verdades y el coraje es haberse enfrentado con los “poderosos”. Las verdades serían que las retenciones móviles son inconstitucionales y confiscatorias, y los poderosos serían los Kirchner. Tal vez piense el anónimo autor del cartel que el coraje es oponerse al Gobierno. Estar con el “campo” sería tener convicciones, ideales, mientras estar con el Gobierno –o con las retenciones móviles– implicaría una inevitable degradación ética.

Sin embargo, los verdaderamente poderosos de la Argentina no son el ex presidente y la actual Presidenta, sino el poder económico que controla los principales resortes de la vida de los argentinos. Y la verdad es que las retenciones móviles son técnicamente correctas y están lejos de ser expropiatorias. Es más: responden a una serie de lógicas económicas imprescindibles en una sociedad que quiera desarrollarse. ¿Por qué ponerse del lado de los fuertes e injustos (los propietarios agrarios) es visto como expresión de honestidad y coraje? ¿Cómo pudo transmutarse el veto a una medida de defensa del bolsillo de las mayorías en una suerte de fiesta fundacional de una “nueva Argentina”?

Pareciera que los atributos negativos del verdadero poder han sido imaginariamente puestos por parte de la sociedad en la figura de los políticos, luego de que se invisibilizara el poder económico predominante en estos 30 años de decadencia nacional. La operación ideológica por la cual el poder económico no existe (no hay grandes terratenientes, capital financiero, monopolios, multinacionales), y la opresión, las injusticias, la pobreza y la inflación provienen de los políticos, no es nueva. Hasta la conducción de la Federación Agraria ha contribuido a esa forma de “comprensión” de lo social.

La vieja lucha de clases se ha transformado en la lucha contra los políticos, que serían la nueva encarnación del mal en la sociedad. Así, cualquier tropiezo de éstos es una “jornada de liberación y esperanza”. Efectivamente, es la libertad del poder económico, que reafirma su supremacía sobre cualquier otro cuerpo social. Desvincular lo político de lo social y lo económico es en sí una victoria del pensamiento conservador: el acceso “libre” a un flujo inmenso de dólares pudo ser presentado como una “epopeya federal” contra el “hegemonismo” que nada habría importado si estuviera al servicio de la acumulación privada. Esa seudopolitización, que en realidad despolitiza, es la que operó como un velo sobre lo que realmente se jugaba en materia económica. Así se explica por qué cundió la alegría en vastos sectores después de haberse averiado un instrumento necesario para parar el encarecimiento de los productos de consumo masivo. Se festejó la futura inflación y una mayor concentración del ingreso.

Episodio extraño en la historia reciente, el Gobierno insistió en no subordinarse al dictat del capital agrario. El sector respondió introduciendo en la disputa elementos de tortura social: desabastecimiento, inflación, rumores tremendistas, desasosiego. Como en oportunidades anteriores, la sociedad reaccionó ante esa tortura pidiendo alivio como sea (“diálogo: que el Gobierno les dé lo que piden y se acabó”). Y lo lograron.

La capacidad hegemónica de los sectores dominantes no es nueva. En estos 25 años de democracia, numerosos ejemplos de “lucha de clases” contra los políticos y las prácticas intervencionistas pueden ser mencionados. Hoy, nuevamente, los lobbies, contando con una prensa tan militante como en los ‘80, lograron movilizar una importante masa de maniobra para neutralizar una correcta política regulatoria. Nuevamente los menos y poderosos derrotaron, contando con la entusiasta participación de muchos que serán víctimas, a una política pública destinada a proteger a los más, quienes no perciben la amenaza que se cierne sobre sus ingresos.

No es para alegrarse lo que pasó: para quienes defendemos un Estado con autonomía para impulsar políticas socialmente justas es una derrota, más allá del kirchnerismo. Lo importante es qué se hace con esa derrota.

* Investigador docente UNGS-UBA

miércoles, 30 de julio de 2008

Partidos y concepciones (Ernesto Villanueva)

La iniciativa gubernamental en materia de derechos de exportación excedió la capacidad decisional de sus fuerzas en el orden social, legislativo y ejecutivo. Más en castellano, los otros eran más que nosotros. Esto es, la propuesta de las retenciones móviles no se compadecía con el poder propio existente. Ello no fue transparente al principio. Por el contrario, el Gobierno dictó la resolución 125 en la creencia de que sería aceptada, aún a regañadientes. Sin embargo, la tempestad que se levantó superó con mucho las expectativas gubernamentales, y ello repercutió en un proceso revelador.

Nuestros partidos políticos son casi inexistentes. En muchos casos adoptan la forma de catch all, partidos "toma todo", con ideologías blandas que se adaptan de acuerdo con el público, el territorio y las circunstancias. Si a ello se le agrega la heterogeneidad estructural de la Argentina, en varios casos se trata de confederaciones provinciales; de ligas de gobernadores. En este contexto, no es de extrañar que una medida donde se discutía más lo ideológico que otra cosa, casi todas las estructuras estallaron. Por supuesto, el Partido Justicialista, pero también la Concertación Plural y los socialistas.

Quizás éste sea el saldo más positivo de esta batalla perdida. El pragmatismo está dejando lugar a las concepciones, y es bueno que así sea. Obviamente, si el Gobierno insiste por un camino de transformación social, ha tenido un momento espectacular para saber quién es quién, en particular para conocer cuál es la fuerza propia y reposicionarse desde esa certeza: La sociedad también ha tenido sus descubrimientos: a Barrionuevo, Miguens, Lozano, Llambías, Carrió y otros sólo les falta venerar un macho cabrío para conformar un aquelarre, que no será de la Edad Media porque es auspiciado por Clarín.

De ambas certezas, batalla perdida y reconocimiento de las propias fuerzas, se deducen las próximas actividades; mas aún si se tiene en cuenta la emergencia de una militancia incipiente que ha tenido una prueba de fuego con simbología incluída.

Reconocer la derrota, reagrupar y posicionar las propias fuerzas, dar señas inequívocas de la dirección asumida, constituyen piezas ineludibles para esta situación que tendrá otros contextos y otros nombres pero que se inscribe en la gran zaga de todas las naciones en conformación: si economía de enclave o economía integrada, si asimilación o autonomía, son preguntas que se resuelven a diario en la calle, en las leyes y en la orientación de los funcionarios.

miércoles, 16 de julio de 2008

Discurso de Néstor Kirchner en la Plaza de los Dos Congresos


15 de julio de 2008

Queridos compañeros, queridos amigos, les pido por favor que bajemos un poco los carteles para vernos la cara, los ojos, los sentimientos, para sentir el palpitar de nuestro corazón. En primer lugar, quiero traer el saludo, el abrazo fraterno y la lealtad permanente de nuestra compañera presidenta Cristina, que le están cayendo como nunca lágrimas de los ojos porque ven esta asamblea popular... Fortalece la esperanza de cambio, fortalece la posibilidad de estar en un punto de inflexión para construir un nuevo país, el país que nos contenga a todos los argentinos.

Todavía recuerdo aquel 25 de mayo de 2003 cuando nos dejaron la Argentina prendida fuego, y tuvimos que sacar el pecho para levantar la patria con coraje, con fuerza y con amor. Todavía recuerdo los rostros de millones de argentinos que clamaban por un trabajo, por reconstruir su hogar, por poder vivir. Reconozco el permanente acompañamiento del pueblo argentino. Pero ustedes saben que hemos sido leales, que nos hemos jugado siempre y que estuvimos al frente de todas las batallas de la recuperación argentina. También me paro ante ustedes y ante todos los hermanos que nos están mirando por los distintos medios, y les digo que apenas empezamos nuestro gobierno allá en 2003, terminamos con la Corte Suprema vergonzosa que tenía la patria, para garantizar la justicia independiente; renegociamos la deuda externa privada, y por primera vez en la historia la Argentina obtuvo una quita del 70% de esa deuda; ahorró 70.000.000.000 dólares, que no salieron de los bolsillos de los argentinos. Y también ustedes saben que la noticia de todos los medios era cuando llegaba a la Argentina la comisión del FMI. Junto con la dignidad de este pueblo, le pagamos al Fondo y le dijimos “Chau. Los argentinos vamos a gobernar nuestro destino”.

También dijimos permanentemente que queríamos memoria, que queríamos justicia y que no queríamos impunidad, y junto al pueblo argentino y todas las fuerzas nacionales y populares terminamos con la impunidad en la Argentina, terminamos con 30 años de impunidad y definitivamente se terminaron las leyes de indulto, Punto Final y Obediencia Debida, como correspondía. También, cuando esas leyes pasaron a ser pasado, sufrimos un ataque violentísimo de los sectores concentrados de la economía y de los sectores que miran con la nuca al pueblo. Nosotros no queremos tener un pie en cada vereda; queremos tener los dos pies en la Argentina. Esto es central y fundamental.

También empezamos a construir hospitales, más de 300.000 viviendas; superávit fiscal primario, comercial... Entramos con toda nuestra fuerza en la construcción de la patria grande y latinoamericana. Y también con mucha fuerza dijimos “Tenemos que crear empleo”, y generamos 4.000.000 de trabajos, 4.000.000 de empleos en tiempo récord en la Argentina. Bajamos la desocupación al 7,5%, 8%; bajamos la indigencia al 7%; bajamos la pobreza del 60% al 20%. Son números concretos y reales que nuestra patria tiene en esta gran batalla que hemos dado permanentemente. Entramos a construir un país federal. Sin distinción de banderías, ayudamos a todas las provincias argentinas, y junto con los gobernadores e intendentes fuimos construyendo la patria diferente, trabajando solidariamente sin importarnos a qué partido pertenecían, trabajando con los trabajadores, con la Confederación General del Trabajo y con la Central de Trabajadores Argentinos, juntos todos más allá de cualquier diferencia, pensando en la patria, en la unidad, en el trabajo, en la equidad, en la justicia y en la inclusión social.

También logramos 1.600.000 nuevas jubilaciones para aquellos que quedaron en la década neoliberal del '90 fuera de sus trabajos, y hubo 1.600.000 argentinos que se pudieron jubilar porque el gobierno, junto con todos los argentinos, generó la administración necesaria para lograr esa reivindicación histórica. Recuperamos empresas vitales como Yacimientos Carboníferos Fiscales, que estaba fundida y quebrada; las minas de carbón, que volvieron a manos del pueblo; como el correo argentino; como la central de comunicaciones; como Aguas Argentinas; y como ahora está trabajando fuertemente Cristina para que Aerolíneas Argentinas vuelva a servir al pueblo como corresponde y que termine la ignominia que estamos sufriendo.

Trabajamos par a par con todos los productores y refundamos la industria nacional con un crecimiento industrial que no ve en décadas la Argentina. Fuimos a trabajar y a desendeudar a los productores argentinos, a quienes abrazamos, porque los productores no son nuestros enemigos. Nosotros con los que tenemos que estar atento y con los que tenemos que tener cuidado es con aquellos pooles que especulan con la riqueza argentina y que quieren enriquecerse a costa de todo el pueblo argentino. Nuestros productores crecieron como nunca lo hicieron; se desendeudaron. Por eso yo les pido que tengan la gratitud no con un gobierno, sino con la patria, de aplicar toda la solidaridad que se pueda para que en esta Argentina la distribución del ingreso y la pobreza desaparezcan definitivamente. Solidaridad, convivencia son elementos fundamentales para construir un país que lo soñamos, que Cristina lo sueña, con una clase media, como está ahora haciéndolo junto a los trabajadores, junto a los empresarios, junto a los intelectuales, junto a los estudiantes, junto a todos los argentinos que quieren construir este nuevo país.

Y decirles a los jóvenes argentinos que ellos... Hoy ustedes, hermanos de la juventud, militen donde militen, tienen la posibilidad de hacer el cambio en paz y en democracia que nosotros como generación no tuvimos. Por eso, participen; por eso, opinen; por eso, sean transgresores; por eso, ganen las calles; por eso, recorran las universidades, recorran los talleres, los trabajos... Esta juventud tiene que ser el punto de inflexión de la construcción del nuevo tiempo. Esta Argentina que tuvo héroes como Mariano Moreno, José de San Martín, Manuel Belgrano, Hipólito Yrigoyen, Juan Perón... El corazón vivo de la transformación: ¡Eva Perón, Evita! Y aquellos pañuelos blancos que fueron la consciencia vida de la justicia: nuestras abuelas en Plaza de Mayo, que siempre las recordamos con nuestra fuerza y nuestro amor.

Hemos trabajado intensamente por construir una Argentina diferente. Yo desde acá les quiero agradecer todo lo que me ayudaron, y les pido que como me ayudaron a mí la ayuden a Cristina, que es una mujer con coraje, dispuesta a transformar la patria. ¿O ustedes creen que si Cristina hubiera querido quedar bien con ciertos sectores no lo hubiera hecho, como lo hicieron tantos dirigentes, dándose un abrazo en la oscuridad, fuera del aire libre, tratando de arreglar este conflicto de cualquier manera? Y Cristina dijo “No, no vine a dejar las convicciones en mi casa. Las voy a llevar hasta el final. Vine a luchar por una patria justa, vine a luchar por la equidad, por la inclusión social, porque se consolide el nuevo modelo, por el nuevo tiempo, la nueva historia”.

Para algunos, lo que tenía que hacer la presidenta era un acto de racionalismo, era tratar de acordar de cualquier forma. Ese el racionalismo claudicante y temeroso. Cristina tiene el racionalismo de la inclusión, de la equidad, de la justicia, y por eso está al lado del pueblo, al frente de la lucha de la distribución del ingreso. Todavía nos falta mucho. Generamos mucho trabajo, pero tenemos que recuperar la calidad del trabajo; logramos la financiación para el sistema educativo con el 6% del PBI, pero falta una educación de calidad y que llegue a todos los argentinos; logramos jubilar muchísimos compañeros y mejorar los sueldos, pero tenemos que seguir mejorando los sueldos de nuestros jubilados para que recuperen todo el tiempo perdido; logramos el financiamiento de nuestras universidades, pero tenemos que hacer universidades que consoliden cuadros al servicio del crecimiento del país y la transformación que en el país se está llevando adelante.

¿Qué les quiero decir con esto? Que faltan asignaturas pendientes. Estamos conduciendo y tenemos la iniciativa política en el Estado, pero tenemos que mejorar el Estado, tenemos que mejorar las neuronas del Estado; tenemos que hacer un Estado eficiente, cristalino y al servicio del pueblo, donde todo el pueblo se sienta representado. Tenemos en claro cuáles son las asignaturas pendientes. Cuando venimos a una plaza como esta, venimos a decir lo que hicimos, venimos a criticarnos lo que hicimos y venimos a decir lo que nos falta hacer, porque lo importante es tener los oídos bien abiertos y el corazón despierto para que el pueblo siga en el proceso evolutivo hacia un mejor mañana. En estos tiempos y en estos días, dijo la presidenta que era fundamental -y escuchen bien- que a la mesa de los argentinos los alimentos lleguen a precios nacionales y no internacionales, y puso las retenciones. Y aquellos que ahora tienen que ser solidarios, no todos, pero aquellos de la concentración económica, saltaron rápidamente porque no quieren compartir ningún esfuerzo con el resto de los argentinos. Entonces, hay un Estado que tiene que poner equilibrio, y las retenciones permiten que ustedes puedan comer a costos nacionales. Hay un dirigente de ellos que lo dijo casi con una actitud de caradurismo increíble: dijo que paguemos el lomo a $80, como los uruguayos. ¡Qué poco le importan los argentinos! (Se corea “Hijo de puta”)

Hablan de democracia, y cortan las rutas; hablan de democracia, y desabastecen a los argentinos; hablan de democracia, y nos queman los campos; hablan de democracia, y -escuchen bien, por favor, esto-, como en las peores etapas del '55 y el '76, salen como comandos civiles o grupos de tarea a agredir a aquellos que no piensan como ellos en forma vergonzosa.

La presidenta me pidió que sigamos poniendo la otra mejilla, que por la patria vale todo, que unidos y solidarios vamos a lograr los objetivos que nosotros tenemos que llevar adelante en la construcción de la Argentina que todos estamos soñando. Pero también tenemos que tener en cuenta que el mundo vive un problema central con el precio de los commodities y el petróleo, o sea, el de los alimentos. Todos sabemos por qué suben los precios del petróleo: porque las transnacionales han perdido reservas; entonces, para mantener el valor de las acciones, suben su precio. Y nosotros tenemos que cuidar acá el bolsillo de todos los argentinos. Es la tarea que todos nosotros tenemos que llevar adelante con toda nuestra fuerza. Por eso, también la presidenta me pidió que les diga: más institucionalidad, más democracia; y me dijo que me juramenta ante ustedes que nosotros respetamos la decisión del Congreso Nacional sea cual fuere. No venimos a apretar a nadie ni venimos a especular.

(Se corea “El pueblo unido jamás será vencido”)

Todos sabemos que hemos sido sometidos a agresiones diferentes; todos sabemos que nos intentaron confundir. Pero todos sabemos que la historia muestra que el pueblo jamás se confunde. Nosotros también dejamos en claro eso, porque entendemos y somos la generación que sufrimos terriblemente la falta de democracia. Cuando se resolvía en otro lugar, que no era en el Congreso, que no era en el Poder Judicial o que no era en el Poder Ejecutivo, donde se resolvía en las sombras, y en las sombras se condenó a muerte a 30.000 compañeros desaparecidos que nosotros tenemos, todos los argentinos ¡30.000 amigos, 30.000 argentinos de distintas ideas!

Sabemos, si ustedes me permiten, queridos compañeros y queridos amigos, que es importante que en esta plaza histórica, una de las plazas más grandes de la historia argentina, que lleva hasta la 9 de julio, que se han llenado las distintas calles colaterales y que el pueblo se ha convocado a esta asamblea popular...

Y nosotros recordemos que el 2 de abril de 1976, como otro de los días nefastos de la historia, cuando el jefe de la banda de desenlace o de la junta de desenlace o la junta de enlace -como le dicen-, Martínez de Hoz, iniciaba el remate de la República Argentina. Por eso, con la firmeza en las convicciones, con la firmeza en las ideas... Muchos de ellos ni siquiera cambiaron los collares; son los mismos. Por eso tenemos que tenerlo absolutamente presente, y por eso nuestra clase media, que fue lamentablemente instrumentada muchas veces, tiene que darse cuenta de que nunca van a encontrar la solidaridad de los sectores de la oligarquía argentina. Sí van a encontrar la solidaridad de los trabajadores, de los intelectuales, de los estudiantes, de toda la patria entera. Por eso la Argentina hoy se encuentra acá. Yo hoy les puedo asegurar que vine a esta plaza a convocar a los argentinos en el campo nacional y popular...

(Se corea “Si este no es el pueblo, ¿el pueblo dónde está?”)

Fíjense ustedes que cuando digo permanentemente que acá quisieron destituir al gobierno nacional y popular lo digo con la fuerza de la realidad. Hoy están mostrando todos los que actuaban en la oscuridad dónde están, cómo se movían; hoy empezaron a verse en los diarios abrazados unos con otros. Ellos eran los que estaban y los que quieren desestabilizar la patria. Ahí están los que quieren enlodar las banderas de Perón y Evita, claudicando con esa oligarquía que persiguió hasta el cadáver de Eva Perón; ahí están los que claudicando y queriendo enlodar la memoria de Perón y Evita se abrazan junto a Rojas y a todos aquellos que históricamente estuvieron contra los intereses nacionales y popular. Ahí están, ahí los vieron. También pasó en las dictaduras y en la noche liberal.

Por eso, nosotros sigamos fuertes con las banderas y el espacio nacional y popular, en la alianza policlasista, en la convergencia de todos los sectores de la sociedad. Y para ir terminando, queridos compañeros, que de esta plaza no salga un solo gesto de rencor, sino un gesto de dignidad. Venimos a defender nuestras ideas en paz, en convivencia, en pluralidad; que no salga un gesto de odio, sino que pongamos la otra mejilla; que no salga un gesto de intolerancia, sino la tolerancia que necesita la patria. Y a todos los argentinos, por favor, a todos los que están mirando, nosotros aceptamos la resolución del Congreso Nacional, sea cual sea, porque queremos más institución, más democracia y porque es la única forma en que pueden convivir los pueblos civilizados que buscan la justicia y la equidad. Esperemos que todos hagan lo mismo. Basta al corte de rutas, basta a los comandos civiles, basta al grupo de tareas, basta todos estos esquemas de enfrentamiento, estos esquemas de cobardía que el pueblo no necesita más. Abramos los brazos, abramos las avenidas de la patria, abramos la convivencia, abramos la pluralidad. ¡Viva la patria, viva la Argentina, vivan los trabajadores, vivan los estudiantes, viva la juventud, vivan nuestros intelectuales, vivan nuestras madres y abuelas, vivan el general Perón y Eva Perón! ¡Viva la patria! ¡Fuerza, dignidad, alegría, convivencia! Con los brazos abiertos, con el corazón… Los abrazo fuertemente y les digo y les juro por Cristina, que me dijo que se lo transmita y que lo dijo con lágrimas en los ojos, adelante con ustedes. Vamos adelante, como corresponde. Muchas gracias, compañeros."

Kirchner con los intelectuales

Durante dos horas, Kirchner se sometió a las reglas de una asamblea horizontal en la que trescientos intelectuales dialogaron con él, le formularon críticas y repreguntas. Hubo aplausos, pero también silbidos cuando defendió el tren bala. Una experiencia sin precedentes en la democracia argentina, donde los líderes populares han acostumbrado a decidir en soledad y sin escuchar. ¿Alguien se imagina a Menem, Duhalde, Alfonsín o De la Rúa en esta situación?


Por Horacio Verbitsky

Durante dos horas Néstor Kirchner participó en una asamblea popular, con más de trescientos miembros del espacio Carta Abierta, formado por intelectuales, artistas de distintas especialidades, decanos y docentes universitarios. La invitación fue tramitada hace más de un mes pero recién se concretó el sábado, en un salón de la Biblioteca Nacional, cuyo director, Horacio González, fue uno de los impulsores del espacio. Kirchner hizo una exposición general y luego contestó preguntas. Hubo mucha presión sobre el ex presidente en cuatro temas: la cobertura del canal 7, la destrucción del INDEC, la personería retaceada a la CTA y el proyecto de construcción del tren bala. Kirchner fue aplaudido en muchos pasajes pero también silbado, una sola vez, cuando defendió el proyecto del tren bala. Lo aceptó sin enojo y expuso sus argumentos. Había pedido que lo criticaran todo lo que fuera necesario e insistió varias veces en la necesidad de contestar al desafío de la junta de desenlace, como llama a los líderes de las cámaras patronales agropecuarias, con más democracia y profundizando el proyecto nacional y popular, cuyas carencias admitió. El diálogo se caracterizó por una notable horizontalidad, Kirchner habló con humildad ante un auditorio que le hizo sentir tanto afecto como diferencias de criterio y dejó una imagen contradictoria con los estereotipos mediáticos sobre su personalidad. Lo que sigue es una síntesis de sus intervenciones. No se encomillan porque provienen de apuntes y no de una grabación.

Punto de inflexión

Estamos en un punto de inflexión. El desafío de la mesa de desenlace nos ha despertado. Si no aprovechamos este momento, por errores propios o por la avaricia de la oligarquía, pasarán décadas hasta que el país pueda volver a pensar en la utopía. Tengo que confesarles que la decisión de asumir como presidente del PJ fue por un pedido de Cristina. ¿Se imaginan lo que pasaría hoy si otro fuera el presidente? El PJ está atravesando por un período de decantación, como lo vemos a diario, de redefinición de posiciones. Cuando me preguntaron por los votos del PJ en contra del proyecto de retenciones contesté que no somos una sociedad anónima, que creemos en la ideología. También me han insistido mucho por qué llevamos a Cobos como Vicepresidente. Me calientan la cabeza, que los radicales esto o aquello. Y la verdad es que me parece que no nos equivocamos. Si en lugar de Cobos hubiera habido allí un compañero, ¿dónde estaríamos nosotros ahora? En el pasado regalamos espacios que luego nos jugaron en contra. No repitamos esos errores, tengamos esos espacios bajo control. La racionalidad que nos piden es el comienzo de la rendición, que nos pongamos de espaldas al pueblo para cuidar la imagen. Pero Cristina dijo no y ratificó su compromiso con la distribución del ingreso. No a la racionalidad traidora, sí a la racionalidad creativa, a favor del campo popular. El doble comando es un invento al que acudieron para dejarla sola a Cristina, para que yo tuviera que callarme y ellos pudieran marcarle la cancha.

Nos dicen que nos estamos alienando a la clase media. La clase media se alienó con el proyecto neoliberal de los 90. Aquellos que participaron como progresistas críticos, ahora prefieren votar con la oligarquía. Los vimos en la Cámara de Diputados, supervisados por la junta de comandantes del desenlace. Ni se van a poder mirar al espejo, porque hay momentos de la historia en los que hay que estar de un lado. Algunos economistas, como Prat Gay, dicen que soy un almacenero. Prefiero ser un buen almacenero y no el administrador de los intereses del establishment.

Un movimiento golpista

La anulación de las leyes de punto final y obediencia debida fueron los momentos decisivos durante mi gobierno y siento que este desafío por las retenciones lo será del de Cristina. Porque hay que decirlo con toda claridad. Estamos ante un movimiento destituyente, golpista. Han querido que Cristina se fuera del gobierno. El Día D que habían fijado fue en aquel fin de semana largo. Estábamos en Olivos, con la presidente y algunos amigos, y en la puerta golpeaban con las cacerolas de teflón. Estaba el audaz y revolucionario Hugo Biolcatti, con el comandante guerrillero Eduardo Buzzi y el primo Luciano de Martínez de Hoz. Ya vimos cómo funciona la transversalidad de la oligarquía, con compañeros de mi partido, camaradas de la izquierda, democráticos alfonsinistas, la señora que no quiero nombrar, la señora Pando, el general Reimundes, enemigos como siempre, y es bueno que lo sean. Esto nos dio fuerza. Otra vez vienen de atropellada, con la escarapela, para agredir. Pocos medios se animan a decir que la bandera es de todos y que ellos la mancharon. La respuesta debe ser más democracia y más institucionalidad.

Frente a esto, no podemos ser miserables y dar dos pasos atrás. Tenemos que dar cinco pasos adelante, por nuestra historia, por nuestros compañeros que no están. Hay asignaturas pendientes que hay que rendir. Hemos recuperado el empleo, pero tenemos que recuperar la calidad del empleo. Hemos puesto en marcha el financiamiento educativo, pero tenemos que recuperar la calidad de la educación, fijar el proyecto educativo nacional. Hemos avanzado en la distribución del ingreso, pero es insuficiente. Nuestro país sigue siendo asimétrico. El conurbano bonaerense y el norte han sido devastados por el modelo neoliberal. Tenemos que enfrentar la concentración económica, los monopolios mediáticos.

Fierros mediáticos

Hoy que afortunadamente las Fuerzas Armadas no se dejan tentar en estas situaciones, los fierros son mediáticos. Y han actuado sin miramientos. En el 55 nos hubieran encerrado en un barco y en el 76 estaríamos bajo tierra, pero yo estoy más apasionado que nunca. Venimos de una derrota durísima, que en parte se debe a errores que cometimos. Pero después de muchos años de resignación, vuelve la movilización, la ética, los pibes jóvenes quieren saber de qué se trata y podemos rendir las asignaturas pendientes y decirles a nuestros compañeros que hemos cumplido en nuestro paso por la historia. Podemos construir una Argentina diferente en una América Latina diferente, con racionalidad, con diversidad, con prudencia. Nuestro destino no es ser granero del mundo, sino asumirnos como bloque con nuestros hermanos de América Latina para discutir con los otros bloques. El diario La Nación expresa a la oligarquía, es la continuidad de la historia desde Mitre hasta Martínez de Hoz, siempre en defensa de intereses que no tienen nada que ver con los del país.

Le preguntaron por la relación con el grupo Clarín y por el decreto que prorrogó por diez años todas las licencias de radiodifusión. Eso es culpa de Alberto Fernández –respondió entre risas, propias y del aludido–. Luego explicó que asumió la presidencia con apenas el 22 por ciento de los votos. La Plaza de Mayo estaba llena de gente que quería comer, que había perdido toda esperanza. Personas importantes de mi partido se reunieron conmigo y me plantearon que iban a poner un corte a los juicios por el terrorismo de Estado. Les dije que no me quitaran la posibilidad de que yo capitalizara ese gesto fuerte, que esperaran. Por suerte me creyeron y me dieron tiempo. No podía contar lo que pensaba porque me echaban en dos o cuatro días. Llegué como pude, en una Argentina quebrada, con la tapa de los diarios encendidas cada vez que llegaba el delegado del FMI a imponernos condiciones. Cuando iba a España me querían matar, sólo podía pelearme con los empresarios. Teníamos una fuerza propia nula. Pese a eso no le cedimos espacio a los personeros de los intereses de siempre y fuimos construyendo nuestra fuerza. Respecto de Clarín, cada gobierno le hizo alguna concesión, fue cediendo, por la idea de que de otro modo Clarín te destruye. Yo entiendo la crítica que me hacen a la prórroga de las licencias, pero con toda sinceridad tengo que decirles que de otro modo otros tres canales quebraban y Clarín se quedaba con todo. Sé que es discutible lo que hicimos, pero sentíamos que no había otra alternativa. Pero otras concesiones no hicimos, soportamos dignamente el apriete. Para hacer ciertas cosas hay que tener el poder necesario. Ahora Cristina planteó la nueva ley de radiodifusión.

Aciertos y errores

Nos proponemos reconstruir un espacio que estaba dormido, en forma paulatina, con aciertos y con errores. Si nos hubiéramos apurado, no estaríamos aquí. Nos propusimos consolidar la retaguardia y cada vez que podíamos hacer actos de vanguardia. Tuvimos que demostrar que el progresismo podía administrar. Recuerden en qué condiciones asumimos. A pocas horas de estar en el gobierno la Corte Suprema amenazó con dolarizar la economía y hacer reventar todo. Ahí no nos quedó otro camino que sanear la Corte Suprema. Y ese proceso, que la sociedad reclamaba y valoró, fue junto con la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida lo que parió mi gobierno. Del mismo modo siento que este conflicto que ya no es por las retenciones sino por el modelo económico y el poder político va a parir el gobierno de Cristina. Si yo les pregunto por la ley de comercialización de granos, dudo que sepan que sigue vigente la de Martínez de Hoz. Esto es algo que nuestra presidente descubrió ahora, en medio del conflicto. Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto. Estos señores van a perder más de lo que esperaban, porque ahora se está descubriendo el fraude que le hacían al Estado.

Del infierno al purgatorio

Salimos del infierno, pero ahora hay que resolver cómo salimos del purgatorio, que está lleno de pecados, y desarmar el esquema jurídico que nos montaron en medio siglo. Hay que construir un nuevo espacio político. En los 90 apareció una alternativa en la que muchos confiaron, pero terminó siendo parte del espacio del adversario. La decantación se va produciendo en forma espontánea. La Federación Agraria representa otras cosas que las que se creían. El 70 por ciento de sus miembros viven de rentas y por eso se acercan a la oligarquía, porque tienen los mismos intereses. Esta es la Federación Agraria de la renta, y se maneja con un discurso tramposo, que no da cuenta de este cambio. El señor Buzzi hizo algo imperdonable, que fue llevar a una madre de Plaza de Mayo al acto de la oligarquía, con tal de mostrarse progresista. Los pañuelos son intocables.

La CTA y los progresistas

Con la CTA tenemos una larga relación, con Víctor De Gennaro, pero hubo muchos problemas que no resolvió, por vacilaciones, por falta de ductilidad y por esa aspiración de ser siempre diferente. Así terminan votando con la Sociedad Rural. Los fiscales de todos, los que se ofrecen como garantía para corregir errores de nuestro gobierno, que tiene aspectos amarillos, aquellos que estuvieron con la señora que no quiero nombrar, votan con la oligarquía. Digámoslo con claridad, si perdíamos en Diputados hoy no teníamos más a nuestra presidente. No tuvieron grandeza ni solidaridad. Eso no los convierte en malos sino en mediocres.

Este fue uno de los temas que provocaron más réplicas. Uno de los asistentes dijo que el voto de Claudio Lozano en el Congreso, que los intelectuales repudian tanto como Kirchner, no evita la discusión sobre la personería de la CTA, que es el instrumento que los sectores progresistas supieron construir a lo largo de muchos años de lucha contra el modelo neoliberal. Kirchner respondió que conversa a menudo con los actuales dirigentes de la CTA, igual que la presidente, y recordó que le había hecho un reconocimiento público en su conferencia de prensa desde el Partido Justicialista. Se han generado en los últimos tiempos interlocuciones que otras actitudes habían cerrado. Roberto Baradel, secretario general de los docentes de la provincia de Buenos Aires, le informó que el secretario general de la CTA, Hugo Yasky convocaba a la Plaza de los dos Congresos el martes, junto al intendente de Morón Martín Sabbatella y a dirigentes de otras organizaciones y de los intelectuales de Carta Abierta, así como lo habían hecho el 16 de junio, con la consigna “Más democracia, más distribución”. Kirchner dijo que reconocía esos gestos y que el gobierno debía profundizar las asignaturas pendientes, la inversión en vivienda, en energía, en la calidad del trabajo. Los acuerdos del Bicentenario deben darse en un marco de pluralidad. Debemos pasar del individualismo a la construcción colectiva. Si hay ruido es porque estamos vivos.

El tren bala

No podía faltar una pregunta sobre el tren bala. Cuando Kirchner dijo que el país lo necesitaba y que no era tren bala sino tren rápido, una silbatina saludó su respuesta. Desde la audiencia alguien recordó cómo se viaja en el Gran Buenos Aires. Sin alterarse Kirchner dijo que sería una cobardía decir que se trató de un error. Explicó que formaba parte de un plan general de reconstrucción del sistema ferroviario, destruido por el neoliberalismo, que incluye el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, la electrificación del San Martín y el Roca y la recuperación del Belgrano Cargas. A veces compramos el símbolo que nos coloca el enemigo. Ser progresista no es tenerle miedo al progreso. En una referencia general al proceso de privatizaciones, mencionó que a las telefónicas les vendieron hasta los cables y que a Aerolíneas Argentinas no le quedó nada, por lo que la recuperación va a ser discutida.

Canal 7 e INDEC

Una de las preguntas, del editor Aurelio Narvaja, fue sobre canal 7, que en lo más caliente del conflicto transmitía el campeonato de básquet en Chañar Ladeado. Kirchner dijo que sobre esos temas debían preguntarle a Alberto Fernández, porque él no formaba parte del gobierno. Fernández respondió que el canal 7 se ve en todo el país. Desde la audiencia lo interrumpieron: “Por eso mismo”. Cuando lo dejaron continuar, Fernández explicó que en Buenos Aires, canal 7 es una oferta entre muchas, pero que en muchos lugares del interior es el único canal que se ve, y esto implica una demanda distinta, de la que no se puede suprimir el entretenimiento. Agregó que con la designación del periodista Felipe Yapur había mejorado la cobertura informativa, que se estaban intercalando flashes informativos cada media hora, para competir con los canales privados de aire y que la solución al problema que se planteaba era el lanzamiento de un canal de noticias de canal 7, que ya está listo para comenzar a transmitir, en cuanto solucione el conflicto tradicional por el encuadramiento sindical de los trabajadores, en el sindicato de prensa y/o en el de televisión.

Una antigua funcionaria del INDEC le preguntó cómo era posible que una colaboradora de todos los gobiernos, como Ana María Edwin, estuviera al frente. Kirchner dijo que habría que preguntarle al jefe de gabinete, pero respondió que el INDEC había sido copado por las consultoras y que funcionarios importantes del organismo trabajaban para favorecer a los tenedores de bonos indexados que más cobran cuanto más alto es el índice de precios al consumidor. El INDEC es parte del problema general del Estado. Miren lo que pasó con la ONCCA. A pedido de los asistentes, Alberto Fernández tuvo que explicar que era el organismo de control de la comercialización agropecuaria. Kirchner explicó que durante su gobierno, sin que él lo supiera, la ONCCA trabajó en contra. Tenemos errores y la voluntad es corregirlos. Ahora hay allí un buen funcionario, Ricardo Echegaray, que está descubriendo muchas cosas. El enemigo trata de producir un quiebre en lo que hacemos bien. Por eso no es bueno que nos martillemos todo el día los dedos por lo que no nos sale del todo bien.

Cooke y los jóvenes

El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, le preguntó por los legados históricos, no porque crea en la repetición de la historia, sino para fijar nuestro diccionario, ¿qué peronismo, qué socialismo, qué nacionalismo de izquierda? En especial quiso conocer qué significaba para él John William Cooke. Kirchner dijo que era necesario no volverse dogmático, no aislarse del pueblo, para construir el campo de la Nación. No quiero poner nombres. Construyamos y después pongámosle el nombre y no al revés como hacíamos antes. Dijo que conoció a Cooke en sus años de militancia en la FURN de La Plata. “Fue un gran compañero y trasciende largamente al peronismo.”

El martes en la plaza

El martes estaremos en la plaza porque hemos aprendido la lección de la historia. No se puede dar un paso atrás, regalar las ideas ni la calle. La provocación nos obliga a convocar en pluralidad. Como dijo nuestra presidente, que vayan a elecciones y que discutan en la democracia. La democracia sin contenido sirve de poco, pero sin democracia no se puede vivir. Tenemos que llenar la democracia de contenido. Esta es una oportunidad histórica, si nos animamos a defender la mesa de los argentinos, y a ser autocríticos para corregir nuestros errores.

Yo soy más intuitivo que inteligente. El 18 de junio sentí que pasaba algo diferente, que estábamos en un punto de inflexión, que alumbraba un nuevo pensamiento, una nueva conciencia moral transformadora, la posibilidad de volver a creer. A la banda del desenlace vamos a tener que agradecerle que nos haya ayudado a despertar. Una gran asignatura pendiente es la construcción de espacios para que todo eso pueda expresarse. Ustedes tienen que construir esos espacios. Las grandes cosas siempre nacen en medio de una convulsión.

El sub-30

Una integrante del sub-30, que se presentó como militante juvenil del peronismo preguntó por el rol de la militancia y el trasvasamiento generacional. Kirchner dijo que lo que más lo alentaba era ver cómo la política volvía a los jóvenes. Se terminó la generación del miedo y la del discurso único neoliberal. Pero el trasvasamiento generacional fue una de las grandes mentiras que se usaron para encorsetar a una generación, por decirlo en forma suave, nos engañaron con esa palabra. Es importante que los jóvenes participen, que no esperen que los llamen, que discutan todo y que disputen. No es cuestión de edad sino de neuronas. Sean implacables con nuestras claudicaciones, que nadie los va a cercenar por ello. En la mesa de la discusión del poder no se pierde pureza. Por no entenderlo, le regalamos el poder a los sinvergüenzas. Tuvimos un problema cuando nosotros éramos jóvenes. En nuestra JP algunos creíamos que había que hacer política, participar en la democracia, pero también hubo quienes entendieron que tenían que tomar otro camino, militarista. Esa discusión ha sido zanjada por el tiempo y por eso ahora decimos que queremos más democracia, más política. Ustedes jóvenes, participen, no regalen espacios, sean parte de las instituciones, no se queden afuera para después tener que ir a esos despachos que podrían haber ocupado a pedir algo a quien los ocupa y si no los escuchan radicalizarse y contribuir al fracaso de todo.

El martes preveo mucha presencia espontánea, de gente humilde que está harta de la extorsión. Nuestro proyecto es seguir avanzando, consolidar la democracia, profundizar los aspectos pendientes. Sólo la reacción masiva del pueblo puede evitar que nos hagan lo mismo que a Allende. Cristina estaba viendo un documental sobre el 73 chileno, con corte de rutas, desabastecimiento, cacerolazos, el alineamiento de los medios de comunicación y la desventaja en el Congreso. Algunas cosas coinciden, pero otras son diferentes. No hay golpismo en nuestras Fuerzas Armadas y el Congreso está actuando en forma responsable y reflexiva. Aquí los cortes los realizan los sectores más concentrados, con su apéndice payasesco. El pueblo argentino tiene una actitud de mayor profundidad, debido a lo que nos pasó. No hay que perder la calma. Nos están provocando, respondamos con mas democracia y convivencia, con paciencia oriental.

Un joven geógrafo, también del sub-30 dijo que desde el punto de vista racional, quería ofrecer la ayuda de la mesa de científicos de Carta Abierta, en la elaboración de las futuras leyes de Energía y de Transporte, pero que también quería transmitirle un mensaje afectivo. “Gracias por habernos hecho creer que es posible un país distinto. Yo soy hijo de gorila y sos el primer peronista que voté. Estoy seguro de que no me equivoqué.”

lunes, 7 de julio de 2008

EMPLEO E INGRESOS EN EL "CAMPO" ARGENTINO (Ateneo Arturo Jauretche)

EMPLEO E INGRESOS EN EL "CAMPO" ARGENTINO

Algunos indicadores sobre el empleo agropecuario

¿Por qué analizar la realidad laboral del “campo”?

La implementación por parte del Gobierno Nacional de un esquema de retenciones móviles a las exportaciones de granos y oleaginosas, derivó en un salvaje lock-out con cortes de ruta, llevado a cabo por las patronales del sector.

El grave conflicto suscitado a partir de allí –con los problemas de desabastecimiento y encarecimiento de productos de primera necesidad- pusieron en primer plano del debate público, la realidad del sector agropecuario, y la discusión de fondo sobre cómo pensar el Desarrollo Nacional.

Y pensar las modalidades del Desarrollo Nacional impone examinar la realidad laboral de los sectores productivos que algunas opiniones interesadas destacan como estratégicos o fundamentales.

Esto es, cuando se dice que la Argentina tiene una “oportunidad histórica” para posicionarsee como proveedora de alimentos, vale la pena examinar cómo y quiénes se benefician de esa “oportunidad”. Más especificamente, vamos indagar en la realidad de uno de los actores involucrados del que poco se ha hablado durante el conflicto: los trabajadores del sector agropecuario.

Bajar el documento completo haciendo click aquí.

lunes, 23 de junio de 2008

Los peones, “de sol a sol” (Andrés Osojnik, Página 12, 22 de junio de 2008)

Ni jornada de ocho horas, ni extra por terminar la escuela, ni ropa de trabajo. A la hora de negarse a mejorar los términos de contrato del peón rural, las organizaciones “del campo” siempre estuvieron de acuerdo.

Las cuatro votaron contra la jornada laboral de ocho horas y a favor del trabajo “de sol a sol”. Las cuatro rechazaron otorgar un premio estímulo para que los trabajadores terminen la escuela. Las cuatro se opusieron a la entrega de ropa de trabajo para los peones. Las cuatro son las “entidades del campo”, aliadas ahora en la Mesa de Enlace contra las retenciones móviles y que llevan años de coincidencias a la hora de discutir las condiciones laborales de los trabajadores rurales. Así lo evidencia una recopilación de resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, el ente que regula el trabajo en el campo y que integran empleados, empresarios y el Estado, en las que figura la oposición sistemática de las cuatro cámaras rurales a distintos avances en materia de derechos laborales. En los documentos, las cuatro apoyan en conjunto mantener las pautas del Régimen Nacional de Trabajo Agrario, sancionado en 1980 con las firmas de Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz.

Soja sí, libros no. Así podría interpretarse el voto de los empresarios del agro en contra de la resolución 62/2007 de la Comisión, que establece un premio por título, de carácter remunerativo “para todos los trabajadores permanentes que se desempeñen en explotaciones agrarias de manera continua o transitoria”. La norma fue firmada el 31 de octubre del año pasado para que rija en la provincia de Santiago del Estero.

Entre los considerandos de la resolución consta que “luego de un amplio debate y analizado el antecedente respectivo, con el voto negativo de las entidades empresarias Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina, Coninagro y Sociedad Rural Argentina y con la sola abstención del representante del Ministerio de Economía y Producción, debe procederse a su aprobación”.

Lo aprobado establece un plus de 38 pesos mensuales para quienes tengan terminada la primaria, y de 46 pesos para los que tengan aprobada la secundaria. El “premio” que rechazaban las entidades implica un estímulo para que los trabajadores terminen su escolarización.

La Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) es un ente autárquico, autónomo y tripartito conformado en el ámbito del Ministerio de Trabajo por representantes gremiales, de las empresas y el Estado, a través de la propia cartera de Trabajo, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Agricultura. Tiene facultad normativa, es decir, que sus resoluciones son de aplicación obligatoria en el ámbito del trabajo rural. Y son publicadas en el Boletín Oficial. Los miembros discuten los distintos proyectos y luego los someten a votación. En el caso de las resoluciones que resultan aprobadas, el texto incluye los votos negativos, si los hubiera. De allí que en numerosas ocasiones aparece la mención a las cuatro entidades que ahora conforman la Mesa de Enlace. Obviamente, los trabajadores que quedan beneficiados por esas resoluciones son los que figuran en blanco. Una minoría en el campo argentino: apenas un cuarto del total.

Una perla es la resolución 3/2007, que adopta medidas “en relación con la provisión de ropa de trabajo para el personal”. Esta norma fue aprobada el 21 de marzo de 2007 para las provincias de Chaco y Formosa. Establece como obligatoria la provisión de dos equipos de trabajo por año para los trabajadores con más de tres años de antigüedad:

- A todo el personal permanente que se desempeña en explotaciones agrarias de manera continua o transitoria, los patrones deben entregar una camisa, un pantalón y un par de calzado adecuados a la actividad.

- A los trabajadores que realicen tareas a la intemperie en condiciones climáticas de lluvia, rocío fuerte o suelo barroso, lo que deben entregar es una capa impermeable y botas para lluvia. “Este equipo será devuelto a la empresa luego de su utilización”, aclara la resolución.

A la CRA, la Federación Agraria, Coninagro y la SRA, tanta indumentaria les pareció un exceso. Las cuatro votaron en contra, pero la resolución igual fue aprobada.

De todos modos, la discusión que más debate despertó en el seno de la Comisión fue la resolución vinculada con la jornada laboral. El Régimen Nacional de Trabajo Agrario, vigente desde la última dictadura militar, no fija límites para el trabajo diario en el campo. Los reclamos de los trabajadores surgieron en las provincias de mayor poder reivindicativo. En la provincia de Córdoba el debate resultó sellado el 1º de octubre de 2002 y los considerandos de la resolución dan cuenta de los argumentos vertidos. Dicen:

- “Que el Régimen Nacional de Trabajo Agrario no establece una jornada de trabajo limitada para los trabajadores rurales”.

- Que incluso hay resoluciones que fijan jornadas “de sol a sol” o “conforme a las modalidades imperantes en la zona” o “ajustadas a usos y costumbres locales” (es decir, lo que el patrón de estancia quiera).

- Que “los actuales indicadores sociales denotan la existencia de una importante cantidad de trabajadores rurales que desarrollan tareas en exceso de una jornada normal de trabajo, mientras que se advierte el predominio de formas precarizadas de empleo y un elevado índice de desocupación”.

- “Que deben igualmente establecerse límites razonables a la utilización mensual y anual de horas extraordinarias”.

Esos principios erizaron la piel de los empresarios y el último de los considerandos quedó expresado de la siguiente manera (el encomillado es un riguroso textual): “Que las entidades empresarias firmantes (Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y Coninagro) no acuerdan con el contenido de los considerandos que anteceden, ni con la resolución que se dicta en consecuencia, la que sometida a votación ha contado con el acuerdo de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), el representante de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación y el Presidente de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario”.

Así, se estableció –a pesar de los dueños del campo– una jornada de trabajo que no podrá exceder las ocho horas diarias o 48 semanales, de lunes a sábado. Las horas extras, fijó la resolución, no podrán ser más de 30 semanales y 200 anuales, y “deberán ser abonadas con un recargo del 50 por ciento. Domingos y feriados se pagan al ciento por ciento”.

Esa misma resolución fue fijada ese mismo año para las provincias de Buenos Aires y La Pampa, con los mismos votos en contra. En Santa Fe fue aprobada recién dos años después, en 2004. En ese caso, la oposición fue sólo de CRA y la SRA.

El año pasado, la CNTA también determinó las remuneraciones para los cosechadores de algodón en las provincias de Chaco y Formosa. Fue el 6 de setiembre, en la resolución 50/2007. Se fijó un mínimo de 40 centavos por kilo cosechado. Un cosechador junta un kilo en alrededor de diez minutos. A 2,40 pesos por hora, un jornal de ocho horas sin parar suma 19 pesos con 20 centavos. A las cuatro entidades les pareció demasiado. Y votaron en contra.

jueves, 19 de junio de 2008

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL ACTO DE PLAZA DE MAYO

Acto por la Democracia en Plaza de Mayo, miércoles 18 de junio de 2008

Gracias, muchas gracias a todos por estar hoy aquí, en esta Plaza de Mayo, la plaza de todos los argentinos. Muchos de ustedes me conocen antes de ser Presidenta de la República Argentina, me conocieron como senadora, defendiendo la soberanía nacional de nuestros Hielos Continentales; me conocieron también los ex combatientes de Malvinas, cuando los acompañé en el Senado en sus luchas para lograr la ley que reconociera sus derechos; me vieron también los argentinos sentada en mi banca de diputada, junto a ese gran socialista, que fue Alfredo Bravo, reclamando la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final; me vieron los trabajadores y sus dirigentes sindicales negarme a votar, allá en el 98', la Ley de Flexibilización Laboral y más tarde la Ley de la desvergüenza y de la Banelco; me han visto en muchas batallas, dadas con la convicción, con la pasión de mis ideas, que sé son también las de millones de argentinos.

Sabía que como Presidenta de la República iba a tener que dar alguna otra gran batalla, lo supe cuando me comprometí, ante todos ustedes, a profundizar la transformación y el cambio, que ese hombre que está aquí junto a mí, mi compañero de toda la vida, comenzó el 25 de mayo del año 2003. (Aplausos). Sabía que la profundización de ese proceso venía por la redistribución del ingreso, porque si bien millones de argentinos han vuelto a recuperar el trabajo, productores y empresarios su rentabilidad, comerciantes pudieron volver a abrir sus negocios, profesionales volver a trabajar, jóvenes volver a tener esperanzas, sabía que todavía falta mucho y siempre va a faltar.

Por eso, cuando tomé decisiones para redistribuir el ingreso no lo hice - se los juro - para perjudicar a nadie, al contrario, no fueron contra nadie, fueron para que todos los argentinos pudiéramos vivir un poco mejor; para que los alimentos, que mencioné en mi discurso de asunción, el 10 de diciembre, como un de los problemas fundamentales que íbamos a tener en el mundo, junto a la energía, llegaran a todos. Tal vez algunos creyeron que era sólo un discurso de ocasión, pero aquí está, no solamente en la Argentina, en el mundo, el problema de alimentos cada vez más caros y de una energía cada vez más cara.

Yo sueño - y ese fue mi compromiso al tomar las decisiones - de vivir un Bicentenario diferente al Centenario que vivió este país hace casi 100 años. Hace 100 años este país era el principal productor de carne y trigo, exportaba todo, sin embargo los argentinos se morían de hambre y los obreros eran apaleados y fusilados. (Aplausos).

La Argentina del Centenario vivió sus primeros cien años con estado de sitio por la violencia que la miseria, el hambre y el dolor habían desatado entre todos los argentinos.

Yo sueño con un Bicentenario diferente, con las industrias trabajando, agregando valor a sus productos para seguir sosteniendo el salario y más trabajo para los argentinos; sueño con un campo que cada vez produzca más materias primas pero que les agregue valor aquí, en nuestro país, para dar más trabajo todavía. (Aplausos). Esos son mis sueños, pero los sueños necesitan también de decisiones y del coraje necesario para tomar esas decisiones.

Cuando vine aquí el 1º de abril, a hablar con todos ustedes, yo creía que realmente estaba ante la batalla por la redistribución del ingreso porque, tal vez, quienes tenían que resignar una pequeña parte de su renta extraordinaria disputaban y discutían; creía - les juro sinceramente - que estaba ante esa batalla, la de la redistribución del ingreso, la de la lucha de los intereses naturales en toda democracia donde hay conflicto social. Pero luego, cuando comenzaron a pasar los días y yo veía que desde un sector de la sociedad, desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no, me di cuenta que estaba ante otra situación muy diferente. (Aplausos).

¿Por qué? Sin insultos ni agravios, el pueblo no insulta ni agravia. Me di cuenta, entonces, que estaba ante otro escenario, ante otro cuestionamiento, ya no era retenciones sí o retenciones no, ya no eran intereses, se estaba socavando, se estaba interfiriendo en la misma construcción democrática, esa que nos dice que son los representantes del pueblo, elegidos en elecciones libres, democráticas y sin proscripciones, los que deciden, deliberan y ejecutan. (Aplausos) Esa es la Argentina democrática, la de la Constitución, la de las instituciones, la de los poderes del Estado, legal y constitucionalmente establecidos.

Pero cuando además empecé a ver a algunos que parecían colarse entre esos reclamos, y que ya no cuestionaban ni las retenciones ni nada, simplemente nos insultaban por haber reinstalado la vigencia de los derechos humanos en la Argentina, el escenario fue completo y total. (Aplausos)

Yo creo sinceramente que eran colados que siempre tratan de acercarse cuando hay conflictividad, para ver si pueden dar marcha atrás y volver a la impunidad, no se dan cuenta que es la historia y el pueblo el que decidió derribar el muro de la impunidad. Pero quiero creer sinceramente que tal vez esas cuatro personas, llevadas por la propia dinámica de los hechos, por la propia dinámica de las corporaciones que muchas veces no pueden ver más allá de sus propios intereses sectoriales, no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Yo quiero en nombre de la vigencia democrática, en nombre de la Constitución, en nombre de las leyes de la República, que adviertan que si la historia primero fue tragedia hoy se repite como comedia, y que ya los argentinos no queremos más comedias, queremos por sobre todas las cosas volver a recuperar responsabilidad institucional y vigencia de la Constitución.

Cuando uno ve el mundo que hoy tenemos, cuando un dirigente lo es no solamente porque ocupa un lugar institucional sino porque además puede anticiparse a lo que viene, advierte cuánta razón teníamos en volver a retomar instrumentos básicos de la política económica del Estado como son los derechos de importación y de exportación para apuntalar un proyecto nacional y popular. (Aplausos)

Permítanme decirles que estos mismos derechos de exportación que hoy son cuestionados, junto a los derechos de importación, también formaron parte de otra política, la política de los años `90. Allí se bajaron a cero todos los derechos de exportación vinculados con lo agropecuario, se bajaron también a cero los derechos de importación, se nos cayó todo, el campo, la industria. Es entonces hora de que todos los argentinos advirtamos la importancia de estos instrumentos que los grandes países desarrollados utilizan para protegerse y muchas veces utilizaron para perjudicarnos a nosotros, los países emergentes. (Aplausos) Lo sabemos porque lo discutimos en el mundo junto a otras naciones que creen que es necesario recuperar los instrumentos de decisión nacional para construir un país más justo.

Estamos ante una gran oportunidad histórica por primera vez, por primera vez ellos necesitan más de nosotros que nosotros de ellos. (Aplausos) Seamos inteligentes, dejemos de mirarnos el ombligo, dejemos de lado esa costumbre de cierta dirigencia argentina que cuando se frustra frente al voto popular se encierra sobre sí misma y no es capaz de mirar o tender una idea mejor, y si no la tiene apoyar al que tiene una idea mejor que él.

Necesitamos todos los argentinos, todos los sectores de la producción, del trabajo, de la industria, del comercio, aunar esfuerzos para aprovechar esta oportunidad y construir el país que soñamos.

Yo empecé muy chica con esas mismas banderas que muchos de ustedes portan con orgullo. Pasaron muchas cosas argentinos, nos dividieron, nos enfrentaron los unos con los otros, civilices y militares, el campo y la industria, y solamente se beneficiaron de esos enfrentamientos muy poquitos.

Los que primero cayeron como siempre fueron los pobres, después fueron los trabajadores, después vinieron por la clase media, por esa clase media que muchas veces a partir de prejuicios culturales termina actuando contra sus propios intereses. Los intereses de la clase media son los de los trabajadores, son los de los empresarios comerciantes, son los de los argentinos que tienen sus intereses atados aquí a la tierra, que no pueden girar dólares al exterior, que tienen su casa aquí, sus hijos.

Tenemos que aprender a mirar más allá de lo que nos muestran; tenemos que aprender a escuchar más allá de lo que nos recitan; tenemos que comenzar a mirar en base a nuestros propios intereses para dejar de lado los cantos de sirena. Tuvimos demasiados cantos de sirena y nos fue muy mal.

Por eso yo quiero desde aquí, desde esta Plaza de Mayo que, como dije ayer, empezó siendo de los peronistas, pero que después de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es de todos los argentinos (Aplausos); desde esta Plaza quiero convocar a todos a que discutamos en este acuerdo del Bicentenario cómo podemos mejorar nuestras políticas agropecuarias para producir más, pero también para que los argentinos sigan comiendo bien, es imprescindible garantizar la mesa de los argentinos.

También tenemos que saber y decidir los argentinos cómo queremos vivir y convivir. Tenemos que aprender que muchas veces puede haber diálogo, discusión y debate, y ojalá que haya acuerdo, pero también sabemos que dialogar puede ser no estar de acuerdo en algún punto. Tenemos que aprender de una buena vez por todas a procesar democráticamente nuestras diferencias. Tal vez con tanto golpe de Estado, con tanta interrupción institucional que hemos vivido, creemos que todo se arregla con intolerancia, con golpes, con bocinas, cacerolas o corte de ruta.

Yo creo sinceramente, argentinos, que así no se arreglan las cosas, al contrario, cada vez se desarreglan más. Siento que nos tenemos que dar la tarea todos, sin excepciones, empezando por quien habla, de contribuir a construir más democracia y más institución.

Yo les pido a quienes tal vez, estoy segura, equivocados por la propia dinámica sectorial, equivocaron el rumbo y quisieron mandarnos a todos los argentinos, a decirnos por dónde podíamos pasar y por dónde no, si pasaba combustible, pasaba leche o pasaba pan. Yo creo que estuvieron confundidos. Por eso les pido que en nombre de la democracia, que en nombre de la Constitución, que en nombre de las leyes, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y trabajar. (Aplausos)

No tengan miedo ni dudas al ejercer su representación sectorial, porque si realmente son representativos seguramente no va a ser necesario que corten ninguna ruta para que no se comercialicen granos o carne. Debemos entonces tenderles la mano y llamarlos a la reflexión, no en nombre del Gobierno, tampoco en nombre de esta plaza, sino en nombre de los millones y millones de argentinos a los que todavía les falta seguridad, paz, pan y trabajo. En nombre de ellos, de los que todavía sufren, los convocamos a este acuerdo del Bicentenario.

Quiero decirles y quiero que todos nos vean y nos escuchen, porque esta es una plaza del amor y de los sueños, que no vinimos a agraviar, no vinimos a insultar, simplemente a contar nuestras ideas del país que soñamos y cómo lo queremos hacer. A los que crean que pueden hacerlo mejor que nosotros, y seguramente habrá quien lo pueda hacer mejor que nosotros, los invitamos a que democráticamente se constituyan como partido político y en las próximas elecciones reclamen el voto del pueblo para ejecutar sus políticas y su modelo. (Aplausos)

Así se construye calidad institucional, así se construye democracia, así se defiende la Constitución y así se hace honor a la bandera y a la historia de la Patria.

Muchas gracias por esta Plaza de todos los argentinos, por la Plaza de los sueños y del amor, del país más justo, más democrático, por la democracia, por las instituciones, por la Constitución. Todos juntos hacia el Bicentenario. Gracias Argentina, gracias a todos.

martes, 17 de junio de 2008

lunes, 16 de junio de 2008

El golpe está en marcha (Rubén Dri)

El golpe está en marcha. Uno puede cerrar los ojos y negarlo, pero hoy no es posible dudar. “Si nos quedamos acá tenemos que estar dispuestos a lo peor”; “estamos en guerra”; “esto es una revolución”. Son frases que jalonan los cortes de ruta motorizados por una derecha que sabe lo que quiere y una izquierda estúpida que cree que está haciendo la revolución.

Lo que está en marcha es efectivamente una “revolución”, pero una revolución conservadora neoliberal que quiere la anulación práctica del Estado, que de una u otra manera entorpece sus sucios y multimillonarios negocios. De parte del gobierno hay una parálisis sumamente peligrosa. Las acciones de ayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista.

Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes de su movimiento a la población de Betsaida le presentaron un ciego para que lo curase. Jesús “después de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él y le preguntó ‘¿Ves algo?’, el ciego que empezaba a ver, dijo: ‘Veo a los hombres como si fueran árboles que caminan’”. Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si fuesen árboles que caminan.

Continúa la narración: “Luego, le puso nuevamente la mano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas las cosas”. El verbo griego utilizado enéblepen, pretérito imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo.

Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha de los “pequeños productores” como si éstos actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.

Los pequeños productores están en otra parte, en el Mocase, en el Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos. Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo los ricos lo pueden hacer.

Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman. Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones internas. El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo con todo lo peor de su negra historia.

Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha. Pero no hay opciones. Si el golpe de derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a la Iglesia!


Buenos Aires, 15 de junio de 2008

martes, 10 de junio de 2008

Anuncio del Programa de Redistribución Social

Lunes 09 de junio de 2008


PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, DRA. CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER PARA EL LANZAMIENTO DE UN FONDO DE REDISTRIBUCIÓN SOCIAL PARA HOSPITALES, VIVIENDAS POPULARES URBANAS Y RURALES Y CAMINOS RURALES, EN LA REPÚBLICA ARGENTINA, DESDE EL SALÓN BLANCO DE LA CASA DE GOBIERNO.

Gracias, señor Vicepresidente; señor presidenta provisional del Honorable Senado; señor presidente de la Cámara de Diputados; señores Gobernadores; señoras y señores integrantes de organizaciones sindicales, de movimientos sociales, de organizaciones de derechos humanos, queridas Abuelas, queridas Madres; amigos y amigas; compatriotas: mañana van a ser exactamente tres meses, que desde el Poder Ejecutivo Nacional, en atribuciones legitimas que nos confiere la Constitución Nacional, adoptamos un sistema de retenciones móviles para determinados productos alimentarios: para el maíz y el trigo redujimos la alícuota, que hasta ese momento estaba vigente y la aumentamos para la soja.

La medida tuvo por objeto dos finalidades esenciales: la primera y principal, la seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria en la mesa de todos los argentinos. ¿Por qué? Se preguntaran ustedes, qué tiene que ver la soja. Los argentinos no comemos soja. Precisamente, la totalidad prácticamente, hoy, de este producto se exporta casi el 95 por ciento y para que ustedes tengan una idea de cada 10 kilos de soja, 9 kilos y medio van al exterior, sin embargo, de cada 10 litros de leche, solamente podemos exportar 1 y medio; y de cada 10 kilos de carne solamente podemos exportar 2 kilos. Es que los argentinos, compatriotas y amigos, toman leche, comen carne, comen pan y ahora pueden hacerlo más, inclusive, porque muchos han conseguido trabajo y todos han mejorado su salario, con lo cual el consumo ha crecido.

La segunda parte es la redistribución del ingreso, de aquellos sectores que mayor rentabilidad tiene por distintas circunstancias; en principio por las condiciones macroeconómicas de este propio modelo que hemos diseñado los argentinos, que destinamos todos los años, 12 mil millones de dólares a sostener un tipo de cambio competitivo para los sectores que exportan, que tenemos, además, desacopladas nuestras tarifas de servicio, esencialmente de combustibles. Y además es un sector que, carente de riesgo, sin necesidad de capital intensivo, con poca ocupación de mano de obra se transforma en uno de los más rentables.

Estas dos medidas: cuidar los alimentos de los argentinos y redistribuir el ingreso fueron los dos objetivos. Qué pasó entonces, en estos tres meses, argentinos, en los cuales vimos cortar rutas, decidir por parte de un sector quién pasaba y quién no; derramar ríos de leche, en una Argentina donde todavía hace falta mucho alimento para muchos argentinos que no pueden acceder; enfrentamientos, cosas que nunca habíamos visto.

¿Cuál fue, tal vez, el error que cometió el Gobierno? Y digo que, el error que cometió el Gobierno, tal vez, haya sido la ingenuidad política de no advertir que tocar una parte de la renta extraordinaria de un sector para redistribuir mejor el ingreso. Para que realmente lo que muchas veces leemos en letra de molde, o escuchamos recitar en liturgias, o pronunciar dialécticamente acerca de los pobres, la distribución del ingreso y la riqueza, tal vez, pensamos que todo eso que se escribe y se dice se había hecho carne en dirigentes y en la sociedad.

Ese fue el error: creer que la distribución del ingreso se hace, tal vez, con una política, que pese a haber sido revalidada en las urnas requería, tal vez, de una mayor explicación, de una mayor comunicación o tal vez de un mayor ejercicio de responsabilidad por parte de todos.

La primera cosa que se me ocurre, después de estos largos 90 días es interrogarnos a nosotros, a todos, a todos los argentinos, a los que tienen responsabilidades empresariales, a los que pertenecemos a los partidos políticos y a todos los ciudadanos si realmente estamos decididos a abordar en la República Argentina el problema de la pobreza. Porque el problema de la pobreza sin redistribución del ingreso y sin tocar rentas extraordinarias, compatriotas, es imposible. (APLAUSOS).

Me hablan, hace unos días atrás, un periodista me hablaba de crisis y yo le decía y lo corregía, que en realidad no estábamos viviendo una crisis. Crisis los argentinos vivimos en los días terribles del 2001, 2002, del 2003, con millones de argentinos sin trabajo, con los fondos y ahorros confiscados, sin reservas en el Banco Central, endeudados, sin trabajo, sin industrias, los comercios cerrados, con esa Buenos Aires desierta, desierta, acuérdense esa Buenos Aires del 2002: nadie en los restaurantes, sin autos en las calles. No vivimos una crisis en estos 90 días, lo pueden observar todos los ciudadanos de Buenos Aires, que podían recorrer, ¿si es que se puede todavía recorrer, con tantos autos las calles de la Ciudad? Los restaurantes estaban llenos, el consumo creciendo, las exportaciones creciendo, las ventas creciendo, el consumo popular, millones de argentinos que han podido acceder a un auto nuevo, a un auto usado o a una moto, o a un plasma. En fin, a mejorar la calidad de vida.

No, crisis fueron aquellas, en realidad estábamos viviendo la reacción de un sector, al que el Estado, en atribuciones legitimas que le confiere la Constitución, había afectado una parte de su renta extraordinaria para un ejercicio de redistribución.

Despojado ya de los discursos, de la bulla mediática, separando todo lo que queda es esto: la reacción de alguien que se niega a contribuir en la redistribución del ingreso para los que menos tienen. Yo les dije alguna vez, que cuando uno toma estas decisiones como Presidenta de los argentinos, teniendo en cuenta el interés de todos, porque esta es la otra gran cuestión, no hubo una parte contra otra parte. Esto no es así: quien habla es la Presidenta de la República, no es una parte, debe gobernar para todos los argentinos y cuando toma decisiones lo hace en beneficio de todos los argentinos.

Tal vez, algún sector tiene y puede no estar de acuerdo, y tiene derecho a no estar de acuerdo, lo que me parece es que no podemos confundir las cosas. Y entonces desacreditar un ejercicio constitucional, que hace también a la calidad democrática de un país. Por eso, porque he escuchado discursos acerca de voracidad fiscal, acerca de que no se daba participación a las provincias es que he decidido crear este Programa de Redistribución Social. Venía la señora Ministra de Salud trabajando, desde el inicio, por instrucciones mías. Ustedes saben que desarrollé, durante toda la campaña, que el problema de salud es muy importante en la Argentina. Y estamos en dos semanas más en condiciones de desarrollar, lo que va a constituir un plan, que como mínimo va a llevar la construcción de 30 hospitales de complejidad cuatro, en distintas partes del país. (APLAUSOS). También más de 300 centros de asistencia primaria a la salud. Este programa se va a fondear con la diferencia de puntos existentes entre esa retención de 35 puntos, vigente al 10 de marzo, y lo que pueda crecer. El Estado no quiere cerrar las cuentas fiscales, el Estado quiere cerrar la cuenta social de todos los argentinos. (APLAUSOS).

Y creemos que entonces, si tengo la obligación, como Presidenta de todos los argentinos, de dar ese gesto institucional. He pensado mucho, he reflexionado mucho, en estos días, acerca de algunos reclamos, un gesto de estadista o de un gesto patriótico, también escuché por ahí, pero me quedé con el gesto de estadista. ¿Qué sería un gesto de estadista? Sería, tal vez, decirle a los sectores que más rentabilidad han tenido, en los últimos tiempos, está bien, como durante 90 días cortaron caminos, hicieron lock out patronal, no permitieron que otros argentinos trabajen, encarecieron productos, esta bien hay mucho lío, quédense con todos y vamos a ver qué hacemos el resto de los argentinos. Y lo pensé y digo, podría decirles, entonces, después a todos los argentinos, el Gobierno y el campo están en orden. Feliz día de la Bandera, pero saben qué, yo creo sinceramente que los estadistas, no me siento una estadista, me siento simplemente una Presidenta de la República y debemos gobernar con mucha responsabilidad institucional y social, teniendo en cuenta las urgencias de los que más necesitan para poder hacer sustentable una sociedad.

Y por eso, además, como hemos decidido la descentralización total de este 60 por ciento dedicado a hospitales; 20 por ciento dedicado a viviendas rurales y urbanas y 20 por ciento dedicado a caminos rurales, también, de la misma forma que está descentralizada el 93 por ciento de la obra pública nacional. Ninguna de las casi 300 mil viviendas, soluciones habitacionales, que ha creado el Gobierno, han sido construidas en forma directa por el Estado Nacional. Todos los fondos son remitidos a provincias, a municipios para que estos ejecuten.

Y queremos, también, que este Fondo de Redistribución Social para hospitales, para viviendas urbanas y rurales populares y para caminos rurales, también sea únicamente operativizados a través de convenios con los Gobernadores, de cada una de las provincias y los municipios, que así participen en este programa. Porque en serio creemos en una Argentina federal, donde no solamente la redistribución del ingreso tenga una categoría social, sino también tenga equidad territorial y geográfica.

¿Cómo seguimos, luego de esto? Yo tiendo la mano a todos los argentinos, pero en especial a aquellos que también tienen, junto a mí una gran responsabilidad: la de generar riqueza para todos los argentinos. Y pese a estos 90 días hemos seguido trabajando fuertemente. El pasado día viernes resolvimos un problema de los productores que era el precio de sus vacas conservas, 10 mil toneladas, que se exportan por mes, que eran producto del anterior acuerdo, que habíamos firmado con las cuatro entidades y que logramos, por parte de los frigoríficos, es decir, de la industria, que paguen el precio que corresponde al productor pero que además la materia prima salga procesada, con valor agregado, para que los argentinos tengan trabajo.

No nos detuvimos a pensar si se estaban cortando rutas o no, salimos a hacernos cargo de los problemas que tiene el sector con la carne, con la leche.

Hemos logrado también, luego de poder blanquear a través de la ONCCA grandes cantidades de trigos que no figuraban en los registros, y que cuando dijimos que entonces no se podía exportar, aparecieron en los registros. Vamos a poder regularizar también la cuestión del trigo.

Pero tenemos que hablar, no imponer. Y saber que nadie puede arrogarse el derecho de restringir el derecho de otros argentinos a transitar libremente las rutas, a trabajar y a producir. Los argentinos quieren trabajar, hay que dejarlos trabajar.

Yo quiero hoy convocar para que hablemos de los problemas pendientes que tenemos todos los argentinos. Estamos ante una oportunidad histórica compatriotas, en cuanto a números, en cuanto a posibilidades, a lograr mercados. En estos seis meses -porque también mañana se cumplen seis meses de aquel 10 de diciembre en que la Banda Presidencial era un poco más liviana y etérea de lo que es hoy- hemos hecho muchas cosas.

Veo aquí a muchísimos hombres de la industria, hemos logrado, pese a todas las profecías, poder cerrar convenios con los trabajadores, en negociaciones libres que llevaron a cabo empresarios y sindicatos. Hemos logrado profundizar nuestra relación con el MERCOSUR, llegando a un acuerdo inédito en el que por primera vez el sector automotriz, que como todos ustedes saben es el principal desbalanceador en la balanza comercial entre Brasil y Argentina, hemos logrado que se nos reconozcan las asimetrías existentes entre uno y otro mercado.

Desde este mismo lugar y en este mismo Salón hemos presentado el Plan de Intervención Territorial que significa el diseño del país que queremos en materia de infraestructura, obra pública, servicio, obra pública productiva y social. Hemos lanzado también desde aquí el Plan Social al que me había comprometido ese 10 de diciembre, y abordar la pobreza de una forma diferente en más de mil municipios, casi un tercio de los municipios. Hemos lanzado también el Plan de Uso Racional de la Energía, en una primera etapa que nos ha llevado ya a ahorrar más de cien megavats. Y hemos inaugurado en estos días viviendas, hospitales, obras energéticas.

Es una Argentina que sigue en marcha, una Argentina que quiere trabajar y seguir progresando.

Yo quiero convocarlos a todos, nadie puede estar ausente. Pero todos debemos entender que estamos en un escenario internacional y en un mundo muy diferente. Porque estas medidas, además, que oportunamente se adoptaron, no fueron producto de una elucubración o de un sueño de una noche de verano. Basta con mirar el mundo.

Vengo de hace unos días de la conferencia internacional de la FAO. Me tocó escuchar a la presidenta del Programa Mundial de Alimentos de la FAO, esos que ustedes ven en el mundo cuando van en aviones y en helicópteros tirando bolsas de comida, por ejemplo en África, como desde junio del año pasado se le habían disparado todos los precios de los alimentos, y habían tenido que pagar la tonelada de arroz de 340 a más de mil dólares, lo cual requirió una ayuda especial de más de 700 millones de dólares.

Todos los días estamos leyendo noticias acerca del precio de los commodities, la especulación, el petróleo, etcétera. Este es el escenario internacional que tal vez hoy se presenta con mucha mayor nitidez que hace tres meses, pero que quienes tenemos la responsabilidad de gobernar y tomar decisiones estratégicas lo veíamos venir, muy claramente. Basta nomás recordar algún párrafo de aquel discurso del 10 de diciembre, donde les dije que los grandes problemas del siglo XXI iban a ser precisamente los alimentos y la energía. No fue una afirmación tendiente a llenar una hoja de un discurso, fue sinceramente lo que veíamos venir.

Sabemos que en ese problema los más vulnerables son los que menos tienen, los pobres. Porque son los que destinan la mayor parte de su salario a la comida y porque son los que no tienen estrategias defensivas frente al aumento de los precios. Resguardar esa soberanía alimentaria sin afectar la rentabilidad de los sectores productivos es algo en lo que estamos trabajando y lo estamos haciendo todos los días. Podemos exhibir resultados en estos cinco años donde todos han podido ganar algo, trabajo, salario, rentabilidad, pero todavía hay argentinos que no han podido ganar nada. Todavía tenemos gente sin trabajo, sin casa, sin salud, sin educación.

Hace pocos días estuve en Rafael Castillo, partido de La Matanza, con más de un millón de habitantes, 0.3 camas por cada mil habitantes. En serio argentinos, necesitamos poner mucho esfuerzo porque todavía hay mucha deuda social pendiente. Y como dije aquel 10 de diciembre, mientas haya un pobre en la Patria no habrá victoria definitiva para ningún argentino. (Aplausos)

Finalmente quiero decirles a todos y cada uno de ustedes y de quienes me están escuchando, si alguien se sintió ofendido por una palabra que yo haya dicho o por un gesto, cualquier argentino, desde acá, desde este lugar, le pido perdón. (Aplausos)

Pero también quiero pedirles a todos que trabajemos en paz. Dejemos que todos los argentinos puedan ejercer sus derechos libremente. Hemos visto escenas de violencias, hemos visto gente golpeándose, hemos visto camionetas incendiadas. Son fotografías de una violencia que los argentinos no merecemos, ninguno, porque hemos sufrido mucho por actitudes intolerantes y de violencia. Lo sé porque en tocó vivir en una Argentina dividida y enfrentada.

Con esa experiencia y ese aprendizaje histórico que creo que hemos hecho todos, los convoco a todos los argentinos en serio, a comprometernos más allá de la palabras, más allá de los discursos, al combate contra la pobreza, por la distribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más y produzca mejor. Muchas gracias y buenas tardes a todos. (Aplausos)