lunes, 23 de julio de 2007

Presentación de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner el día 19 de julio de 2007 en La Plata

En este mismo lugar, hace exactamente dos años en este mismo lugar, convocábamos a los hombres y mujeres de la Provincia de Buenos Aires. La convocatoria era para incorporar definitivamente a esta provincia al proyecto que el presidente Kirchner inició un 25 de mayo del 2003. Había cuestionamientos al rumbo que habíamos emprendido, un presidente con apenas el 22% de los votos, no me voy a cansar nunca de repetirlo, más desocupados que votos. En un momento de la Argentina en que parecía que el país se nos desintegraba en las manos, y a dos años de comenzar esa gesta, había cuestionamientos al rumbo. Derechos humanos, relaciones de Estado y mercado, cómo se posicionaban los poderes del Estado frente a los poderes de la economía, cómo construíamos un proyecto en el que volviera a ser el pueblo el eje central. Había cuestionamientos, casi jaque mates que querían para ese presidente. Y desde aquí, convocamos a millones de bonaerenses para incorporar a la provincia a ese proyecto.

El 23 de octubre... octubre, siempre octubre es, parece que nos persiguiera octubre... el 23 de octubre el pueblo de la provincia y el pueblo de la Patria confirmaron el rumbo que habíamos iniciado. Y hoy, a cuatro años de gestión, ese rumbo se ha profundizado. Yo no quiero en el día de hoy venirles a hablar de cifras, ya vamos a tener tiempo de aquí al 28 de octubre, ya por otra parte la conocen y la viven muchísimos argentinos la disminución de la desocupación, el desendeudamiento, el crecimiento de la actividad económica, de las fuentes de trabajo, de las exportaciones, números fríos pero que en lo concreto significan una incorporación a la vida de millones de argentinos que se habían caído y estaban de la mano de Dios, definitivamente.

Yo no quiero venir a hablarles de cifras, quiero venir a hablarles de lo que considero las tres construcciones basales, casi fundacionales de estos cuatro años, y sobre los que vamos a construir la Argentina que viene, la Argentina del Bicentenario. Sobre esas tres construcciones quiero hablarles esta tarde, en esta mi querida Ciudad de La Plata. Quiero hablar de la primera construcción, que más que construcción es una reconstrucción del Estado constitucional democrático en la República Argentina. Hemos reconstruido el sistema en la toma de decisiones que fija la Constitución Nacional para sus tres poderes del Estado, no es una cuestión menor.

Hay una clara percepción en la sociedad, desde hace ya varias décadas que quienes ocupaban el sillón de Rivadavia no podían, o no querían, representar el interés del conjunto. Había una clara intuición popular que por presión de sectores, de grupos económicos, de grupos de presión, o tal vez por decisión, o tal vez por decisión, quien ocupaba ese sillón no era realmente el que tomaba las decisiones.

Esto llevó a un deterioro de la institución presidencial insoportable casi para un sistema representativo y republicano, ni qué hablar, ni qué hablar de ese Poder Legislativo que también, por decisión, por presión o por corrupción, podíamos ver que en lugar de votar las leyes que merecían y necesitábamos los argentinos, se votaba porque lo pedía el Fondo, porque un ministro tenía la Banelco, o porque los militares habían salido a la calle.

Este poder que también dejó de representar los intereses populares contribuía al deterioro de la confianza en el sistema representativo de la Argentina. Y qué hablar del último componente, la Corte. Esa Corte que la vimos expuesta en todo lo que constituyó como convalidadora de la depredación contra el Estado Nacional, lo pudimos ver los legisladores que en el Senado de la Nación tuvimos que juzgar a los miembros acusados por la Cámara de Diputados, y veíamos cómo se desentrañaba la trama de un Estado silente, donde por connivencia entre funcionarios del Ejecutivo, silencio del Legislativo, y convalidación de la Corte, se despojaba o se intentaba despojar de cifras millonarias al Estado. Lo pudimos ver claramente.

Hoy hemos reconstituido el sistema de decisión del Estado democrático constitucional. El Poder Ejecutivo, quien preside la República Argentina, toma las decisiones de acuerdo a sus convicciones y a lo que prometió a la sociedad cuando se sometió al voto popular. Hoy, hoy los legisladores votan de acuerdo al rol constitucional de oficialistas u opositores, porque hace dos años aquí, quienes vinimos a pedir el voto como representantes de la Provincia de Buenos Aires, lo hicimos para apoyar las políticas de un gobierno que considerábamos estaba mejorándole la calidad de vida a millones de argentinos.

Entonces cuando ocupamos nuestras bancas estamos cumpliendo ese mandato popular y ese rol constitucional, del mismo modo que los opositores lo cumplen votando en contra. No pretendo dar esta tarde una lección de Derecho Constitucional, pero simplemente quiero hablar de cuestiones que tienen que ver con la calidad institucional en serio de un país.

Porque tal vez como en ninguna de las otras actividades y problemas que hemos tenido los argentinos, como en el caso de los derechos humanos que patentice con mayor agresividad ese abandono de los roles constitucionales, el fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia, al decretar la nulidad de los indultos, viene conjuntamente, conjuntamente con las declaraciones de nulidad de las cámaras y la inconstitucional de la obediencia y el punto final a cerrar un ciclo en la República Argentina. La reconstitución del Estado democrático constitucional no es una cuestión menor. Leyes que habían sido arrancadas a un Poder Legislativo por presión, indultos, que lamentablemente ni siquiera por presión, sino que lo que es más lastimoso, por decisión. Habían sido firmados convalidando ese círculo de impunidad que nos colocaban a la Argentina en lo que yo he denominado en numerosos foros internacionales la etapa predemocrática de la República Argentina.

Porque puede haber impunidad, porque alguien que ha cometido un delito no sea castigado porque ha podido evadir la acción de la justicia, pero aquí era mucho peor, aquí la impunidad había sido consagrada desde los propios poderes del Estado, con lo cual nos remitía a una sociedad predemocrática, reinstituir, reinstituir y reconstituir este sistema constitucional, recuperar los roles de los poderes del Estado no era entonces una cuestión únicamente programática, o de convicciones, obedece puntualmente a poner en vigencia, ahora y para siempre, el texto de la Constitución Nacional Argentina, que es de lo único, que es de lo único que no debemos apartarnos los argentinos. Y digo todo esto porque curiosamente, curiosamente, cuando en la República Argentina legisladores reconocían públicamente que votaban leyes por pedido del Fondo, cuando se reconocía que se arrancaban impunidades por la fuerza de las armas que el pueblo había depositado en la calle, cuando... peor aún, peor aún, cuando en la etapa de la dictadura militar la única división de poderes que conocían los argentinos era la de la Fuerza Aérea, el Ejército, la Marina, ahí no se escuchaba nadie de los que hoy, en letra de molde, nos hablan de calidad institucional, hablar de calidad institucional.

Por eso... por eso... por eso... sostengo... sostengo con la Constitución en la mano, que nunca como ahora hemos recuperado los roles que la Constitución asigna a presidente, legisladores y magistrados de la justicia. En la Argentina que viene esta construcción debe ser profundizada, un Poder Ejecutivo como el brazo de gobernación y de administración del Estado que deberá impulsar planificación estratégica a mediano y a largo plazo, un Poder Legislativo que también deberá calificar el debate, despersonalizando la discusión, abandonando la competencia de agravios, y poniendo ideas, programas, y fundamentalmente la responsabilidad de de dónde habla cada uno. Porque uno escucha muchas veces discursos, expresiones, valoraciones, de gente que ha tenido la oportunidad de gobernar la República Argentina por el voto popular, y han fracasado estrepitosamente.

Eso no los convierte en parias de la política, o que no puedan opinar. Pero por favor, humildad y reconocimiento desde el lugar de donde se opina, porque la historia lo merece, y los argentinos también. La calidad institucional no sólo es responsabilidad de un gobierno, es responsabilidad también de la oposición. Y en el sector privado también, esa calidad institucional se expresa, en sus empresarios, en sus dirigentes sociales, en las empresas periodísticas, calidad institucional en todos los mostradores y a todas las puntas, no de un solo lado. Esto es lo que significa la profundización de ese Estado democrático y constitucional.

Es esa primera construcción, instrumental, porque en definitiva es una forma de gobierno, es el instrumento para que la política pueda llegar a la sociedad, hacerse cargo de una sociedad y mejorar su calidad de vida. Eso es por lo menos la concepción por la cual ingresé en esta misma ciudad, hace muchos años a la política. Y de esta primera construcción, de carácter institucional e instrumental, quiero pasar a lo que yo considero una construcción esencial, la del modelo económico y social, y tal cual lo dijimos aquí hace dos años, y presentamos un modelo económico social porque no concebimos a la economía como algo diferente a la sociedad.

Reiteramos, los problemas de miseria y de inequidad, de desocupación, no se arreglan desde un ministerio de asuntos sociales, en todo caso sirve para paliar la situación. La situación, la vida de los argentinos se arregla o se desarregla desde la economía, es la historia trágica y reciente, no es concepción dogmática, no es idea extravagante, es dato empírico de la realidad, experiencia trágica de todos los argentinos. Y esta, este modelo de construcción económica y social que yo defino como un modelo de acumulación y de inclusión social, es la contracara de la economía y modelo de transferencia de recursos y riquezas que operó durante el modelo neoliberal de los años 90, acumulación contra transferencia. Por eso millones de argentinos se caían del aparato productivo. Y permítanme detenerme en esto de un modelo de acumulación.

No es la primera vez que la Argentina plantea un modelo de acumulación, tal vez el primero haya sido de la Argentina del Centenario, exactamente por esas casualidades de la historia hace ya más, decíamos, cuando la generación del 80, casualmente Dardo Rocha, esta ciudad es un producto de esta generación, de esa Argentina que quería convertirse en granero del mundo, y que había puesto en lo agrícola y en lo ganadero su fuente de acumulación y riqueza, que colocó al país en un posicionamiento internacional importante, pero que al mismo tiempo, por la propia actividad, al no generar puestos de trabajo, también generaba miseria en las clases populares.

Finalmente se desplomó allá en el 30, producto de los ciclos económicos internacionales, y luego el intento de sustitución de importaciones del peronismo, trunco por el golpe y por la incomprensión, creo yo, de las burguesías nacionales... No me canso de comparar el desarrollo de Brasil con nosotros.

Cuando veo a la industria aeronáutica brasilera, con Sembraer, entrar al mercado de los Estados Unidos, ellos entraron en esta investigación tecnológica después de lo que lo hizo el peronismo en la década de los años 40 y 50, y miren dónde están ellos... Un proyecto diferente, una burguesía que concebía sus intereses con los del país. Aquello que quedó trunco y que luego el desarrollismo intentó también, en esta maquinaria infernal de interrupciones institucionales, que provocaron la decadencia de todos los argentinos, hasta el modelo neoliberal de transferencia de los años 90, hasta el que estamos implementando ahora.

Esto que puede sonar a un intento de clase de economía no tiene nada que ver con esto, es simplemente tratar de explicarle a todos los argentinos, a todas las argentinas, cuál es la razón por la cual han descendido drásticamente los índices de desocupación, cómo hemos podido desendeudarnos, cómo hemos podido otorgar mejoras salariales, cómo ha podido mejorarse la situación de los jubilados, cómo hemos podido desembarazarnos del Fondo Monetario Internacional. No hay misterios, argentinos, es el modelo económico de claro perfil industrialista.

Y también sobre esto, creo que tenemos que dar algunas precisiones, porque también durante muchísimo tiempo los argentinos parece que fuéramos expertos, por allí en plantearnos falsas contradicciones, que nos frustran, que nos hacen fracasar. Pero durante mucho tiempo, durante mucho tiempo, hubo una aparente contradicción entre economía agrícola ganadera, o economía industrial, entre mercado interno o exportación. Hemos roto los tabúes, hemos demostrado que podemos tener una economía con una muy buena, casi récord, producción agrícola, un proceso de reindustrialización que ha permitido que descienda el índice de desocupación, y aumenten las exportaciones, y al mismo tiempo los argentinos han mejorado su calidad de vida, los indicadores sociales así lo demuestran, y al que no le gusten los indicadores sociales los invito a que vean cómo la gente ha vuelto con su... Es cierto que todavía nos faltan, es cierto que todavía hay franjas de pobreza, de inequidad. Pero estamos mejorando con mucho esfuerzo la calidad de vida de todos los argentinos.

Y la diferencia exacta yo la veía hace pocos días, cuando lo acompañamos al presidente a un pequeño pueblo del sur de la Provincia de Santa Fe, Las Parejas, un pueblito al que Kirchner había ido en el año 2002, cuando era candidato. En esos momentos ese pequeño pueblito del sur santafesino tenía uno de los índices de desocupación más altos del país, casi el 30%. Hace dos días fuimos a inaugurar una muestra de máquinas agrícolas ganadera, metal mecánica... Hoy la desocupación en Las Parejas es 0%, y falta gente para trabajar.

Y quiero, quiero utilizar un ejemplo excelente que dio el gobernador Obeid ese día, cuando comparó lo que producía, cuál era el ingreso de una tonelada de grano, también es rico el sur santafesino, como productor de grano, y cuánto producía una tonelada de esos fierros argentinos, a los que se les incorpora tecnología y valor agregado. Una tonelada de grano, 300 dólares. Una tonelada de valor de trabajo argentino incorporado, trabajo industrial, 10.000 dólares. Los 9.700 dólares son salarios de argentinos, es trabajo argentino, es valor agregado argentino.

Significa entonces, significa entonces, que este modelo, de perfil industrialista pero con matriz de acumulación diversificada, porque también tenemos que aprender de la historia vieja y reciente. La primera, la que les contaba, cuando una clase dirigente nacional había elegido un único instrumento de acumulación, la producción agrícola ganadera, y un cambio en el ciclo económico internacional nos quebró. Y la otra cuestión que tenemos que aprender de la historia reciente, es que hace muy poco tiempo la teoría de la dependencia establecía que quienes producíamos commodities íbamos a estar siempre dependiendo de los que producían valor agregado. Se han revertido los términos de intercambio, porque lo que tenemos que aprender quienes tenemos responsabilidades institucionales, quienes aspiramos a conducir la vida de los argentinos, es a no tener las cabezas cerradas, a entender que nada es inmutable, sólo la muerte es inmutable, que las cosas cambian y hay que tener la inteligencia de aprender con los cambios y saltar para arriba y para adelante. Esta es la responsabilidad que tenemos quienes solicitamos el voto popular.

Esta Argentina que hoy tiene nuevas esperanzas de que una vida mejor es posible, y entonces se necesita que este modelo en esta Argentina que viene también sea institucionalizado. Las elecciones a presidente no pueden ser más una ruleta rusa para los argentinos, donde si gana uno vamos para allá, y si gana el otro vamos para el otro lado.

Esto no lo tolera más ni el país, ni la sociedad, ni la historia. Necesitamos no jugar más a la ruleta rusa, necesitamos darle un rumbo perseverante y ahondar nuestros esfuerzos y nuestro trabajo en ello. Y en esa institucionalidad hay roles que cumplir, el Estado, abordando la planificación de estrategia en materia de infraestructura logística y social, en educación, porque durante mucho tiempo en Argentina discutimos acerca del financiamiento de la educación, que no podíamos mejorar la educación porque no había plata.

Ahora este modelo de acumulación ha hecho crecer el presupuesto educativo a cifras nunca vistas, comprometiéndonos que al 2010, en el año del Bicentenario, vamos a tener 6 puntos del PBI destinados a educación. Yo creo que vamos a llegar antes, creo que vamos a llegar antes, pero entonces, argentinos... pero entonces, argentinos, ya no vamos a tener más excusas, vamos a necesitar mejorar entonces la calidad de la educación, porque tenemos que darle innovación tecnológica a todo lo que estamos haciendo, y entonces el rol de la educación en la preparación de ciudadanos y ciudadanas para el mundo que se viene es vital.

También proponer en esta institucionalización del modelo, para evitar lo que les decía hace unos instantes, un acuerdo, el diálogo social en la Argentina, en el cual tenemos una rica historia empresarios, trabajadores, y la pata del Estado que redirecciona y garantiza las condiciones macroeconómicas de no endeudamiento, de superávit primario, de superávit comercial, de tipo de cambio competitivo, de reservas suficientes para evitar cualquier cimbronazo, esas condiciones macroeconómicas no pueden ser solamente de un gobierno o de un presidente de turno, tienen que ser patrimonio de todos los argentinos, y tiene que ser institucionalizado.

Yo veía en un acuerdo, donde empresarios y trabajadores podamos acordar, junto al Estado, cuáles van a ser las metas a mediano y largo plazo, no solamente discutir precios o salarios, fijar el modelo en que vamos a trabajar y producir, porque es lo que más le conviene al país. Este acuerdo institucionalizado es lo que va a garantizar entonces la novedad del cambio, que es precisamente, seguir en una misma dirección, evitando esos cimbronazos de un lado al otro que este país, que este país, nuestro país tuvo durante las últimas décadas, y que nos dejaron al borde de la extinción social.

Esto requiere no solamente un Estado, sino empresarios, empresarios que no tienen por qué ser buenos, yo no quiero empresarios buenos y sensibles, quiero empresarios inteligentes y que sepan contar, y que sea en ese orden, primero inteligentes, porque algunos solamente saben contar, y entonces se aferran a proyectos, o economías, casinos y burbujas que tienen poca sustentabilidad en el tiempo, y que finalmente hacen que el conjunto se desplome.

Es por eso que esta segunda construcción de este modelo económico de acumulación con inclusión social, es la única manera en que concebimos al crecimiento. Ya conocimos al crecimiento de la década del 90, donde crecía la economía y la gente se caía, el país desaparecía. Algunos creyeron que habían desaparecido los sindicatos, y se alegraban. No se habían dado cuenta que en realidad lo que había desaparecido era el trabajo en la República Argentina, y cuando se dieron cuenta era demasiado tarde, como esa... ese verso de Bertolt Brecht. Miren, hace poco, cuando estuve en la OIT, me tocó hablar después que el empresario Cuevas, Juan José Cuevas, que fuera el jeque, por así decirlo, de la central empresaria española protagonista del milagro de crecimiento que hoy tiene España, 30 años estuvo al frente de la central empresaria encabezando la construcción de ese modelo de acumulación, y hablaba de la necesidad de tener centrales empresarias y sindicatos fuertes que puedan negociar y apostar a un modelo de crecimiento.

Él centraba en esto una de las claves del secreto del modelo español. Tenemos que aprender, argentinos, de nuestra propia historia, no para trasladar experiencias que normalmente son intransferibles, pero para aprender cómo podemos desde nuestra propia idiosincrasia, de nuestra propia entidad, de nuestra propia estructura económica social, plantearle un modelo de vida a los argentinos. Los argentinos necesitan certeza, no se puede vivir levantándose todos los días pensando que va a perder el trabajo, o que tal vez todo le vaya a salir mal. Y ahí es donde quiero hablar de la tercera construcción. Tal vez la más importante, porque es la más difícil.

Lo que yo denomino la construcción cultural, esa autoestima que los argentinos habíamos perdido, ese creernos los peores y que todo nos iba a salir mal, esa cultura del fracaso. El otro día leía que un importante ejecutivo de un banco español hablaba de la experiencia en Latinoamérica, y aquí especialmente, en Argentina, y decía no entender por qué el fracaso tiene tanto prestigio intelectual en estas regiones.

Este solazarnos en que todo es negativo, en que todo va a salir mal, en que nada puede durar, en que todo es de corta vida y alcance, y que todo está mal, este querer que el otro fracase, casi reconociéndonos o regocijándonos en el fracaso del otro. No significa tampoco que tengamos que ser tontos voluntaristas, pero por favor, la autoestima y la reconstrucción de la cultura del esfuerzo y del trabajo tiene que ser el eje central de la Argentina que viene.

Y yo en esto, permítanme, quiero recurrir a mis compañeras de género, a las mujeres, formadoras de valores, la primera formadora de valores junto a su hijo. Ustedes saben que nunca he concebido el género como un espacio de confrontación, lo considero ridículo eso. Yo creo en el espacio del género como un espacio de articulación, y cooperación del otro. Ya la vida es demasiado dura y difícil como para buscar en quien es el compañero casi un contrincante. Nunca he concebido, nunca he concebido al género en estos términos, pero permítame decirles que las mujeres tenemos algunas aptitudes diferentes, propias, no mejores ni peores, propias, diferentes.

Estamos preparadas biológicamente para soportar el dolor, formadas culturalmente para enfrentar la adversidad. Todas sabemos que la vida es difícil, pero cuando se es mujer es mucho más difícil todavía, en la profesión, en la política, en la empresa, en el trabajo, en todo... en todo... siempre es más difícil. Y estamos preparadas además, estamos preparadas además funcionalmente para desarrollar actividades en simultáneo, en lo público y en lo privado, aún en las más altas esferas de decisión, siempre, en simultáneo. Miren, no es casualidad que durante la dictadura hayan sido mujeres las que se pusieron pañuelos blancos en la cabeza para buscar a los desaparecidos políticos.

No es casualidad que luego, cuando los desaparecidos eran los desaparecidos sociales, hayan sido mayoría los hogares con mujeres solas al frente de la jefatura del hogar, porque los hombres se habían ido. Pero también quiero decir algo. Esos millones de mujeres que han quedado solas al frente de su familia no es porque el hombre que se fue era malo, es la miseria muchas veces lo que ha disuelto la familia en la República Argentina.

El hombre está preparado culturalmente para proveer, para mantener, para proteger. Cuando queda sin trabajo se quiebra, se quiebra culturalmente, y entonces se va. Es a esas mujeres que yo convoco a la formación de estos valores de la cultura del trabajo y del esfuerzo, de la perseverancia, porque en esto de trabajar y de ser perseverantes hemos dado muestras sobradas.

Quiero decirles, argentinos, que además estas tres construcciones, de Estado democrático, de modelo económico y acumulación con inclusión social, de cambio cultural, de paradigma cultural, lo hemos hecho además desde aquí, desde nuestra casa, de América Latina, sin la ficción del primer mundo, aquí en la región, donde tenemos identidad y pertenencia, no para negarnos al resto del mundo sino para reconocernos mejor, y proyectarnos mejor también. Y además, y además argentinos, lo hemos hecho sin aporrear, sin palos.

Yo recuerdo esa Argentina del primer año, de los primeros días, miles y miles de argentinos sin trabajo, cortando puentes, calles, avenidas... miles... miles... Hagamos ejercicio de memoria, cuántas veces le decían a usted, presidente, que había que proceder con mano dura, restableciendo el orden.

Y usted apostó a una Argentina diferente, a una Argentina sin palos, a una Argentina donde nunca más un presidente se tuviera que ir, o tuviera que adelantar las elecciones porque unos argentinos habían matado a otros argentinos... ¡A eso apostamos, a la vida! ¡A la vida, a la canalización democrática de la conflictividad social! Porque, argentinos, es mentira que alguien pueda hacer desaparecer la conflictividad social. Basta mirar la historia, basta mirar el mundo, la conflictividad social hace a la esencia humana.

Lo importante, argentinos y argentinas, es poder procesarlas y canalizarlas democráticamente, defendiendo la vida, defendiendo los derechos humanos de todos, claro que de todos. Pero hemos sufrido demasiado, apostemos una vez más a la vida y a la convivencia. Y yo quisiera también, presidente, decirle algo para finalizar, porque... siempre he dicho que si tuviera que elegir alguno de los logros de estas construcciones, siempre he dicho que apostaría sin lugar a dudas por la construcción de la autoestima, de esa autoestima que usted les devolvió a los argentinos.

Pero... permítame decirle que a esa autoestima que usted les devolvió a los argentinos, también acaba de darle un gesto personal político sin precedentes. Porque no es común, en los tiempos que corren, ni en la Argentina ni en el mundo, ni en la Argentina ni en el mundo, que alguien con más del 70% de opinión positiva, con más del 50% de intención de voto, y con las posibilidades de seguir, decida no hacerlo. No es común... No es común... Este tal vez haya sido el cambio más importante, porque no es el cambio que tienen que hacer los otros, que siempre es más fácil demandarlo, es el cambio que cada uno de nosotros tenemos que hacer de las propias conductas. Y usted lo había dicho, pero no se lo creían, se lo había dicho a connotados periodistas, a políticos, a funcionarios suyos, a compañeros suyos.

Yo veía cuando usted lo decía que lo miraban como... bueno, como se mira a alguien cuando uno piensa que es el presidente, pero que en el fondo no le creían... así lo miraban. Y no era que desconfiaban de usted, tampoco es que quienes puedan ir a demandar nuevamente la voluntad popular esté mal que lo hagan. No, no, no le creían, porque ninguno, absolutamente ninguno hubiera hecho lo que usted hizo.

Eso es... Y eso es lo que lo convierte en un gesto distintivo. Mariano Moreno, Mariano Moreno, ustedes saben, uno de mis próceres predilectos, el favorito es Belgrano, Mariano Moreno hablaba de la autoridad del ejemplo, él hablaba de la autoridad del ejemplo. Usted tiene autoridad, pero no porque se enoje, sino por lo que hizo y por lo que hace. Esa es la autoridad, la de la propia conducta. Y quiero decirle que tampoco se la crea, no es un héroe, ¿eh?... no es ningún héroe, pero tampoco es un hombre común, por más que usted tenga la sincera vocación de ser un hombre común, es... y no desde ahora, ¿eh?, desde que lo conocí, un hombre fuera de lo común, absolutamente. Y ahora, a más de 30 años, me lo viene a confirmar una vez más, la decisión y la comprensión política del mundo, de la sociedad, y de las necesidades de ejemplos que tenemos los argentinos.

Quiero para terminar agradecerles a todos ustedes su presencia aquí, agradecerle también a los millones y millones de ciudadanas y ciudadanos argentinos que nos acompañan, que creen, que confían, no en nosotros, sino que han vuelto a confiar en ellos mismos, de que un país diferente es posible. Y que no solamente lo queremos, sino que nos lo debemos, como argentinos. Un país diferente, esto es lo que allá por el 2003 planteábamos, un país en serio, un país normal, un país en el cual volvamos a reconocernos todos y cada uno de nosotros.

Por eso, en esta tarde y en mi querida ciudad les quería agradecer profundamente, y a usted, presidente, decirle que los argentinos no lo van a olvidar. Lo único que espero, y permítame un ejercicio de egoísmo personal, todos somos un poco egoístas, espero que no lo extrañen demasiado. Muchas gracias, muchas gracias argentinos... muchas gracias Argentina... ¡Fuerza... podemos! ¡Miren adónde estamos y miren de dónde venimos! ¡Vamos a poder! Si pudieron nuestros próceres, con tan pocos elementos, cómo no vamos a poder hacerlo nosotros... ¡Con fuerza, con convicción, con coraje, por la Patria, por la Argentina, por nosotros mismos! Muchas gracias y hasta siempre.

viernes, 13 de julio de 2007

PALABRAS DE LA SENADORA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE CLAUSURA DEL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL EXTRAORDINARIO DE FILOSOFÍA

PALABRAS DE LA SENADORA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE CLAUSURA DEL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL EXTRAORDINARIO DE FILOSOFÍA, REALIZADO EN LA PROVINCIA DE SAN JUAN, REPÚBLICA ARGENTINA

Muy buenos días a todos y desde ya mi reconocimiento al esfuerzo de poner en marcha un foro donde se debate idea, pensamiento, sociedad y Estado.

No es ningún secreto, todos ustedes lo saben, que yo no soy filósofa, tampoco lo quiero ser, me faltarían muchos años de estudio y dedicación, algo que realmente exige mucho trabajo, mucho esfuerzo intelectual, mucha dedicación, pero no por ello vamos a negar la profunda articulación, la profunda vinculación estructural existente entre política y filosofía.

En épocas donde algunos nos dicen que las ideologías no cuentan, que han desaparecido, que en definitiva lo que es importante es debatir tal o cual propuesta concreta pero que en realidad la ideología no es necesaria en dirigentes políticos. Yo digo que todos los dirigentes políticos tenemos ideologías, todos los dirigentes políticos tenemos ideas. Lo que pasa es que algunos no pueden contar las ideas que tienen, y entonces las disfrazan de no necesidad de tener ideología, de no necesidad de articular precisamente a las ideas con la realidad, porque esta es la otra cuestión. (APLAUSOS).

También desde algunos cenáculos de intelectualidad se niega muchas veces a la política una dimensión de idea y articulación con la sociedad. ¿Por qué? Porque se concibe tal vez a la filosofía como un ámbito estrictamente académico, solamente propiedad de las elites pensantes y por lo tanto imposible de acceder, no ya del vulgo por supuesto, al que siempre tienen sumamente lejos, sino a cualquier otra persona que no sea iniciada académicamente en la cuestión filosófica. Y esta también es mi otra gran diferencia. Si tengo diferencia con los que sostienen que ya no importan las ideologías, también tengo diferencias con los que sostienen que la filosofía es sólo una cuestión académica. Muy por el contrario, creo que en la filosofía, los sistemas de ideas tienen sentido y alcanzan dimensiones humanas y por lo existencial cuando intervienen e interactúan con la realidad, con la sociedad para modificarla o consolidarla, que después vamos a hablar de los intereses que pueden representar esos sistemas de ideas, pero que en realidad, la ideología, las ideas, el pensamiento adquiere volumen, adquiere existencia, adquiere posibilidad existencial cuando interviene en la realidad y entonces ahí se convierte en política. Eso es en definitiva la política, las ideas aplicadas a nuestro contexto histórico, (APLAUSOS) interactuando permanentemente ante un mundo que se modifica y muta también permanentemente.

En esto soy -quiero decirlo- absolutamente hegeliana; la filosofía es hija de su época, la filosofía es esencialmente la época articulada en pensamiento. Y se me ocurre que sería bueno en este Congreso, donde la interpelación es el futuro del proyecto humano, que nos interroguemos acerca de cuál era la realidad del Primer Congreso de Filosofía, que lleva acabo allá por el ´49 en la hermana provincia de Mendoza. ¿Cuál era el mundo que circundaba ese evento, también encuentros de pensadores?

Eran, creo, ahora lo podemos ver al cabo del tiempo, la terminación de la modernidad. La posguerra, el surgimiento de un mundo bipolar, eran los finales de la modernidad que se caracterizó, esencialmente, por la formulación de categorías de pensamientos absolutas, totales, abstractas, profundamente racionalistas.

El mundo, de aquel primer congreso, fue en ese momento un mundo bipolar entre lo que podríamos denominar la utopía socialista, el socialismo, el marxismo por un lado, y el liberalismo, por el otro. Frente a eso, ustedes saben, es parte de la historia, el entonces presidente Perón formuló su ponencia filosófica en ese congreso acerca de la Tercera Posición o Comunidad Organizada que también era, pese a que fue titulada como modelo argentino, una categoría de interpretación y de decodificación de carácter absoluto y universal.

¿Cómo era el mundo además? Era un mundo de seguridades y certezas; las relaciones humanas, las relaciones laborales tenían noción de toda la vida. Alguien era un obrero ferroviario y posiblemente pensara que iba a morir como obrero ferroviario y se jubilaba como obrero ferroviario; había certezas. Y las dos ideologías dominantes de ese sistema bipolar cada una presuponía la construcción de un mundo perfecto y un final feliz, era la utopía socialista y también la utopía del liberalismo, de la democracia perfecta, donde finalmente todo cerraría en una verdad y en un modo de asociación política de carácter universal, “urbi et orbi” y sin ninguna connotación religiosa por favor.

¿Qué ha pasado, cómo nos encuentra este mundo en este Segundo Congreso hoy aquí? ¿Qué fue de aquel mundo seguro y perfecto que desde las ideologías básicas en ese mundo bipolar, nos planteaban la posibilidad de llegar a ese mundo feliz, perfecto y seguro?

La primera, que la perfección no es una condición humana y la segunda que “a seguro lo llevaron preso porque no tenía documentos”. Y hoy este mundo es sustancialmente diferente a aquel. Primero fue la caída de la utopía socialista. Siempre digo que el final de la modernidad va a ser discutido.

Ustedes saben que en la historia hay hechos fundamentales que van marcando los hitos de las etapas, así como los historiadores discuten si fue la caída de Constantinopla o el Descubrimiento de América el inicio de la modernidad, el fin de la Edad Media, yo creo que se va a discutir si fue la caída del Muro de Berlín o la caída de las Torres Gemelas el fin exacto de la modernidad. Lo cierto es que a unos y a otros, a quienes pensaban que el socialismo era la utopía, el marxismo era la utopía que llevaba al mundo perfecto, el Muro de Berlín derribó la ilusión y la utopía.

Anoche le comentaba al Gobernador, y permítanme la digresión, muy tarde vi una película, que les recomiendo: “La vida de los otros”, una excelente producción alemana, donde plantea finalmente que todos los totalitarismos, cualquiera sea el signo con el cual pretendan vestirse anulan eso de lo que tan maravillosamente nos hablaba Marilina recién, que es la libertad, la autonomía, y también el derecho a nuestra condición humana, contradictoria, compleja, con lados oscuros y lados claros. Esta es la otra cuestión, que también debemos involucrar en el análisis de nuevas categorías de pensamiento, no ya con validez universal, sino comenzar a advertir que luego también de las Torres Gemelas, cuando cae la utopía que se levantó después de la caída del Muro de Berlín, cuando Francis Fukuyama nos anunciaba “el fin de la historia”, en la democracia liberal, también esa segunda caída pone en crisis el concepto de una democracia liberal que se quería imponer bajo forma de globalización, que no es aceptada en todas partes del mundo. (APLAUSOS).

¿Qué significa esto? ¿Qué significa esta negación de las categorías de pensamientos universales y abstractas a ser impuesta como una regla todas las sociedades? Significa esencialmente comprender la complejidad de un mundo y asumir también la complejidad de la condición humana, que nos exige hoy, frente a este mundo admitir la existencia de distintos polos en el mundo, de bloques, que yo creo que va a ser esencialmente en mundo que sobreviene, a ese mundo bipolar, unipolar que se produce luego de la caída del Muro de Berlín y que finalmente culmina con esta sensación que sentimos todos de que las cosas no andan bien para el factor humano en el mundo que hoy tenemos. No significa en absoluto la resignación al cambio y a las transformaciones, no significa el relativismo cínico con que algunos quisieron llenarnos, luego de la caída del Muro de Berlín, significa la aceptación de que también las identidades colectivas, que se creían sepultadas con el fenómeno de la globalización y que bajo las formas de partidos políticos y sindicatos habían sido el signo distintivo de la última etapa de la modernidad iban a desaparecer.

Y no pueden desaparecer porque está en nosotros mismos, y esto es absolutamente científico. No lo descubrí yo lo descubrió un señor que se llamaba Sigmund Freud y que establece en la emoción humana, en el afecto el componente básico que acompaña a la racionalidad y a la inteligencia y que ambos son los que constituyen precisamente a la condición humana.

¿Qué significa entonces un mundo multipolar, complejo, con diversidades culturales? ¿Será el choque de civilizaciones, que nos preanunciaba Samuel Huntington, allá por la década de los 90. No, yo no creo tampoco en eso, creo en la posibilidad de articular entre los distintos bloques que casi naturalmente en base a identidades comunes, a espacios geográficos, historias comunes van consolidándose en el mundo. Y en ese sentido creo que el espacio latinoamericano es un espacio concreto, que exige categorías propias de pensamiento. No porque no podamos identificar cuestiones que tengan validez universal.

Yo creo que derechos humanos, no solamente con el concepto de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en París, allá por 1948, sino con un sentido más amplio y más profundizado aún de los derechos humanos, admitiendo la diversidad cultural, étnica que muchas veces implica esta noción de derechos humanos la que nos va a exigir una apertura mental, que nos permita admitir, aceptar que pueda haber gente que piense que otro tipo de asociación política a la que nuestro pensamiento occidental considera como el más importante, y que yo lo considero porque soy hija de esa tradición occidental, pero puede haber alguien, pueden haber sujetos históricos, sociales, populares, que conciban otras formas de asociación política. Y esto debe ser interpretado, decodificado, aceptado y procesado en esto que decimos nosotros: el factor humano y el proyecto del sujeto humano.

Podríamos decir entonces, que si alguna vez, como parte de una generación soñamos con cambiar el mundo, hoy estamos más humildes, apenas queremos cambiar a nuestro país y ayudar a que cambie la región. (APLAUSOS). Pero me parece que en este comenzar a aceptar la imposibilidad de dar cuenta del todo en una ideología, la imposibilidad de aceptar ser el todo, el orgullo o la vanidad intelectual, que por ejemplo tuvo la Ilustración, que pretendió querer explicar el mundo para siempre, debemos entender que muchas cosas y casi nada es para todos y que mucho menos es para todo el tiempo. Porque además saben una cosa, me encanta vivir y ser parte de un género en el que la sorpresa, el pensamiento diferente, la realidad que cambia es interpretada, decodificada y afrontada.

Hemos sido esencialmente sujetos no para vivir siempre, históricamente, a través de los siglos de la misma forma y con las mismas etapas civilizatorias, sino para transformar y modificarnos permanentemente. Esto es lo que nos diferencia a los humanos, del resto de la escala animal: la posibilidad de transformar, la posibilidad de modificar, de repensar, de revisar categorías, de revisar pensamientos con absoluta libertad, autonomía y apertura mental.

Y se me ocurre entonces, con mayor humildad que en el pasado, que en este bloque concreto de Latinoamérica, en este espacio concreto de la República Argentina, categorías de pensamientos con claves como derechos humanos, con un concepto inclusive más amplio. Durante el siglo pasado los derechos humanos tuvieron para nosotros en la región la significación de la violación masiva, por parte de las dictaduras, masivas y planificadas estos derechos.

Hoy, afortunadamente, ya no tenemos esa violación masiva y planificada de los derechos humanos, pero tenemos otras violaciones: la de la inequidad, la pobreza y la desigualdad, que es la otra gran clave que debe abordar la región. (APLAUSOS). Una región que también es, hacia adentro de sí misma compleja y diversa.

Siempre cuando doy conferencias o tengo encuentros en otras latitudes, en Europa, fundamentalmente, siempre preguntan entre curiosidad y extrañeza por los fenómenos latinoamericanos. El tema del peronismo es un tema que ha desvelado a numerosos intelectuales europeos, siempre nos miran como algo raro, pero en general la región con esos surgimientos de los últimos tiempos es mirado de manera particular.

Un senador socialista francés me preguntaba, en París, en febrero, qué pasa en la región, hay un giro hacia la izquierda. Y yo le decía que es mucho más simple: ahora los gobernantes en América latina se parecen a los gobernados. Yo no sé si será a la derecha, al centro, a la izquierda o al fondo, pero me parece sí que hay una nueva realidad latinoamericana y que tenemos que dar cuenta de esa diversidad, que también tenemos en nuestros propios espacios y proyectos, porque diferentes también son nuestras historias, nuestras identidades y nuestras tradiciones.

El otro día recibía, junto al Presidente Kirchner, al vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera, un intelectual de fuste boliviano y él hablaba precisamente de esto: de la diversidad. Él hablaba de un “capitalismo andino amazónico”. Nosotros hablamos de otras realidades, porque otras son las realidades de la República Argentina, frente a Bolivia, a Brasil o frente a Venezuela o frente a Chile. Todos tenemos particularidades, pero creo que las claves de derechos humanos, desigualdad y pobreza y clave, la otra, la tercera, la que no puede estar ausente: la cuestión democrática que tan bien desarrolló, quien me precedió en el uso de la palabra, son los tres elementos que podíamos unirlos en una categoría de pensamiento latinoamericano, que sea la que nos permita interpretar, decodificar esta realidad nueva, nuestra para ser aprovechada en toda su increíble potencialidad.

Somos un continente sin problemas étnicos ni religiosos, muchas veces nos miraron con extrañeza desde los grandes “centros civilizados” con categorías de pensamientos diferentes a las nuestras, muchas veces no se entendieron movimientos de masas, fenómenos sociales que tienen que ver con la otra cuestión del pensamiento que no es solamente la cuestión abstracta y racionalista, como les decía antes, sino también lo emocional e identitario que tiene el afecto en una sociedad para agrupar identidades y entonces construir nuevos colectivos, que es de lo que esto se trata.

Finalmente creo que es muy importante que hombres y mujeres con responsabilidades en la articulación de pensamiento, en su formulación académica, en conjunto con hombres y mujeres que tenemos las responsabilidades concretas de todos los días, de resolver los concretos problemas, interactuemos. Eso es lo que necesitamos: interactuación, pensamiento, idea y práctica; idea y praxis. Eso no es muy nuevo, eso es casi también de la modernidad.

Creo entonces que estamos en un momento crucial, que exige de parte de todos nosotros mucha apertura mental, mucho el estar dispuestos a la sorpresa, a lo nuevo, a lo diferente. Y a no asustarse ante lo nuevo y lo diferente que eso es lo que hace que la filosofía, la política, y en síntesis la vida tengan sentido. Muchísimas gracias y dejamos clausurado formalmente el II Congreso Mundial de Filosofía, muchísimas gracias, pero muchísimas gracias. (APLAUSOS).

jueves, 5 de julio de 2007

9 de Julio de 1947

El 9 de julio de 1947 el presidente Perón declaró en San Miguel de Tucumán la Independencia Económica, en momentos en que visitaba nuestro país el presidente de Chile, Gabriel Gonzalez Videla. Tres días antes de la Declaración, Perón afirmó que el coloniaje económico importa el vasallaje político y que el imperialismo capitalista interfiere la vida de los pueblos en su desmedido afán de lucro, dos verdades que aún tienen plena vigencia.

Al hablarle a los tucumanos Perón expresó: Que sea ésta para todos los tiempos la Meca de nuestra Independencia, donde los hombres lleguen con unción ante este altar sagrado de la causa de la Libertad para prometer al pueblo que ningún argentino, por miserable que se sienta, podrá exponer jamás la bendición de su soberania y de su independencia.

Acta de Declaración de la Independencia Económica

En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, a los nueve días del mes de julio de mil novecientos cuarenta y siete, en celebración del centésimo trigésimo primer aniversario de la declaración de la independencia política, sancionada por el congreso de las Provincias Unidas reunido en mil ochocientos dieciséis, se reúnen en acto solemne los representantes de la Nación, en sus fuerzas gubernativas y en sus fuerzas populares y trabajadoras, para reafirmar el propósito del pueblo argentino de consumar su emancipación económica de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela, control y dominio, bajo las formas de hegemonías económicas condenables y de las que en el país pudieran estar a ellos vinculados.

A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la Nación, comprometen las energías de su patriotismo, y la pureza de sus intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas nacionales y concertar los términos de una verdadera política para que en el comercio internacional tengan base de discusión, negociación y comercialización los productos de trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada para la República la suerte económica de su presente y su porvenir. Así lo entienden y así lo quieren, a fin de que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de la tierra que los consumen puedan encontrar un nivel de prosperidad y bienestar más alto que los alcanzados en ninguna época anterior y superiores a los que puedan anotarse en el presente. Por ello, reafirman la voluntad de ser económicamente libres como hace ciento treinta años proclamaron ser políticamente independientes.

Las fuerzas de la producción e industrialización tienen ahora una amplitud y alcance no conocidos y pueden ser superadas por la acción y trabajo del pueblo de la República. El intercambio y la distribución suman cifras que demuestran que el comercio y la industria se expanden conjuntamente con aquellos. La cooperación, que contribuye a fijar de manera permanente las posibilidades humanas, será activada hasta alcanzar el completo desenvolvimiento que demandan las nuevas concepciones del comercio y empleo mundiales de las energías.

A su término, una vez leída esta declaración y preguntados si querían que las provincias y territorios de la República Argentina tuviesen una economía recuperada y libre del capitalismo foráneo y de las hegemonías económicas mundiales o de las naciones comprometidas con aquéllas, aclamaron y reiteraron su unánime y espontáneo -así como decidido- voto por la independencia económica del país, fijando por su determinación el siguiente

PREÁMBULO

Nos, los representantes del pueblo y del gobierno de la República Argentina, reunidos en Congreso Abierto a la voluntad nacional, invocando a la Divina Providencia, declaramos solemnemente a la faz de la tierra la justicia en que fundan su decisión los pueblos y gobiernos de las provincias y territorios argentinos de romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo enclavado en el país y recuperar los derechos y gobierno propio y las fuentes económicas nacionales. La Nación alcanza su libertad económica para quedar, en consecuencia, de hecho y de derecho, con el amplio y pleno poder de darse las formas que exijan la justicia y la economía universal en defensa de la solidaridad humana.

Así lo declaran y ratifican ante el pueblo y gobierno de la Nación el gobierno y pueblo aquí representados, comprometiéndose, uno y otro, al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas y honor. Comuníquese a la Nación y, en obsequio del respeto que se debe a los demás Estados, detalladamente en un manifiesto y acta las fuentes determinantes de esta solemne declaración, dada en la Sala de Sesiones del Congreso de las Provincias Unidas, donde en mil ochocientos dieciséis se proclamara la independencia de la República, y refrendada por los representantes del pueblo y gobierno aquí reunidos.

J. D. PERON (siguen las firmas)

lunes, 25 de junio de 2007

PALABRAS DEL DR. NÉSTOR KIRCHNER EN LA PRESENTACIÓN DEL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL EXTRAORDINARIO DE FILOSOFÍA

21/06/2007 - Casa Rosada, Salón Sur

Señor Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; señor Gobernador de San Juan; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; autoridades nacionales, provinciales; representantes del cuerpo diplomático; legisladores; señores Intendentes; profesores; filósofos; señoras y señores: en primer lugar, ustedes saben - y esto también es parte de la filosofía - que cuando a muchos de nosotros la historia nos da la posibilidad de tener la iniciativa política en la conducción de la nación, nos sentimos administradores, estadistas, filósofos, somos todos. Conmigo quédense tranquilos que yo no voy a inventar ninguna frase de Sócrates, como hizo algún expresidente.

Creo que si queremos hablar de filosofía y de este Segundo Congreso sobre Filosofía; en 1949 el General Perón fue quien lo convocó; en 1987, en Córdoba, el Dr. Alfonsín y ahora tenemos este Tercer Congreso, que se hace en nuestra querida provincia de San Juan, donde la provincia de San Juan tiene un rol relevante.

Yo creo que son épocas muy diferentes, son Estados y tiempos diferentes; es muy difícil poder enlazar y es muy difícil encontrar y combinar las respuestas que se daban en el 49’, con las del 87’, con las del 2007 y por supuesto las propuestas de la construcción del mundo que está por venir. Porque Argentina forma parte de un mundo, de un mundo que tiene basada su esencia hoy en el fundamentalismo, de muchos vértices y que evidentemente si tomamos y miramos décadas hacia atrás, nos vamos a encontrar que quienes hoy formamos parte y podemos ser activos en la convocatoria de este Congreso, que es muy interesante e importante para discutir y profundizar el concepto filosófico de qué es lo que somos, hacia dónde vamos y qué debemos construir, nosotros, la mayoría de nosotros pertenecemos a generaciones que cargan una honda frustración sobre sus espaldas.

Porque muchos de los valores que nosotros defendimos con mucha convicción y lo seguimos haciendo han sido puesto en crisis, a veces por nosotros mismos y a veces por las circunstancias, los hechos y a veces por los errores propios cometidos como generación, porque es muy difícil discutir y debatir la realidad de este mundo y de la Argentina sin que se coloquen aditamentos cada vez que se intenta pensar, cada vez que se intenta elaborar una idea, cada vez que se intenta elaborar un pensamiento.

En la Argentina, y pasa en la mayoría de los lugares del mundo, pero hablando de la Argentina cada vez que alguien se anima a pensar, que se anima a elaborar ideas nuevas, distintas o que generan tensiones o que agudizan y muestran la crisis o lo que nos muestran lo qué somos en nuestra identidad, en nuestra calidad cultural o cuando nos sacamos el ropaje, la discusión y la elaboración de la propia idea nos demuestra qué es lo que somos y que nuestras crisis no fueron casualidades, sino son fundamentos propios de lo que nosotros somos, generalmente se colocan aditamentos y etiquetas. Es decir, acá se habla mucho del pensamiento, de la libertad de pensamiento, de la necesidad de la pluralidad, de la necesidad de los consensos, pero cada vez que alguien va a ejercer – con acierto y con errores – la voluntad de pensar, de elaborar, de discutir la identidad, la calidad humana, de valores que están en juego, enseguida surgen etiquetas y aditamentos, a veces, groseros y absolutamente injuriantes y agraviantes en muchos temas difíciles, que tiene la Argentina por delante para resolver. Veo como la sociedad española lo está discutiendo con mucho valor, con mucho fundamento en nuevas pautas culturales, de convivencia y demás y rápidamente se le colocan aditamentos y etiquetas y se dice que se ataca tal o cual valor que es histórico para la formación, es decir surge un pensamiento supuestamente tradicionalista que no es tal, sino que esconde el derecho a no pensar.

Por eso yo creo que lo más importante que tiene que tener este Congreso de Filosofía es no temer miedo, hay que atreverse, hay que pensar, hay que discutir todos los temas.(APLAUSOS).

Seguramente, se tendrán posiciones absolutamente diferentes, pero si no resolvemos qué es lo que somos, hacia dónde vamos o en qué fracasamos o por qué pasamos de esa autoestima, de eso de creernos que somos los mejores del mundo cuando las cosas más o menos nos van bien a cuando las cosas no nos salen tan bien y nos creemos los peores, tenemos una absoluta baja estima. No nos lo podemos explicar con la calidad de pensamiento, de recurso humano, con la calidad de los intelectuales argentinos, con la calidad de los intelectuales latinoamericanos o con la calidad de los intelectuales que hay en el mundo. Esto yo lo decíamos en una Cumbre Iberoamericana con nuestro amigo el Presidente de España, el doctor Zapatero, con quien hablábamos sobre que la marcha del nuevo marco de las civilizaciones era muy importante.

Yo creo que hay que atreverse, no hay que tener miedo, a este Congreso no vayamos con las ideas supuestas o con discusiones antagónicas, porque en el espacio de pensamiento al que yo pertenezco también tenemos muchas responsabilidades y si tenemos la verdad, que no sea la verdad absoluta y los que no piensan como nosotros es gente que no entiende lo que hay que hacer o por qué etapa estamos pasando. Esto, evidentemente, nos puede llevar a una nueva frustración.

Entonces, tiene que ser un Congreso bien abierto, donde se discuta fuertemente, que la sociedad tenga la oportunidad de estar informada porque necesariamente nos vamos a encontrar con muchos que dirán por qué se tienen que poner a discutir de filosofía, por qué se ponen a discutir el destino con todos los problemas y cosas que tenemos. Nos quieren llevar a un pragmatismo vacío porque esto es lo fundamental, para que no se formen intelectuales que puedan pensar, que puedan determinar y que puedan ayudar al avance tecnológico, al avance científico que le puedan dar un contenido, un sentido y un rumbo para construir la sociedad que nosotros merecemos.

Porque sino, tiene razón Gobernador, podemos lograr grandes éxitos económicos y hasta podemos avanzar mucho en el campo de la investigación y de la tecnología, pero si no sabemos para qué, por qué y hacia dónde vamos, evidentemente, corremos el riesgo de nuevas frustraciones.

También hace a la identidad del propio ser humano, hace ver que parecían indestructibles, es decir, hay sectores de la sociedad que si uno quiere discutir ciertos temas o debatir ciertos temas que hacen a la propia vida de la gente y a la propia construcción de la vida que rápidamente se generan los peores de los epítetos para tratar de descalificar al que puede pensar así.

Uno puede pensar así o no puede pensar así, pero es necesario debatir. El mundo de hoy nos lleva a debatir todos los temas en forma muy profunda, muy abierta y éste es el pensamiento que nosotros tenemos.

Llamamos a quienes nos visitan, a todos nuestros intelectuales, a todos nuestros pensadores, a todos los argentinos, es decir, este tipo es el peor de los temores que se pueden tener, porque el nacimiento del sectarismo, del fundamentalismo en el mundo precisamente se debe a que se ha coartado la libertad de pensar. No se puede pensar y esto lo hacen quienes más poder ostentan en el mundo y nosotros, necesariamente, tenemos que tener un concepto diferente y una construcción diferente, por lo menos de las convicciones que uno tiene. De lo contrario, la verdad es que vamos a construir nuevas frustraciones y nosotros, que venimos de una generación con muchos aciertos, con muchos desaciertos pero, fundamentalmente, de una generación golpeada, dolorida, donde en determinado momento creíamos que teníamos valores absolutos, estos son los valores, nos llevaba un determinismo que estos son los valores y para allí tenemos que ir y tengamos cuidado con aquél que discute ese determinismo y ese camino porque ese está equivocado o el que no piensa como yo es un traidor, todas esas frases tan grandilocuentes que en la Argentina se saturó.

Por eso, creo que ustedes pueden dar un paso fundamental, puede ser un punto de inflexión de una sociedad que quiere crecer, tiene que entrar a valorar a los pensadores, a los intelectuales, a los constructores de cultura, a los constructores de identidad, a los constructores del tiempo que la Argentina necesita.

Yo creo que es un gran desafío, que estamos en condiciones de hacerlo y hagámoslo con la mayor de las libertades.

Ya sabemos las sociedades del pensamiento único y uniforme donde terminan, yo prefiero las sociedades tensionadas, a veces en crisis, porque de las crisis del pensamiento, naturalmente, salen nuevas verdades contenedoras que nos permiten construir nuevos caminos, y, evidentemente, una sociedad que no tiene referentes intelectuales y que no tiene referentes y pensadores que la ayuden a orientarse hacia dónde vamos, es muy difícil que tenga y se pueda orientar en el futuro que la Argentina necesita.

Así que, bien entroncados en el mundo, entendiendo la globalización que no existe solamente en la economía, hay una globalización del pensamiento nos guste o no. A veces, algunos grandes pensadores amigos se enojan cuando yo digo esto, pero yo creo que nos han globalizado en muchos casos también el pensamiento, nos han generado miedos de definir ciertos temas, nos han generado etiquetas cuando nos definimos, creo que ustedes pueden generar ese punto de inflexión para cualificar y lograr esa síntesis superadora que el mundo, América y la Argentina están necesitando.

Así que, para mí, Gobernador, queridos amigos, visitantes, gente de la Argentina, es un tremendo honor poder hacer esta presentación y espero que sea un debate duro, difícil, tensionante; no importa, discutan, debatan, generen nuevas síntesis, ayúdennos a pensar y todo lo que está en crisis hay que discutirlo y sabemos que tenemos muchísimas cosas en crisis porque no hubiéramos tenido las crisis que terminaron derivando siendo económicas si hubiéramos avanzado de acuerdo con las necesidades globales que tenía el mundo y la Argentina y no hubiéramos dejado de discutir y debatir como pasó en la Argentina en algún momento y como muchas veces nos generan el temor, “no, mejor no, vamos a lo concreto”. Y ustedes se dan cuenta, nosotros, los propios dirigentes a veces decimos “vayamos a lo concreto, no discutamos ciertos temas”, como si discutir ciertos temas fuera perder el tiempo.

Perdamos el tiempo si queremos construir una Argentina como corresponde.

Muchísimas gracias.

jueves, 21 de junio de 2007

Conducción Política (J. D. Perón)

FORMACIÓN DE LOS CUADROS PERONISTAS

Como tercer asunto, o tercera misión, creo que sigue en importancia la formación de los cuadros. Los cuadros peronistas deben ser cubiertos, no solamente con hombres que trabajen para nuestro Movimiento, sino que también deben ser predicadores de nuestra doctrina. Todos los movimientos de acción colectiva, si necesitan de realizadores, necesitan también de predicadores. El realizador es también hombre que hace sin mirar atrás. El predicador es el hombre que persuade para que todos hagamos, simultáneamente, lo que tenemos que hacer.

PREDICADORES Y REALIZADORES

Por eso considero que la formación de los cuadros, que ha de iniciarse en esta casa, es una función principalísima para el éxito de nuestro Movimiento y de nuestra doctrina: formar hombres realizadores y formar también predicadores. Los dos son indispensables para nuestro Movimiento. En esos cuadros quien logre ser a la vez realizador y predicador es, el ideal que puede alcanzar un hombre. Pero hay algunos que no tienen condiciones para realizar. No los debemos desechar, porque ellos pueden tener condiciones para hacer realizar a los otros, lo que ellos no son capaces de realizar. Es indudable que en este orden de ideas, para el Movimiento Peronista todos los hombres que llegan a esta casa son útiles.

CAPACITAR A LOS HOMBRES PARA OUE SEAN MAS ÚTILES

Nuestra misión es capacitarlos para que sean más útiles. Debe estudiarse aquí a cada hombre, porque cada uno ha recibido, en diversa dosificación , condiciones que son siempre útiles, activas y constructivas para nuestro Movimiento. Les daremos las armas que más cuadran a sus inclinaciones y a la misión que deberán desarrollar en la vida peronista, y si lo hacemos bien, ellos nos lo agradecerán y el Movimiento irá progresando paulatinamente, en proporción con la capacidad de que sepamos dotar a nuestros propios hombres. Por eso la función de formar los cuadros de nuestro Movimiento en esta Escuela tiene una importancia extraordinaria, porque en la formación de ellos ya va incluido todo el proceso anterior, de mantener, consolidar y desarrollar nuestra doctrina, inculcarla y mantenerla al día, como ya hemos explicado, que son las cuatro funciones de la Escuela.

CAPACITAR LA CONDUCCIÓN

Ahora, dentro de la formación de esos cuadros, viene un capítulo que es de suma importancia: el de capacitar la conducción. En los movimientos de hombres, en los movimientos colectivos, siempre la función más difícil es la de conducir. Por eso no existen muchos conductores en el mundo y muchas colectividades carecen de hombres que las sepan y las puedan conducir, porque la conducción es un arte, y los artistas no se forman, desgraciadamente, en las escuelas. Las escuelas dan técnicos, pero no dan artistas.

CONDUCTORES NACEN O SE HACEN POR EL TRABAJO

Por esa razón nosotros no decimos que puede ser función de la Escuela el formar conductores, porque los conductores no se hacen. Desgraciadamente, los conductores nacen, y aquel que no haya nacido, sólo puede acercarse al conductor por el método. El que nace con suficiente óleo sagrado de Samuel, no necesita mucho para conducir; pero el que no nace con él, puede llegar a la misma altura por el trabajo. Por eso Moltke dijo una vez que el genio es trabajo. Al genio se llega por esos dos caminos. También por la perseverancia, el perfeccionamiento, el trabajo constante, se puede llegar al genio.

NECESIDAD DE CULTIVAR LAS ARTES

Esas dos concepciones son las que nos apartan de la escuela fatalista del siglo XVIII, donde decían que si los artistas nacen, no habría necesidad de cultivar las artes, ya que si nace, nacerá sólo, y si no, no llegará nunca a conformar un artista.

Yo no creo que todos los artistas hayan nacido. Hay un gran porcentaje que con el trabajo se acerca tanto al genio que ha llegado a conseguirlo. Por eso digo que esta cuarta función de la Escuela es quizá la más difícil y la que hay que manejar con una mayor prudencia, para no descorazonar a los hombres y para prestar al Movimiento la ayuda más eficaz, en el orden de su conducción.

TÉCNICA DE LA CONDUCCIÓN

Por otra parte, la conducción, en el campo político es toda una técnica. En el mundo, en general, no se ha estudiado mayormente esta conducción, porque los hombres encargados de realizarla, en su mayoría, no apuntaron a ser grandes conductores desde muchachos. Apuntaron a todas las demás inclinaciones, más o menos convenientes para ganarse la vida o para triunfar en la vida, pero pocos se han dedicado a profundizar lo que es la conducción, pensando a los quince años que a los cincuenta ellos serian conductores. De manera que poca gente se ha dedicado en el mundo a estudiar profundamente lo que es la técnica de la conducción.

LA CIENCIA Y EL ARTE DE LA CONDUCCIÓN

La conducción política es todo un arte, y ese arte está regido por principios, como todas las artes. Si no tuviera principios no sería un arte, así como una ciencia que no tiene leyes tampoco es una ciencia. La diferencia que hay entre la ciencia y el arte consiste en que la ciencia se rige por leyes, leyes que dicen que a las mismas causas obedecen los mismos efectos, y el arte se rige por principios que son comunes en su enunciación, pero que son infinitamente variables en su aplicación, y ahí está la dificultad del arte, porque el arte no presupone solamente la aplicación de leyes, sino también la aplicación de principios en las cuales la creación representa el ochenta por ciento del fenómeno, y la creación no es producto de una técnica. La creación es producto de una inspiración que los hombres tienen o no.

En esa técnica de la conducción es indudable que existen factores ponderables y factores imponderables.

NO HAY RECETAS PARA CONDUCIR PUEBLOS

Por esa razón, en este proceso no se puede aplicar un cálculo de probabilidades, porque los imponderables son tan grandes como los factores que pueden ser previstos y contrapesados en el cálculo.

El empleo de formas rígidas, en esta clase de acciones, no es posible. No hay recetas para conducir pueblos, ni hay libros que aconsejen cuáles son los procedimientos para conducirlos. Los pueblos se conducen vívidamente, y los movimientos políticos se manejan de acuerdo al movimiento, al lugar y a la capacidad de quienes la acción para manejarlos. Sin eso es difícil que pueda conducirse bien. No es la fuerza, no es solamente la inteligencia, no es el empleo mecánico de los métodos, no es tampoco el sentido ni el sentimiento aislado, no hay un método ideal para realizarlo, ni existe un medio eminentemente empírico. Es decir, es una concentración de circunstancias tan variables, tan difíciles de apreciar, tan complejas de percibir, que la inteligencia y el racionalismo son a menudo sobrepasados por la acción del propio fenómeno. Y para concebirlo hay solamente una cosa superior, que es la percepción intuitiva e inmediata y la contra acción que de ese fenómeno vuelve a reproducirse como fenómeno en la colectividad.

ACCIÓN INMEDIATA DEL CONDUCTOR

Sin esa acción, rápida, eficaz, donde se aplican los principios y se aprovecha la experiencia, pero no pensando ni en el principio ni en la experiencia, porque si uno analiza ambas cosas, llega tarde y el fenómeno se ha producido en contra de todo cuanto uno había previsto. Es decir, que son acciones inmediatas que deben producir reacciones también inmediatas, donde la inteligencia interviene sólo en parte. Hay una fuerza de distinto orden de percepción, que los hombres tienen o no tienen y que los capacitan o no para tomar por reacción inmediata lo que el racionalismo tardaría mucho tiempo para producir.

UNA FUERZA SUPERIOR

En este sentido, la planificación y todas esas innumerables operaciones que la inteligencia humana ha planeado a lo largo de los ciclos de todos los tiempos de la historia, no son suficientes. Es una cosa que se adquiere, que se posee. Es un fenómeno de aquellos que la inteligencia no puede ni podrá jamás explicar. Es una fuerza superior. Es muchas veces la suerte, el destino, la casualidad. Pero ellos suelen estar también guiados por una fuerza superior, donde la moral, la razón y la verdad podrían ser tres nombres magníficos para representar esas fuerzas que no podríamos denominar de otra manera.

IMPORTANCIA DE LA INTUICIÓN

Por eso se ha dicho que la conducción es un arte simple y todo de ejecución. Es un arte simple, y todo de ejecución; si... para algunos. Es un arte simple y todo de ejecución como son todas las artes. Pero hay tina interpretación aún de esa fórmula simple de la conducción, y que es casi intuitiva. Por eso yo tengo un poco de fe en que las mujeres capacitadas para esto pueden llegar a grandes destinos, porque en ellas se ha observado más profundamente guardada la intuición, y ese sentido de la conducción tiene mucho de intuición. Conocemos casos, en la conducción, de hombres oscuros que no han cometido casi errores, y de sabios que no han dejado de cometer casi ninguno de los errores que se les presentaron en el camino de la conducción.

LOS PRINCIPIOS Y LA EXPERIENCIA

Lo que aquí se puede enseñar, en la Escuela es lo que conforma toda la teoría de la conducción, que es simple. Lo primero que se necesita es conocer la parte inerte del arte. La parte inerte del arte es lo que el hombre puede recoger de su inteligencia y reflexión y de lo que la historia presenta como ejemplo. Vale decir, hay una teoría que se conoce, que es conocida, que se puede enunciar con una serie de principios que nacen de la racionalización de los hechos mismos. Es un estudio filosófico de los hechos que cristalizan reglas, que en la mayor parte de los casos han dado buen resultado y han sido aparentes para la conducción. A eso llamamos principios.

En la historia hay un sinnúmero de ejemplos, que en tales circunstancias, mediando tales causas, produjeron tales efectos. Y eso le da al hombre la experiencia, experiencia que no puede esperar de su propia persona, porque la experiencia de la conducción llega tarde y cuesta muy caro, puesto que cuando uno la aprende, ya no le sirve para nada.

FORMAR EL CRITERIO PARA LAS RESOLUCIONES RÁPIDAS

Combinando el estudio activo de esos ejemplos, que la experiencia y la realidad presentan como concretos, al análisis, mediante los principios que la inteligencia ha aislado quizá de los propios hechos, uno puede conformar una gimnasia intelectual que le va formando el criterio necesario para la interpretación rápida y eficaz de los hechos y las medidas que en consecuencia puede tomar. Se estudian todos esos ejemplos en la historia de la conducción política, no para aprenderlos por si se repiten, porque en la historia no se repite dos veces el mismo caso en igual forma. No se estudian para aprenderlos: se estudian como una gimnasia para ser más sabios en todas las ocasiones. Y eso, realizado en forma activa, no en forma de conferencia o en forma, diremos, de lección. No, no; hay que trabajarlo; hay que hacer trabajar el criterio propio en cada caso, porque es el criterio el que va a servir en los casos y no el ejemplo ni el principio.

jueves, 14 de junio de 2007

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LOS METODOS DE DIRECCION (MAO TSE TUNG, junio de 1943)

1. Hay dos métodos que los comunistas debemos aplicar en todo trabajo que realicemos: uno es combinar lo general con lo particular, y el otro, ligar la dirección con las masas.

2. Ante cualquier tarea, si no se hace un llamamiento general, es imposible movilizar a las amplias masas para la acción. Sin embargo, si los dirigentes se quedan en el llamamiento general no se ocupan concreta y directamente de la ejecución cabal, en algunas organizaciones, del trabajo que llaman a realizar, para abrir una brecha en un punto dado, adquirir allí experiencia y luego orientar con ella a las demás entidades, no podrán comprobar si es justo ese llamamiento ni enriquecer su contenido, con lo que dicho llamamiento correrá el peligro de quedar en letra muerta. Por ejemplo, durante la campaña de rectificación en 1942, hubo éxitos allí donde se empleó el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular, y no los hubo donde no se aplicó este método. En la campaña de rectificación en 1943, todos los burós y subburós del Comité Central y los comités regionales y de prefectura del Partido, además de lanzar un llamamiento general (plan anual de la campaña), deben hacer lo siguiente a fin de adquirir experiencia: elegir dos o tres lugares (no muchos), sean departamentos de su propio organismo o entidades oficiales, escuelas o unidades militares cercanas; realizar en ellos un estudio en profundidad para conocer detalladamente el desarrollo de la campaña de rectificación allí y para conocer minuciosamente el pasado político, características ideológicas, aplicación en el estudio y diligencia en el trabajo de algunos miembros representativos (no muchos tampoco) de su personal, y además, orientar personalmente a los responsables de estos lugares en la solución concreta de los problemas prácticos. Como cada entidad oficial, escuela y unidad militar tiene también varias secciones, sus dirigentes deben proceder de igual manera. Este es además un método que permite a los dirigentes aprender y dirigir al mismo tiempo. Ningún dirigente sabrá dar orientación general al conjunto de las entidades a su cargo, a menos que obtenga experiencia concreta en cuanto a individuos y asuntos determinados de entidades subordinadas específicas. Este método debe ser generalizado para que los cuadros dirigentes de todos los niveles aprendan a aplicarlo.

3. La experiencia de la campaña de rectificación en 1942 demuestra también que en cada entidad es indispensable para el éxito de la campaña que se forme en el curso de ésta un grupo dirigente compuesto de un pequeño número de activistas reunidos en torno al responsable principal de la entidad en cuestión, y que este grupo forje una estrecha ligazón con las amplias masas participantes en la campaña. Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, si no se la liga con la actividad de las amplias masas. No obstante, la actividad de las amplias masas, sin un fuerte grupo dirigente que la organice en forma apropiada, no puede mantenerse por mucho tiempo, ni desarrollarse en una dirección correcta, ni elevarse a un alto nivel. En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres categorías de personas: las relativamente activas, las intermedias y las relativamente atrasadas. Por eso, los dirigentes deben saber unir en torno suyo al pequeño número de elementos activos y, apoyándose en ellos, elevar la conciencia política de los elementos intermedios y ganarse a los atrasados. Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo puede formarse gradualmente en medio de la lucha de las masas, y no al margen de ella. En el curso de una gran lucha, la composición del grupo dirigente no debe ni puede, en la mayoría de los casos, permanecer invariable a través de las etapas inicial, media y final; es necesario promover constantemente a los activistas surgidos en la lucha, para sustituir a aquellos miembros del grupo dirigente que resulten inferiores en comparación con ellos o que hayan degenerado. Una de las causas fundamentales de por qué no ha podido avanzar el trabajo en muchos lugares y entidades oficiales, está en la falta de un grupo dirigente así, que se mantenga bien unido, vinculado con las masas y siempre sano. Si en una escuela de un centenar de personas no hay un grupo dirigente formado de acuerdo con las circunstancias reales (y no reunido artificialmente) y compuesto de varios o algo más de una decena de los elementos más activos, rectos y sagaces entre los profesores, empleados y estudiantes, esa escuela ha de marchar mal. Debemos aplicar en todas las entidades oficiales, escuelas, unidades militares, fábricas y aldeas, sean grandes o pequeñas, lo que indica Stalin acerca de la creación de un grupo dirigente en la novena de las doce condiciones para la bolchevización de los Partidos Comunistas[1]. La elección de los miembros de tal grupo dirigente debe tener por criterio las cuatro condiciones formuladas por Dimitrov al tratar de la política de cuadros: devoción total, ligazón con las masas, capacidad para orientarse independientemente en toda situación y espíritu de disciplina[2]. Tanto al cumplir cualquiera de las tareas centrales -- guerra, producción, educación (incluida la campaña de rectificación) --, como al inspeccionar el trabajo, examinar la historia de los cuadros o realizar cualquier otra labor, hay que adoptar el método de ligar el grupo dirigente con las amplias masas, además del método de combinar el llamamiento general con la orientación particular.

4. En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección correcta está basada necesariamente en el principio: "de las masas, a las masas". Esto significa recoger las ideas (dispersas y no sistemáticas) de las masas y sintetizarlas (transformarlas, mediante el estudio, en ideas sintetizadas y sistematizadas) para luego llevarlas a las masas, difundirlas y explicarlas, de modo que las masas las hagan suyas, perseveren en ellas y las traduzcan en acción, y comprobar en la acción de las masas la justeza de esas ideas. Luego, hay que volver a recoger y sintetizar las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para que perseveren en ellas, y así indefinidamente, de modo que las ideas se tornan cada vez más justas, más vivas y más ricas de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.

5. La concepción de que, trátese de una organización o de una lucha, entre el grupo dirigente y las amplias masas debe haber relaciones correctas, la concepción de que las ideas correctas de dirección sólo pueden elaborarse recogiendo y sintetizando las ideas de las masas y llevándolas luego a las masas para que perseveren en ellas, y la concepción de que, al poner en práctica las ideas de dirección, se debe combinar el llamamiento general con la orientación particular, deben ser ampliamente difundidas en el curso de la actual campaña de rectificación, con el fin de corregir los puntos de vista erróneos que al respecto existen entre nuestros cuadros. Muchos camaradas no conceden importancia a unir en torno suyo a los activistas para formar un núcleo dirigente, o no saben hacerlo, y no conceden importancia a ligar estrechamente este núcleo dirigente con las amplias masas, o no saben hacerlo; por eso la suya se convierte en una dirección burocrática, divorciada de las masas. Muchos camaradas no conceden importancia a sintetizar las experiencias de la lucha de las masas, o no saben hacerlo, y, pasándose de listos, gustan de plantear de manera subjetivista cantidad de opiniones, por lo cual sus ideas resultan hueras y ajenas a la realidad. Muchos camaradas se contentan con lanzar un llamamiento general para una tarea y no conceden importancia a dar inmediatamente después orientación particular y concreta, o no saben hacerlo; en consecuencia, su llamamiento se queda en la boca, en el papel o en la sala de reuniones, y su dirección se hace burocrática. Hay que corregir estos defectos en la presente campaña de rectificación; hay que aprender a aplicar los métodos de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular en la campaña de rectificación, en la inspección del trabajo y en el examen de la historia de los cuadros, y también hay que emplearlos en todo nuestro trabajo futuro.

6. Recoger y sintetizar las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que perseveren en ellas, y, de esta manera, elaborar ideas correctas de dirección: tal es el método fundamental de dirección. En el proceso durante el cual se recogen y sintetizan las ideas de las masas y éstas perseveran en ellas, es necesario aplicar el método de combinar el llamamiento general con la orientación particular; esto es parte integrante de dicho método fundamental. Elaborar las ideas generales (llamamiento general) partiendo de la orientación particular en numerosos casos concretos, y llevar estas ideas a muchas entidades diferentes para comprobarlas (no sólo debemos hacerlo nosotros mismos, sino aconsejárselo a los demás); después, recoger y sintetizar las nuevas experiencias (hacer el balance) y elaborar nuevas directrices para la orientación general de las masas. Así deben proceder nuestros camaradas en la presente campaña de rectificación, y también en cualquier otro trabajo. La calidad de la dirección depende de la aptitud de los dirigentes para proceder según este método.

7. Al asignar a las entidades subordinadas cualquier tarea (guerra revolucionaria, producción, educación; campaña de rectificación, inspección del trabajo, examen de la historia de los cuadros; o trabajo de propaganda, de organización, de contraespionaje, etc.), un organismo dirigente superior y sus diferentes departamentos deben hacerlo por intermedio de los responsables principales de los organismos inferiores correspondientes, para que éstos asuman responsabilidades; de esta manera se asegurarán tanto la división del trabajo como la dirección unificada (centralizada). Un departamento de un organismo superior no debe ponerse en contacto sólo con el departamento correspondiente de un organismo inferior (por ejemplo, el departamento de organización, el de propaganda o el de contraespionaje de nivel superior con los departamentos inferiores correspondientes), porque en tal caso el responsable principal del organismo inferior (por ejemplo, un secretario, presidente, jefe, director de escuela, etc.) no estará informado y no podrá asumir responsabilidades. Es necesario que estén informados y asuman responsabilidades tanto el responsable principal del organismo inferior como los responsables de los departamentos interesados. Este método de centralización, que combina la división del trabajo y la dirección unificada, permite movilizar, a través del responsable principal, a muchos y a veces incluso al personal entero para que cumplan una tarea, y así se puede superar la insuficiencia de cuadros en uno u otro departamento y convertir a un buen número de personas en cuadros activos en la realización de esa tarea. Esta es también una de las formas de ligar la dirección con las masas. Tomemos por ejemplo el examen de la historia de los cuadros. Si lo realiza aisladamente un pequeño grupo de personas de un organismo dirigente, como el departamento de organización, sin duda este trabajo no se hará bien. Pero, si por intermedio del responsable de una entidad oficial o del director de una escuela, se moviliza a muchos, y a veces incluso a todo el personal o estudiantado de la entidad o escuela para que participen en este trabajo, mientras que los dirigentes del departamento de organización de nivel superior les dan una orientación correcta, aplicando así el principio de ligar la dirección con las masas, no hay duda de que será logrado satisfactoriamente el fin que se persigue con el examen de la historia de los cuadros.

8. En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas centrales. Sólo puede haber, en un tiempo determinado, una tarea central, complementada por otras de segundo y tercer orden. Por lo tanto, el responsable principal de una localidad debe, teniendo en cuenta la historia y circunstancias de la lucha allí, establecer el orden apropiado de las diferentes tareas; no debe actuar sin plan propio, emprendiendo una y otra tarea según le lleguen las instrucciones de los organismos superiores, pues esto crearía multitud de "tareas centrales" y daría paso a la confusión y el desorden. Por su parte, ningún organismo superior debe asignar simultáneamente muchas tareas a los organismos inferiores, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni especificar cuál es la tarea central, porque esto llevará desorden al trabajo de los organismos inferiores y les impedirá conseguir los resultados previstos. El dirigente debe, a la luz de las condiciones históricas y las circunstancias existentes en una localidad dada y teniendo en cuenta la situación en su conjunto, determinar con justeza el centro de gravedad del trabajo y el orden de ejecución de las tareas para cada período, aplicar con tenacidad lo decidido y asegurar el logro de los resultados previstos: esto es parte del arte de dirigir. Se trata también de una cuestión de método de dirección, a cuya solución debe prestarse atención al aplicar los principios de ligar la dirección con las masas y de combinar lo general con lo particular.

9. No vamos a tratar de todos los detalles concernientes a los métodos de dirección, y esperamos que los camaradas en cada localidad, partiendo de los principios aquí expuestos, reflexionen concienzudamente y pongan en juego su iniciativa creadora. Cuanto más dura sea la lucha, tanto más indispensable será para los comunistas ligar estrechamente su dirección con las exigencias de las amplias masas y combinar estrechamente su llamamiento general con su orientación particular, a fin de liquidar de manera definitiva los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos. Todos los camaradas de nuestro Partido que se ocupan del trabajo de dirección, deben contraponer siempre los métodos de dirección científicos marxistas a los métodos subjetivistas y burocráticos, y eliminar éstos valiéndose de los primeros. Los subjetivistas y los burócratas no comprenden el principio de ligar la dirección con las masas ni el de combinar lo general con lo particular, y obstaculizan enormemente la marcha del trabajo del Partido. Para combatir los métodos de dirección subjetivistas y burocráticos, es necesario generalizar y hacer arraigar los métodos de dirección científicos marxistas.



Notas:

[1] Véase J. V. Stalin, "Sobre las perspectivas del PC de Alemania y sobre la bolchevización".

[2] Véase J. Dimitrov, Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo, conclusiones del VII Congreso de la Internacional Comunista, parte VII: "Sobre los cuadros".

jueves, 31 de mayo de 2007

PALABRAS DE LA SENADORA NACIONAL CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER EN EL SEGUNDO SEMINARIO INTERNACIONAL DE MODERNIZACIÓN DEL ESTADO (30 de mayo de 2007)

Después de escuchar a mi querido amigo Ricardo Lagos creo que le voy a recomendar que por favor se aboque de inmediato a escribir un manual ser Presidente. (APLAUSOS)

Conozco también algún otro argentino que podría ayudarlo en la obra, tal vez usted para el tomo 1 y él para el tomo 2, pero también sé de algún argentino que puede construir un manual para ser Presidente.

Recién escuchaba atentamente a Ricardo, y muchas veces uno escucha o lee en letra de molde la necesidad de que Argentina tenga por fin alguna vez políticas de Estado. Comparaba nuestras historias, la de la hermana República de Chile y la de nuestro país, Chile que se caracterizó, salvo la tragedia del ´73, por ser un país con gran estabilidad institucional, con Fuerzas Armadas respetuosas y democráticas hasta la tragedia de Pinochet, y también como un país con una determinada estabilidad económica, casi la contracara de nuestra historia como República y como país. Un país sacudido desde el 30 en adelante por recurrentes golpes militares y un país con una fuerte inestabilidad económica y también de modelo de Estado. De levantar a un Estado que fue el modelo de bienestar en los años ´40, ´50, luego vino la moda del Consenso de Washington donde la Argentina como un péndulo iba de un lado hacia el otro, casi saltaba de la omnipresencia del Estado a la ausencia total del Estado. Ambos obviamente constituyen modelos de sociedades y modelos de país.

La primera cosa que se me ocurre entonces es redefinir el rol del Estado; un Estado que no podría ser el omnipresente, omnicomprensivo total que imaginamos o que tuvimos en la Argentina de los años ´40 ó ´50, que también tuvo una razón de ser histórica en virtud de que ante la ausencia de un gran empresariado nacional, de una gran burguesía nacional, el Estado fue a sustituir esa carencia, esa ausencia en lo que era el modelo de acumulación de aquellos años, al otro modelo, al modelo que se enseñoreó en nuestro país y en toda la región en realidad durante la década de los ´90, que consistía básicamente en un Estado ausente, porque el mercado en definitiva iba a distribuir los bienes y servicios que cada uno de los ciudadanos tenía.

No podemos menos que hacernos eco de lo que significó en términos de tragedia social esta historia; tragedia social y tragedia institucional, porque en definitiva en el año 2001 el país implosionó, casi se nos desintegra en nuestras propias manos y entonces hubo que revisar todo aquello que había sido presentado casi como paradigma de algún funcionamiento estatal y de un modelo de funcionario público.

Se me ocurre entonces que este Estado que debemos y estamos reconstruyendo tiene que ver con la necesidad de abordar políticas de Estado pero también definir para qué políticas de Estado, cuál es la dirección que van a tener esas políticas de Estado. Porque en definitiva, la mera enunciación de políticas de Estado sin claramente definir el modelo cómo está orientado, hacia dónde va, a quiénes va a beneficiar, puede constituir nada más que un enunciado de carácter político institucional pero sin mayores valores para la ciudadanía que en definitiva, -esto es básico que lo entendamos, creo que toda la región lo ha entendido y también la Argentina en particular- la base de cualquier modelo se encuentra en la construcción democrática.

Esto creo que es definitivo y es una certeza hoy en toda la ciudadanía y en la mayoría de sus estamentos dirigenciales. Construir un Estado en una sociedad democrática presupone entonces abordar al ciudadano, a la ciudadana como el objetivo de ese Estado, la política pública dirigida en ese sentido.

Yo quiero comentar lo que recién se daba como ejemplo, antes de que me olvide porque me parece que es muy interesante, cuando él plantea que la necesidad de una política pública que hasta este momento puede haber sido exitosa, luego necesita, ante el éxito de esa política, ser variada, porque por ejemplo, en el caso puntual de la pobreza, algo que nosotros también estamos viendo, cuando se llega a lo que se denominan los núcleos duros de la pobreza…. Todos tenemos claro que la pobreza no es una cuestión que tenga que ver con el Ministerio de Asuntos Sociales, que solamente actúa como paliativo frente a las crisis económicas y sociales que ha tenido la República Argentina o la región, todos sabemos que la existencia de pobres tiene que ver con un modelo económico, porque hace esencialmente a la distribución del ingreso, pero muchas veces cuando han pasado períodos demasiado prolongados donde los ciudadanos y ciudadanas carecen de trabajo y por lo tanto no se construye en esas familias saberes de trabajo, aunque a ustedes les parezca mentira hay jóvenes en la República Argentina que nunca vieron trabajar a sus padres, porque quedaron sin trabajo el padre y la madre y solamente vivieron a partir de las distintas ayudas que el Estado o el gobierno de turno les daba o tal vez el ejercicio de la delincuencia -por qué no decirlo-, entonces estamos muchas veces llegando, cuando un modelo económico comienza a tener éxito, cuando se genera ocupación, cuando se disminuye la pobreza, a lo que denominamos los núcleos duros de la pobreza que necesitan políticas focalizadas muy fuertes y muy direccionadas. Ya no alcanza únicamente el éxito de un modelo económico o el éxito de determinadas políticas sociales, debe ser abordado de otra manera. Es algo que me quedó de la exposición porque realmente es uno de los problemas que muchas veces charlamos con la ministra de Asuntos Sociales y esta es una de las cosas que estamos comenzando a percibir, esos núcleos duros a los cuales hay que abordar con políticas absolutamente diferenciadas y focalizadas.

Pero políticas de Estado presupone también la necesidad de un sistema político sólido. Un sistema político sólido por supuesto no significa que todos pensemos igual pero sí exige la presencia de formaciones políticas, de partidos políticos con una propuesta de modelo de sociedad y de organización del país, y esto es otra de las cosas que implosionó también en la Argentina en el año 2001. El surgimiento de partidos individuales, como yo los denomino, mi amigo Alberto Fernández habla de partidos narcisistas, yo hablo muchas veces de ejercicios individuales de disociación, porque en definitiva la política constituye asociación, la política tiende naturalmente como actividad del hombre, como actividad de la mujer, a agrupar a la mayor cantidad de ciudadanos atrás de una idea, de un modelo de sociedad, de un modelo de país y llevarlos a esa construcción.

Esta es también una de las dificultades que en la Argentina, ante la implosión de todo el sistema de representación política en el año 2001, encontró la administración del presidente Kirchner para abordar lo que podíamos denominar políticas de consenso. Más aún, ni siquiera dentro de nuestro propio partido teníamos un consenso de cómo abordar la crisis. Había sectores en mi partido que proponían más Fondo Monetario Internacional, que proponían más de lo mismo, había otros que concebíamos que para salir de la crisis debíamos apuntar a un modelo de producción en definitiva y no a un modelo de servicios como se había venido dando en el país. Había algunos que creíamos que era necesario con firmeza pero con mucha racionalidad, abordar la negociación en materia de deuda externa, un condicionante externo de la Argentina brutal. Sin embargo, había quienes sostenían que no, que lo que se hacía de esa manera era romper lanzas definitivamente con el resto del mundo y que esto iba a traer desastres y aislamiento de la República Argentina. Había quienes sostenían que debíamos seguir tributando en materia de relaciones exteriores, de posicionamiento de la Argentina en una suerte de subordinación absoluta con Estados Unidos y nosotros planteábamos que debíamos relacionarnos con todo el mundo, también con Estados Unidos pero en una relación seria, profunda y madura, y volver además, a nuestra casa, a América Latina, al MERCOSUR, una política realmente de Estado.

Entonces las grandes dificultades en ese momento no eran cuestiones de diferenciación político-partidaria, eran la necesidad no solamente de consensuar sino de convencer que ese era el camino a seguir y además, claro Ricardo, claro amigos, tener éxito en lo que uno estaba proponiendo, porque podía haber sido cierto que negociar de esa manera nos hubiera aislado del mundo y entonces nos hubiéramos equivocado.

A lo mejor tenían razón quienes decían que no teníamos que estar en América Latina con los amigos pobres sino que teníamos que mirar únicamente a los amigos del Norte, pero se equivocaban. Algunos sostenían por ejemplo, en materia de políticas en los servicios públicos, que debíamos sí o sí ceder a las demandas que por allí se realizaban desde las empresas de servicios públicos y nosotros sosteníamos que esto hubiera desatado un proceso inflacionario en ese momento y además de desapoderamiento de los sectores que más habían sido castigados por la crisis.

Entonces era necesario tomar la iniciativa política y era necesario impulsar estas políticas que, fíjate Ricardo y fíjense amigos y amigas que hoy están aquí, sí contaron con un consenso básico para mí en democracia, que es el consenso de la sociedad. Esto era lo que esperaba la sociedad de sus gobernantes, este consensuar con lo que usuarios, consumidores, ciudadanos, ciudadanas aspiraban, ser representados políticamente.

También coincido y me encanta que lo hayas dicho Ricardo, que hayas abordado el que muchas veces es un tema álgido aquí, cuando vos decís que el presidente es el primer comunicador, me encanta que lo digas vos Ricardo Lagos porque muchos de los medios que le critican esto al presidente te tienen a ti como el modelo de estadista. Así que me encanta haberte escuchado hoy decir esto, que no es disputar, que no es confrontar, es el derecho y la obligación del presidente de comunicar a los ciudadanos, a las ciudadanas, cuáles son las políticas, hacia dónde vamos, cuáles son los beneficios, los obstáculos y cuáles van a ser los resultados de esas políticas de Estado.

Esto me parece que es central en toda construcción democrática y hace esencialmente a la representación política. ¿Pero fue solamente un hombre, en este caso Kirchner el que abordó este modelo de cómo formulábamos esto que debían y van a ser políticas de Estado? El sólo no, lo hizo también acompañado -y quiero recordar entre otras cosas por ejemplo la Ley de Financiamiento Educativo- por todos los hombres y mujeres que tienen responsabilidades concretas de gestión y que no necesariamente militan en nuestro espacio político, es más son de otro partido, definido formalmente como partido de oposición, gobernadores, intendentes, que también tienen la misma responsabilidad del presidente para sus conciudadanos.

Entonces me parece que esta primera forma consensual que hemos realizado en políticas de Estado y que lo hemos hecho hombres y mujeres de distintos partidos políticos, hasta el desarrollo de lo que el presidente denomina la concertación plural, van a ser los ejes que nos van a permitir en una Argentina más estabilizada social, económica y políticamente, discutir sí a fondo lo que van a constituir políticas de Estado.

La primera cuestión en que debemos ponernos de acuerdo para discutir políticas de Estado es cuál es el modelo que queremos desarrollar de país. ¿Vamos a ser una sociedad cristalizada, sin movilidad social ascendente, donde los que son trabajadores sigan siempre siendo trabajadores ellos y sus hijos, sin posibilidades de aspirar, como la Argentina que nos caracterizó y nos hizo distintivos en América Latina, a que podamos abordar los hijos de los trabajadores por ejemplo la universidad? Ese es un modelo, una sociedad cristalizada, donde los niveles de pobreza se pueden contener, donde se produce, se exporta, etcétera, ese es un modelo. Pero no me satisface únicamente ese modelo, yo quiero un modelo donde la utopía, la esperanza, la ilusión del progreso no sea solamente para reducidas clases sociales sino que sea para todos y cada uno de los ciudadanos, más allá del éxito que tengamos cada uno de nosotros en base obviamente también a las diferencias naturales que existen entre los componentes de una sociedad.

Entonces vamos a concebirnos como la necesidad de un modelo que tenga que ver con la producción y el trabajo. En esto tenemos que aprender, de lo que se constituyó también en una política de Estado a principios del siglo pasado en la Argentina y que es el diálogo social, el diálogo entre los trabajadores por ejemplo organizados y el sector empresarial, el sector del trabajo también organizado. Un modelo en la Argentina que es una política de Estado, en la República Argentina trabajadores y empresarios discuten condiciones de trabajo y discuten en definitiva la distribución del ingreso. Este es un modelo de política de Estado. Tal vez a algunos no les gustaba mucho y por eso daban golpes de Estado, pero como en definitiva la etapa de los golpes de Estado desapareció esta es una verdadera política de Estado.

Financiamiento educativo, otra verdadera política de Estado, que nos va a permitir abordar la segunda discusión que viene después del financiamiento educativo que es la calidad educativa, una discusión pendiente en la República Argentina, y en donde todos, absolutamente todos los actores, la familia del educando, el docente que le enseña y el Estado que pone el dinero pero que luego debe controlar la eficacia, la eficiencia, la calidad de la educación, tienen un rol que discutir y abordar en este sentido.

Justicia, salud pública, la necesidad de articular una red de salud pública no para competir con la privada, porque en definitiva el Estado no debe ser el competidor del sector privado, debe ser el gran articulador social entre lo público y lo privado. Pero no puede estar ausente porque en definitiva la política y toda organización siempre se maneja en base a relaciones de fuerza. En ese sentido el Estado viene a proteger a aquellos que por su posicionamiento social no están en condiciones por su propia relación de fuerzas de asegurarse sus derechos y por lo tanto el Estado debe cumplir también ese rol.

Creo que vamos a estar y estamos los argentinos en un momento inmejorable. Hemos logrado cosas que parecían impensadas hace exactamente apenas 4 años, pero creo que todavía falta mucho más y que estamos en el camino acertado para hacerlo. El otro día, Ricardo, se cumplió 4 años de gestión de Gobierno, hicimos un acto muy lindo allí cerca de Santiago de Chile en Mendoza y pude ver algo, yo tengo 54 años, hace mucho tiempo que milito en política y nunca había visto en un mismo acto hombres y mujeres de mi partido, el Justicialismo, el peronismo como me gusta decir a mí, y hombres y mujeres del radicalismo que fueron algo así como la historia de Boca y River en la República Argentina, podían compartir un mismo espacio político sin barras, sin agresiones, al contrario, aplaudiendo cuando se mencionaba a Hipólito Yrigoyen y también a Perón o a Eva Perón. (APLAUSOS) Tuve claramente la sensación de que habíamos dado un salto cualitativo en la historia de los argentinos. Y era cualitativo porque los que allí estábamos no renunciábamos a nuestra identidad ni a nuestra historia, sino que al contrario, hacíamos un duro aprendizaje de los fracasos, de los partidos populares y democráticos en Argentina, que sólo sirvieron para que los intereses, que nunca han representado a los intereses de las clases medias, de los empresarios nacionales, de los profesionales, de los estudiantes, de los trabajadores, pudieran instalar modelos en la Argentina que nos llevaron a tragedias sociales e institucionales. Yo creo que muchos de esos desencuentros, muchos de esos falsos enfrentamientos tuvieron que ver precisamente con la necesidad de dividir trabajadores, sectores medios, empresarios, estudiantes, para poder caminar tranquilos en la consecución de los intereses que ya todos conocemos y que estamos absolutamente seguros que el pueblo argentino cada vez que ha podido expresarse en las urnas los ha rechazado.

Por eso en este particular momento que vive la Argentina y la región, porque también quiero contarte Ricardo que tengo grandes esperanzas cifradas en la región, creo que América Latina por las características, una región con muchísimos recursos naturales, no densamente poblada, sin enfrentamientos étnicos ni religiosos, ni corrientes migratorias que puedan modificar el escenario de la región y en un mundo cada vez, desgraciadamente, más conflictuado, más difícil, más complejo, creo que sinceramente que la región tiene oportunidades en términos históricos inéditas y debemos aprovecharlas.

Por eso quiero agradecerte profundamente la presencia tuya hoy aquí, la de todos ustedes, y decirles que políticas de Estado, Estado, consenso, son en definitiva los desafíos que vienen en la próxima etapa. Tenemos un país que ha sido estabilizado social y económicamente, es necesario darle entonces concertación y consolidación política, para que definitivamente este modelo de acumulación, este creer que el trabajo y la producción son los que movilizan y organizan a una sociedad, este abrirnos al mundo pero desde nuestro propio proyecto, esta convicción de que la política debe ser el instrumento movilizador de la sociedad para que todos tengan la oportunidad que se merecen, como la tuve yo por ejemplo de poder ir a una universidad y hoy estar aquí hablando frente a ustedes siendo hija de trabajadores, esa es la Argentina, esa es la región y en definitiva esa es la visión por la cual hace muchos años, muchísimos hombres y mujeres aquí, en Chile y en tantísimos otros países de América Latina nos incorporamos a la actividad política. Queremos honrar esa historia y esa decisión. Muchas gracias.